Después de meses de negociaciones, el Grupo Garbarino cambió de manos. El empresario Carlos Rosales presidente de la aseguradora PROF y protesorero de San Lorenzo de Almagro firmó el miércoles por la noche el traspaso que lo convirtió en propietario y presidente del grupo. En San Juan, 35 empleados trabajan en el local de la Peatonal; 10 en la sucursal del Hiper Libertad y 10 más en Compumundo.
El delegado gremial Sergio García, llevó tranquilidad a sus compañeros: “La idea es mantener las fuentes de trabajo de los 4.300 empleados no solamente de Garbarino, sino de Compumundo y Fueguina también, además de Garbarino Viajes y esa línea”. Además, en una publicación que realizó la página de Facebook Delegados SEC San Juan, García agregó que “la idea es mantener las fuentes y expandir el mercado a la parte internacional, Bolivia, Ecuador y Colombia, hay un proyecto de agrandar la compañía a nivel internacional”.
En relación a lo que sucede en San Juan, García indicó que están “contentos” porque “respiramos un poco con la situación que se ha estado viviendo”. Además, el delegado gremial aseguró que quienes no están cumpliendo tareas están cobrando al 75% y que se presentan a trabajar en grupos.
“Un grupo por semana va a trabajar porque se están haciendo las compras online y además se está atendiendo al público, con un cliente por vendedor y además se están cobrando las cuotas”, afirmó, aunque aseguró que no están yendo todos los empleados de la compañía. En total, son entre 6 a 10 empleados los que se presentan a trabajar por semana.
Garbarino tenía el cartel de venta desde principios de año cuando los bancos acreedores (el Santander y el Galicia, principalmente) se hicieron cargo de la empresa y decidieron buscar un nuevo dueño para cobrar la deuda.
Tiene una deuda calculada en $ 12.000 millones, entre los $ 5.000 millones del pasivo que contrajo con bancos y los $ 7.000 millones adeudados a proveedores. Con las entidades bancarias, se habría pautado una quita de entre el 70% y el 75%, mientras que los proveedores comerciales habrían arreglado un 35% de recorte, más el pago financiado.
La venta se aceleró luego de que se acordara en mayo el proceso de due dilligence, tras negociaciones con otros grupos interesados en la compra cuyas ofertas no prosperaron. La velocidad de la operación estuvo impulsada por la necesidad de los acreedores de la empresa.