Mucha gente está pendiente del valor del dólar, de cuánto se devalúa el peso, de la inflación, etc. Pocos conocen la existencia del bitcoin: una moneda digital y descentralizada. Detrás de estos conceptos hay mucho para explicar, porque es un paradigma difícil de entender. Para esto, Tiempo de San Juan habló con Nicolás Valentino, un especialista sanjuanino en criptomonedas.
Bitcoin: la criptomoneda que se hace fuerte en San Juan
Como ya se dijo anteriormente, bitcoin es una moneda digital y descentralizada. Apareció a fines de 2008 y no se sabe si su creador, Satoshi Nakamoto, existió realmente o si consistió en un grupo de personas. Se dice que el puntapié inicial fue la crisis financiera internacional que impulsó a la creación de esta idea que apareció en foros de criptografía. Supuestamente, había solucionado uno de los problemas principales de las monedas digitales, que es el de doble gastado, que nadie podía resolver: esto significa que no sea fácilmente copiable, como un archivo cualquiera.
Luego nació el código, que es una especie de protocolo, una receta que se puede usar de manera libre y que nadie pudo ni puede parar: “Ya no hay vuelta atrás”, afirmó Valentino. Luego del primer impulso, bitcoin empezó a cobrar mayor magnitud. Lo que le dio más poder a esta criptomoneda fue la descentralización: no hay un servidor central. Esto rompió con todos los paradigmas económicos, que, según el especialista Valentino, “cuesta entenderlo, como cuando apareció la tarjeta de crédito. Mucha gente puede pensar que es una estafa, porque lo digital es fácilmente copiable, pero esto no lo es”.
En 2011, una eminencia de Silicon Valley entendió lo que estaba pasando y se puso a trabajar en bitcoin. Una de las cuestiones que más llamaron la atención fue el crecimiento del precio, ya que al principio no valía nada hasta que llegó un día bisagra: el “día de la pizza”. En un foro de bitcoins, apareció un sujeto en Estados Unidos que ofreció cierta cantidad de bitcoins al que le comprara dos pizzas. Entonces, alguien en Londres las pagó con tarjeta de crédito a distancia y cuando el estadounidense las recibió, le realizó la transferencia de la criptomoneda. Esta es considerada la primera transacción comercial de bitcoins, que le puso un precio base: un centavo de dólar a cada uno. Hoy, está en aproximadamente 8mil dólares cada bitcoin.
Esta moneda digital tiene una emisión definida: en toda su vida no se emitirán más de 21 millones, ni uno más, ni uno menos. Según Valentino, “el problema de las monedas tradicionales es la inflación y depreciación. En su concepción filosófica, una buena moneda tiene que ser escasa como el oro, para no depreciarse en el tiempo. Esto está codeado (de código) por lo que se puede saber cuántos van a imprimirse hasta el año 2150 aproximadamente”.
Por otro lado, aparece la figura del “minero”, que es básicamente un servidor de internet, una computadora que certifica las transacciones y las pone en el blockchain, que es una cadena de bloques. “Esto significa que si abrís el capot de bitcoin encontrás bloques de información donde en cada uno están todas las transacciones que se hicieron en 10 minutos”, sostuvo Valentino. Cada 10 minutos la red crea un bloque donde junta las transacciones, las certifica y le pone sello de calidad inviolable. Una vez que el sello está puesto, lo une a cada bloque que existió antes de manera que no se pueda romper. Por esto, Valentino sostiene que “es la red más segura del mundo: no hay un banco más seguro, no hay tarjeta de crédito más segura. La idea del blockchain hace que las transacciones queden a la vista de todo el mundo, tan a la vista que está en todos lados, por lo que es difícil de hackear”.
El “minero” es quien tiene una computadora que básicamente hace una sola cosa (como una calculadora que solo sirve para hacer cuentas), ya que su arquitectura está diseñada para “minar” bitcoins, es decir, solo sirven para hacer esta criptomoneda. El “minero” invierte un montón de energía para resolver una ecuación matemática que es muy difícil de resolver. “El creador de esto pensó en cómo darle valor a la moneda y planteó que la energía, que es escasa y tiene valor, era lo mejor. Por lo tanto, un minero convierte energía eléctrica en resolver una ecuación matemática muy difícil, que solo puede resolverla una computadora específica”.
Cabe aclarar que cualquier persona puede tener bitcoins, de hecho, los puede comprar y tenerlos en una billetera virtual llamada “wallet”. Cada uno puede ser dividido en 10 millones. “Funciona como una caja de ahorro o un plazo fijo, con la salvedad de que no hay nadie que lo respalde, aunque técnicamente no es tan así, solo en el sentido tradicional. No tiene un banco central, el respaldo está en el código que está en todos lados”, afirmó el especialista sanjuanino.
Si bien el precio es muy volátil y se rige bajo la famosa ley de oferta y demanda, el mercado opera las 24 horas y no hay ningún organismo ni nadie que pueda decirle a las personas qué hacer con ese dinero. De hecho, los bitcoins se hicieron para desmonopolizar la creación de dinero: al contrario de una tarjeta de crédito o de ciertos bienes, nadie los puede bloquear o confiscar, por eso es tan atractivo para mucha gente.
Hoy por hoy se puede comprar cualquier cosa con bitcoins, tiene mucha facilidad para usarse. Al ser digital, cualquier persona, servicio o local puede recibirlas solamente bajando una “wallet” en el celular. A pesar de esto, según Valentino, la función más importante del bitcoin es que es un resguardo de valor, a pesar de ser usada para transacciones.