Cada vez se organizan más ferias de la economía social en San Juan. Pequeños productores instalan gacebos en plazas, facultades y hasta en el Parque para mostrar la mercadería que fabrican y venderla a buenos precios. La ecuación genera un negocio para todos: los emprendedores venden hasta cinco veces más que en sus propios locales y la gente, consigue artículos originales y alimentos orgánicos a menos de la mitad de precio que en el mercado.
Las crisis económicas generan el caldo de cultivo para el surgimiento de más emprendimientos y para este tipo de ferias, que cada vez convocan a más personas. Durante todo el 6 de septiembre, los emprendedores se asentaron en la plaza Laprida y el jueves 7 de septiembre, en el Rectorado.
Especialmente para los vecinos de Capital estas ferias representan una forma de ahorro por artículos de primera calidad. Es que en el departamento la verdura, la fruta y los panificados están más caros que en el resto de la Provincia.
Uno de los pequeños locales montados en la plaza era una verdulería, propiedad de la familia Flores, productores del Médano de Oro. Susana contó que los clientes destacan la diferencia de precios y al mismo tiempo, la calidad de los productos que se venden. La fruta y vendura que comercializa es fruto del trabajo de su esposo y de un primo, que labran la tierra y de ella, que se pone al hombro la venta al público. Todo es a pulmón y hoy Susana se pone contenta porque gracias al emprendimiento pueden darle trabajo a otras personas. La vedette del puesto es un bolsón que contiene un kilo de papas, un kilo de cebolla, medio kilo de zanahorias, un ajo, un anquito, una acelga, una espinaca, una lechuga y un limón a $60.
Emilia y Adrián tienen una panadería. Elaboran desde semitas, medialunas, panes caseros hasta bizcochuelos. Además de precios tentadores (pan casero a $20, semitón a $15, medialunas a $3) también la mercadería que ofrecen entra por los ojos. "Para darte un ejemplo, si en nuestro local vendemos $50 acá vendemos $300. Además es una oportunidad para despejarse, sobre todo para mi esposa que se dedica a la elaboración y poco es lo que sale a la calle. Cumplimos diez años, al principio nos costó muchísimo pero vamos remándola", aseguró Adrián.