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miércoles 22 de abril de 2026

Mermas sin cuantificar

Heladas: ¿Por qué no se pueden cuantificar los daños en la uva?

Los profesionales del INTA señalaron que la merma real que tendrán algunas variedades de vid no se conocerá hasta dentro de varias semanas. En cambio hay algunas chacras con 100 % de pérdida. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

Fueron tres las heladas tardías ocurridas en septiembre, el 17, 22 y 29, en el Valle del Tulum, que hicieron estragos en algunas chacras, donde se perdió el 100 % de lo sembrado, y que hicieron mucho daño en parrales y vides. Pero en éstas últimas no se sabrá el daño real hasta dentro de algunas semanas, según los técnicos del INTA. 
“Cuando hicimos el relevamiento de casos para saber el nivel de daño, todavía no había caído la helada del 29. Pudimos determinar que en las zonas más productivas había particularidades y no se podía generalizar el efecto de las heladas”, contó Maximiliano Batistella, ingeniero del INTA.  Mencionó dos razones principales por las cuales el daño no se puede generalizar: Primero, el estado fenológico de las yemas, algunas plantas estaban brotadas y otras estaban por brotar, eso hace que la sensibilidad sea diferente. Un brote con hojas formadas significa un estado más sensible y con una helada de -1º hay daño; pero si la planta tiene la yema hinchada (aún no brotó),  necesita -4º. “Por eso el daño está relacionado al momento que se encontraba la planta”.
Por otro lado, también influye la historia reciente del cultivo, si estaba regado o no. Batistella explicó que si la finca estaba regada recientemente, las temperaturas altas de los días previos a la helada hicieron que la planta acelere su brotación y por lo tanto estaba en una situación más sensible que otros cultivos no regados en la misma zona.
Otra variable que determina el daño es la condición de microclima del cultivo, algunas particularidades de relieve o facilidad o no del drenaje del aire, hacen que las temperaturas sean diferentes en los mismos cultivos. “Entonces, estado fenológico y microclima son factores que generaron diversidad de situaciones a evaluar. Para conocer el daño real o caída de la producción real será necesario esperar a que reaccionen las platas más adelante, cuando hayan brotado”, señaló Batistella.
En las plantas que hayan tenido una proporción alta de yemas no brotadas cuando sucedió la helada y que ahora están brotando, el daño sería menor. Hay que aclarar, dijo el Ingeniero, que  una yema o nudo de vid tiene varias yemas. Una es la yema primaria que es la que brota y trae los racimos; pero cuando ocurre un accidente climático, brotan las contrayemas, que son como secundarias. Depende de la variedad de uva, la fertilidad de esta yemas secundarias. Por ejemplo la Flame tiene muy buenas yemas secundarias, entonces si se quemó la primaria, la secundaria traerá algo de racimos, no será lo mismo pero no se podría hablar de 100 % de pérdida. Otras variedades como la Cereza, Superior o Sultanina, tienen baja fertilidad en yemas secundarias, ahí si habrá que esperar un impacto alto en la producción.
Los técnicos del INTA vieron algunos casos de inicio de mortandad de sarmientos, en esos casos la planta brotará por otras yemas. En algunos casos habrá que armar un sistema de conducción nueva para el año que viene, pero este año esas plantas quedan inutilizadas.
“Por todos estos motivos es muy difícil generalizar el daño en hectáreas, sólo se podrá saber más adelante cuando esté todo brotado”, señaló Batistella.
Según las denuncias recibidas en el Ministerio de Producción, las heladas provocaron daños en 14.400 hectáreas, de las cuales 11.000 son de vid, y el resto de olivos, chacras y frutales. Hay al menos 1.160 denuncias presentadas.

Otros cultivos

En los cultivos hortícolas de temporada como tomate, zapallo y melón, se registraron “daños importantes”. Se calcula que por las heladas se han perdido entre 2 y 3 millones de kilos de tomate, un programa de temporada contempla unos 100 millones de kilos en distintas épocas del año, pero del tomate temprano significa el 40 %.
Arturo Pechuán señaló que el problema en los cultivos anuales es que si bien existe la posibilidad de replante, en algunos casos se pudo hacer porque había plantines, en otros no había. La capacidad de replante ha sido baja en el tomate. La zonas más afectada fue al Oeste de Ruta 40, en Pocito y Rawson.
En invernadero se registraron algunos daños pero sin pérdida de plantas.
En los cultivos de melones y zapallos se vieron algunas chacras con pérdidas totales en Sarmiento y Carpintería, “pero no podemos hacer una cuantificación en hectáreas”, aseguró el Ingeniero.
También han registrado daños en plantas para semilla de cebolla, “nunca se ha visto ese daño, por la época de la helada en floración de cebolla, es muy rara, y seguro vamos a tener algunas mermas”, dijo Pechuán.

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