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viernes 24 de abril de 2026

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Es más rentable enjuiciar a la provincia que sembrar soja en la Pampa Húmeda

Los valores alcanzados en Tribunales en los casos escandalosos de las expropiaciones son infinitamente más altos que los de la tierra más fértil del país. Una comparación asombrosa para sacar conclusiones. Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Sebastián Saharrea

Si los herederos del dueño del Parque de Mayo consiguen cobrar el juicio que plantearon contra la provincia hace 7 años por la expropiación impaga de su propiedad en el año 1923, estarán embolsando una cifra por hectárea no muy lejana a lo que cuesta la misma superficie en el Central Park de Nueva York, el ombligo del mundo: $1.500 millones es lo que ronda actualmente el juicio congelado por el reclamo de la provincia ante la Corte, que da unos $300 millones por hectárea ya que lo que se relama fueron 5. Y a un dólar bien blue de 6 pesitos estaría dando una cifra de U$S 50 millones por hectárea, para redondear.
No es que ese parque emblemático de las películas de Woody Allen tenga precio, pero por U$S 50 millones la hectárea más de uno se lo pensaría. Clavado justo en el medio de Manhatan, cubre 320 héctareas y al valor de lo que se pretende que se pague el Parque de Mayo estaría en U$S 16.000 millones. Nada mal, aunque la valuación inmobiliaria del parque más registrado por las cámaras de todo el mundo es de $528.783.000.000, según la estimación de un prestigioso tasador neoyorkino llamado Miller Samuel. Y claro, por el Central Park pasan anualmente 25 millones de personas.
Tal vez la ampulosa comparación pueda servir de metáfora para graficar los excesos en los que cayó la justicia sanjuanina al establecer los precios de las expropiaciones y elevarlos a la condición de exabrupto. Resulta difícil de digerir no sólo que el precio por hectárea establecido para el Parque de Mayo no sea demasiado lejano al que se establecería si algún magnate decide pedir precio por el Central Park, sino que todas las superficies expropiadas en San Juan en este escándalo que ahora investiga la justicia –muchas ya abonadas y otras frenadas por un recurso de amparo- están muy por encima del valor de las mejores tierras en Argentina.
Un repaso por la comparación del gráfico marca que existe una diferencia sideral entre el valor de las propiedades expropiadas en San Juan y las de la mejor tierra productiva nacional, obviamente a favor de las locales. A la cabeza de todo aparece el escándalo del Parque de Mayo, con bajada de martillo por unos $300 millones la hectárea, y ahí nomás aparece una parcela ubicada bien cerca de allí: en Matías Zaballa y San José, una veredita por la que se pagaron –esa suma sí salió de las arcas públicas- $25 millones. Si uno traslada la extensión a una hectárea le está dando $170 millones la unidad. Y completa el podio la última perlita contada por Tiempo de San Juan: el canal más caro de la historia, ubicado en los fondos de los barrios Smata y Mutual del Banco San Juan y de la bodega Graffigna, a los que la justicia le puso un valor cercano a los $35 millones la hectárea.
En el campo argentino, los precios están bien sostenidos por el éxito de las cosechas de soja y maíz, tanto en quintales como en precio internacional. Hace apenas 10 años se conseguía una hectárea de campo por U$S 2.000, pero hoy el promedio es de U$S 17.000 y hay algunos en la zona de Junín, Rojas, Pergamino, Salto –la de mejores perfomances- que se pagan U$S 25.000.
Pero si uno quisiera no comparar estas superficies –Parque de Mayo, Canal Playas o Benavídez, calle Matías Zaballa- que ya en el momento de la expropiación eran urbanas con una superficie rural como las de la Pampa Húmeda, se puede tomar de ejemplo a los terrenos del dique Cuesta del Viento, donde antes de un dique había tierras rurales, incultas por lo poco productivas y dedicadas a la crianza de ganado en la mayoría de los casos. Por esas propiedades, también se llegó a pagar fortunas. El caso Carbajal de Cuesta del Viento es uno de los más conocidos porque allí hubo una presunta irregularidad que puso en jaque a la jueza que intervino. Por ese juicio se condenó a la provincia a pagar $10.000.000 por una superficie menor a las 10 hectáreas, es decir a razón de $1.000.000 por hectárea. Con $1.000.000, hoy se consigue 10 hectáreas sojeras en la Pampa Húmeda, mucho más productivas que las inundadas por el dique iglesiano. Es la única que no se pagó: por ese dique se pagaron sentencias de 4,7 y hasta 10 millones de pesos.
¿Qué pasó?, ¿dónde estuvo la clave de ese salto? El grueso de las sumas por las que se condenó a pagar a la provincia estuvo en el cómputo de intereses, remontados a la fecha de la supuesta expropiación impaga: en Parque de Mayo, a 1923; en canal Playas, a 1949; en Ruiz Guillermo, a 1953; en Cuesta del Viento, a 1992.  Y así se fue armando una bola de nieve que pondría pálido hasta al señor Samuel, el tasador del Central Park.

 

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