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domingo 22 de marzo de 2026

Empresarios: Raúl Hugo Amat

“El campo nunca deja de moverse”

El propietario del vivero que vende plantines a casi todo el país, hizo lo que tiene “desde cero” y está muy orgulloso de eso. Con su área de investigación logró imponer nuevas variedades de uvas de mesa y pasa. No aspira a expandirse ya que prefiere “vivir tranquilo”. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Raúl Hugo Amat siempre estuvo ligado a la agricultura. Nació y vivió siempre en Pocito, en el mismo predio donde su padre fue agricultor y donde hoy él produce y vende plantines de vid, olivos y granadas, a todo el país desde su vivero Amat.  La actividad le permitió darles estudios universitarios a sus hijos y vivir bien, sin lujos, “pero tranquilo”. Esta filosofía de vida, que adoptó hace un par de años, es la que le permite asegurar que no piensa expandirse y seguir creciendo ya que a los 58 años logró todos sus objetivos, “sólo me falta tener nietos, pero aún hay tiempo para eso”, dijo con una amplia sonrisa.

A principios de los ’90 tuvo la idea de iniciar su propio negocio, cuando trabajaba en el INTA, se fue por tres meses y no volvió más. Empezó con la meta de multiplicar estacas de cualquier especie, pero en ese momento se iniciaba el movimiento de los diferimientos impositivos en la provincia y se dedicó a investigar exclusivamente sobre la vid. “Había que llegar a una rápida multiplicación de las plantas para satisfacer el mercado, empezamos a trabajar para tener un producto propio y logramos plantas de vid en macetas. Empezamos a crecer de apoco, a abastecer distintas partes del país y hoy abastecemos a casi todas las provincias”, contó Amat. Las primeras ventas fueron unas 10 mil plantas y después, en los picos de venta, llegó a vender más 1 millón de plantas. 

La empresa familiar, hay dos de sus cuatro hijos trabajando con Amat, se apoya en tres patas: La investigación, para lograr nuevos productos; la comercialización y la producción. Pero el vivero es famoso por su investigación gracias a la cual logró introducir nuevas especies, como por ejemplo en vid las variedades Fiesta, Patricia o Aconcagua, que si bien existían, fue Amat el que las reprodujo y las impuso en el país. También en granadas hizo lo mismo con variedades traídas de California, EEUU, y producidas con método propio de ensayo.

El vivero trabaja por contrato directo con el productor, y después del contrato se produce la cantidad y variedad requerida. Pero también hay una contraparte de intuición, de análisis de mercado, que define si una variedad será requerida y pueden dedicarse a ella. “Vendemos en todas las provincias y sabemos lo que necesita la vitivinicultura”, aseguró Amat.

La empresa también realizó muchas exportaciones, y muchas más de forma indirecta, es decir vendiendo a otras empresas que mandaban las plantas afuera; así es como en Perú, Chile, Brasil y hasta en España hay plantas producidas en Pocito.

Actualmente, la firma está ensayando una nueva variedad de uva de mesa, Autumn Royal. “Estamos investigando y viendo cómo funciona para, dentro de algunos años, sacarla al mercado. Es una uva negra, sin semilla, tardía, del gusto del mercado internacional, que a nuestro gusto son feas, porque a nosotros todavía nos gustan las uvas con aroma y sabor como la Moscatel”, contó.

Situación “complicada”

El vivero fue el primero en experimentar la crisis del olivo, no tanto por los precios del mercado internacional o las dificultades para ingresar al mercado de Brasil, sino por el revés que dio su siembra en zonas no aptas para este cultivo, como muchas de San Martín, Sarmiento o 25 de Mayo. “Este año estamos regalando las plantas de olivos, porque fracasó en muchas zonas  y en ese fracaso somos la primera etapa de la producción, así que por ahora lo dejamos de lado.  El tema de las zonas es un error que se cometió como tantos otros por falta de programación”, señaló el productor.

Amat destacó que el vivero tiene los mismos problemas que tienen todas las empresas: “estamos con el corazón en la boca porque todo el mundo sabe que la devaluación tiene que venir porque si no, no se puede trabajar y es muy angustiante. Las ventas se hacen a un valor y puede significar que en 2 o 3 meses ese valor no te alcance para seguir trabajando. Yo vendo hoy una planta a 4 pesos que termino de cobrar en diciembre y cuando la cobre eso no me alcanzará para seguir produciendo la misma planta. Es una situación muy delicada y eso no se puede trasladar al productor porque no le puedo cobrar 8 pesos en vez de 4”, destacó.

Pero como todo productor, nunca baja los brazos. “Estamos trabajando, produciendo y vendiendo porque el campo nunca deja de moverse. No entendés cómo un productor perdió plata y vuelve a plantar, el campo es así. Se está trabajando, pero entiendo, por mis años en el rubro, que algo está mal”, confesó.

Una filosofía propia

Mantenerse ajeno a estos ciclos naturales de la economía y de la producción, no fue imposible para Amat, quien desde hace 2 años trabaja medio día. “Desde muy joven me dije: ‘mis objetivos son conseguir esto y esto’; y lo logré hace dos años. En este momento mantengo la empresa y puedo disfrutarla, trabajo por la mañana de 7 a 14 y por la tarde me quedo en casa. No tengo la ambición de crecer, hace poco me propusieron poner un vivero en La Rioja y dije que no. No me interesa, hoy almuerzo en mi casa y me quedo toda la tarde ahí, con mis comodidades”, contó.

Rodeado de sus afectos, en su casa lee, ve televisión, disfruta con su mujer, Mirta, a sus hijos, casi todos profesionales: Diego es abogado, Carolina es profesora en Lengua Inglesa, Noelia es psicóloga y Pablo estudia Geología. Los dos varones trabajan en el vivero.

“Lo más grande que logré en mi vida es llegar a un punto que pude decir: ‘hasta acá hay que llegar, lo demás es mentira’. Tengo amigos que se vuelven locos, tienen by pass y no viven tranquilos, yo no, no voy detrás del 0km, tengo un buen auto y si me quiero ir a pasear me voy. Cometí errores, como fumar hasta 3 paquetes por día, en enero pasado dije: ‘no fumo más’; y no lo hice; y hace 2 años dije hasta acá llego porque si no te volvés loco. Son distintas filosofías de vida y si esto lo decís en ciertos ambientes piensan que estás loco”, confesó Raúl.
Para finalizar decretó: “Tengo 4 chicos y mi señora, todos sanos. No tengo nietos pero soy joven aún, tengo 58 años y los mismos problemas de todo el mundo, pero duermo tranquilo, cosa que conseguí hace dos años, porque antes no era así. Hoy puedo decir que he cumplido con lo que quería tener y lo logré de cero”.

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