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viernes 24 de abril de 2026

En Sarmiento

Campo Grande Del Acequión: En 6 años pasó de 300 a 3.000 hectáreas

A los olivos y granadas, se sumaron las uvas top, en una zona donde nunca se había cultivado porque decían que no había agua. Los emprendimientos se siguen sumando, atraídos por la alta calidad lograda en la producción. Por Viviana Pastor.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

A la derecha de la ruta 40, a escasos metros del control fitosanitario de San Carlos, en el límite con Mendoza, sólo se puede ver una planicie con flora autóctona virgen. Son las tierras de Campo Grande Del Acequión, una propiedad de 54.000 hectáreas que comenzó a ofrecerse a los inversores en el 2005 para la producción  de aceitunas. Recorriendo unos 15 minutos un camino de tierra, se llega a las primeras fincas productivas. En el 2006 se plantaron las primeras 300 hectáreas de olivos y hoy suman 3.000 hectáreas de 15 inversores. Pero hay varios proyectos en puerta que sumarán varias plantaciones más.

La finca Viñas de Marsili SA fue la primera en plantar olivos, a fines de 2006, a partir de ahí surgieron otras, como el fideicomiso formado por 9 inversores; y siguieron otras fincas privadas de 150 y 170 hectáreas. “Hasta el 2012, en todo el campo hay 3.000 hectáreas cultivadas, unas 2.500 de olivos; 400 de granadas y unas 200 hectáreas de uvas finas Malbec.
Estamos muy contentos con el avance del proyecto”, dijo Ricardo Martínez, uno de los propietarios de Campo Grande . Martínez es geólogo y uno de los exploradores de metales más importantes del país; él fue el que descubrió oro en Veladero.

Este impresionante polo productivo, en medio del desierto sanjuanino, se logró en tierras que jamás habían sido productivas porque los estudios realizados señalaban que no había agua subterránea. Pero Martínez se puso al hombro las nuevas investigaciones y descubrieron napas de agua entre los 40 y 50 metros de profundidad. Hoy, el campo tiene dos perforaciones pero es regado con un solo pozo y con riego por goteo.

“Usando agua subterránea tenemos modelos de producción de olivos intensivos, con 400 y 500 plantas por hectáreas y variedades adaptadas para alta cantidad y calidad de aceite, la  Arbequina y la Coratina”, explicó el ingeniero agrónomo Luis Scarrone.

Alberto Sánchez Bustos, socio de Martínez, destacó la calidad de los productos de Campo Grande. “A nivel mundial no tienen nada que envidiar. Los aceites de distintas variedades son de primera y entran todos en las normas del Consejo Oleícola Internacional (COI). Las granadas fueron la mayor sorpresa, por rendimientos y calidad”, dijo Sánchez Bustos.

Este año la cosecha de granadas despertó la admiración de un grupo de productores chilenos que visitaban la finca por el tamaño logrado, había granadas que alcanzaban 1,6 kilos y no entendían cómo lo habían hecho.

Martínez agregó que este año, un aceite de oliva de Campo Grande obtuvo un premio internacional en Grecia.

 “Además de los volúmenes, también fue una gran sorpresa el rendimiento graso de las aceitunas,  entre un 2 y 3 % por encima del estándar mundial, esto gracias a las características fitogeográficas de Campo Grande”, dijo Sánchez Bustos.

Cosecha mecánica
También llama la atención en Campo Grande la prolijidad de las plantas de olivos, en distancias y poda; y la “pollerita” perfecta de cada planta, esto es el corte de las ramas inferiores, a la misma altura, para facilitar la tarea de la cosechadora mecánica.

La cosechadora, de casi 20 toneladas, con la que cuentan es una Maq Tec, de industria nacional y los primeros en fabricar este tipo de máquinas desde Venado Tuerto para el mundo.
La máquina reduce el uso de mano de obra y se usa sólo para aceitunas aceiteras, ya que para las conserveras no existe todavía una cosechadora que no haga daño al fruto. “Para proyectos de envergadura como éstos, es la única posibilidad económica, por los costos reales de ocupar el personal que haría falta. La máquina puede cosechar 400 hectáreas entre 55 a 70 días y  reemplaza el trabajo de 150 personas”, explicó Martínez. Además, el costo de la cosecha mecánica es un cuarto del valor que significarían esos 150 cosechadores.

Scarrone agregó que el uso de cosechadoras se ha extendido en los últimos años y en la provincia ya hay unas 10 máquinas de este tipo. “Acá es fundamental por ser una zona aislada, pero se está imponiendo por la fuerza, porque la cosecha manual significa un 50 % de la facturación final, es un costo imposible de sostener”, dijo.

El ingeniero agregó que en la finca realizan programación de fertilización acorde a las plantas y los rendimientos que se van obteniendo. También realizan  monitoreos del estado hídrico y nutricional de las plantas. “Con la sanidad no hay problemas porque en la zona no hay casi plagas ni enfermedades”, aseguró el ingeniero.

En expansión
Para los socios iniciadores de Campo Grande, la expectativa de crecimiento es grande. “El proyecto tiene un componente fuerte agroindustrial y otro componente inmobiliario. Quedan muchas tierras que estamos ofreciendo a clientes nacionales e internacionales”, dijo Martínez. Las opciones son adquirir tierras sin preparación, hasta fincas llave en mano, listas para producir; o figuras de fideicomiso, donde varios inversores se juntan para un emprendimiento.

“Estamos atentos a la situación y creemos que las inversiones en pesos a nivel nacional se van a fortificar; y estamos atentos a los requerimientos, siempre fomentando las inversiones en Campo Grande, en Sarmiento y en San Juan, como lo venimos haciendo sin predicar políticamente porque somos empresarios”, señaló Martínez.

Pero además de los cultivos probados y exitosos, hay una amplia gama de posibilidades de  producciones como almendros, nueces o pistachos.

Los problemas
Los socios de Campo Grande señalaron que tuvieron algunas dificultades por la pesificación. “Hay un desconcierto respecto a algunas medidas en relación a las importaciones de equipos; no son tantas, pero son críticas, sobre todo para la molienda de aceite oliva porque no hay maquinaria nacional tan desarrollada, ya que es muy pequeño el nicho en el país”, señaló Martínez. Agregó que también se complicó el esquema de exportaciones, justo durante la salida de la aceituna en conserva, que después se extendió al aceite de oliva. Estos problemas luego se solucionaron, pero significó para los productores la pérdida de clientes y mercados que ocuparon Perú y Chile. “Esos clientes son difíciles de retomar. La política no es nuestro metier, pero sí vemos los efectos en las inversiones. Esperemos que haya más dialogo y coordinación para evitar esos problemas, que para las economías regionales son muy perjudiciales”, señalaron.

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“Estamos atentos a la situación y creemos que las inversiones en pesos a nivel nacional se van a fortificar; y estamos atentos a los requerimientos, siempre fomentando las inversiones en Campo Grande, en Sarmiento y en San Juan”. Ricardo Martínez

 

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