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domingo 22 de marzo de 2026

Análisis

Un fútbol sanjuanino cada vez más chato: un descenso y dos equipos que no descollaron

La caída de Sportivo Desamparados fue el cierre de un año para el olvido para los clubes sanjuaninos en torneos nacionales. Peñarol y San Martín, los sobrevivientes.
Por Carla Acosta

Mientras dos equipos de Mendoza luchan por una plaza para Primera División y en Córdoba y Buenos Aires festejan un ascenso a la Primera Nacional, en San Juan la realidad de los equipos que disputan torneos nacionales es otra. Este domingo se consumó el descenso de Sportivo Desamparados, un gigante del fútbol local, pero lo hecho por Peñarol y San Martín en la última temporada tampoco escapa de la crisis deportiva que atraviesan los clubes referentes de San Juan.

Lo de Sportivo Desamparados era un final anunciado. La crisis institucional que atraviesa desde hace un tiempo el club del Barrio Patricias Sanjuaninas provocó que sus ilusiones en el fútbol grande se fueran por la borda. Lo de la cancha es apenas la punta del iceberg. Porque si bien es cierto que el plantel no pudo jugar ni un solo partido en su casa, en el Estadio Serpentario, siendo víctima de una obra inconclusa de la que poco se sabe, hay otros problemas que hicieron que el club terminara en el vacío.

Y si bien Desamparados se fue al descenso por la falta de resultados, a pesar de polémicos arbitrajes padecidos, lo cierto es que detrás de este hundimiento jugaron otros factores: una comisión directiva inestable, jugadores que resignaron contratos y se fueron en medio del torneo, y, sobre todo, la desacertada elección de técnicos.

El que arrancó el año y prácticamente formó el equipo fue Marcelo Fuentes, después de cerrar el 2021 entre los 8 equipos que buscaban el ascenso a la Primera Nacional. Sin embargo, su segunda etapa no fue la esperada: cosechó dos empates y dos derrotas, y lo despidieron. Después llegó el excampeón del mundo, Luis Islas, con más dudas que certezas, despidiéndose a las pocas semanas con 4 derrotas, 2 empates y una victoria. Y, cuando las papas quemaban, apareció un DT de la casa: Ricardo Dillon.

El entrenador mendocino, sanjuanino por adopción, hizo lo que pudo con un plantel que no formó, pero con muchos referentes y pibes del club que pusieron mucho amor propio. Hizo lo que pudo contra las desprolijidades que hoy abundan en el fútbol argentino. En 18 encuentros dirigidos, perdió 5, empató 8 y ganó 5. Muchos puntos que se escaparon y que prácticamente sentenciaron a Sportivo Desamparados al descenso al Regional Amateur, tras seis años en el Federal A (desde 2016).

Peñarol también hizo una campaña floja y que, de milagro, no terminó en el mismo final que el Puyutano. El club chimbero, también atravesado por una crisis dirigencial, terminó con apenas tres puntos más que Sportivo Desamparados y pudo conservar su lugar en la tercera categoría del fútbol argentino, convirtiéndose en el único representante sanjuanino para el torneo de 2023.

Es cierto que Peñarol mantuvo prácticamente la base de su equipo y conservó a su entrenador, Cristian Bove, durante todo el campeonato. También es cierto que, producto de los resultados, el DT estuvo en la cuerda floja por algunas fechas. Es que si bien se evitó el descenso, los resultados no acompañaron: fue más lo que perdió (14 partidos) que lo que ganó (9) o empató (10).

Una categoría más arriba está San Martín, pero con otro tipo de aspiraciones. El Verdinegro, según afirmó su presidente a principio de año, se había armado para pelear por uno de los dos ascensos: ya sea de forma directa o en el Reducido. Sin embargo, ninguno de los dos objetivos alcanzó.

El Verdinegro tuvo un inicio accidentado de la mano de Luigi Villalba, exentrenador de la Reserva de River, no pudiendo lograr los resultados ni mucho menos el funcionamiento que esperaba en el equipo. Es que en las primeras cinco fechas del torneo apenas pudo cosechar 4 puntos producto de una victoria ante Gimnasia de Mendoza y un empate ante Güemes y tres derrotas ante All Boys, Deportivo Riestra y Belgrano.

Raúl Antuña, coordinador de Inferiores, se hizo cargo del equipo. En principio iba a estar al mando del plantel por algunos partidos, mientras encontraban un DT, pero el arranque prometedor de Purruco hizo que mantuviera el cargo hasta la victoria con San Telmo. Es cierto que por dos puntos no se metió entre los clasificados y que hubo muchos puntos altos en el plantel, como Martín Rivero y Matías Giménez, entre otros, pero el objetivo que estaba planteado por el club no se cumplió.

Ahora los dos equipos que sobreviven en los espinosos torneos nacionales tendrán que hacer borrón y cuenta nueva pensando en el 2023. En tanto que Desamparados deberá apostar por la reestructuración si quiere recuperar la categoría en el complicado Regional Amateur, donde compiten unos 280 equipos por un mismo objetivo.

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