Lucas Ceballos decidió ponerle fin a su carrera profesional con una carta en la que habla de su amor por el fútbol y su profundo vínculo con Desamparados, institución que lo vio nacer como jugador y que fue su casa durante más de una década. Con 38 años y tras una exitosa trayectoria que lo llevó a jugar en Primera División, se despidió de las canchas con un mensaje cargado de emoción y gratitud hacia su familia, amigos, compañeros y, por supuesto, los hinchas de su querido club. "Hasta siempre, puyutanos. Aguante Desamparados", fueron las palabras con las que cerró un capítulo inolvidable en su vida.
Lucas Ceballos anunció su retiro del fútbol con una emotiva carta: "Hasta siempre puyutanos, aguante Desamparados"
Jugó durante 10 años en Primera División y se despidió vistiendo los colores del club de sus amores. Su reflexión en redes sociales, con dedicatoria especial a los suyos y a los hinchas de Desamparados.
El camino de Ceballos comenzó a los 8 años, cuando se unió a Desamparados, el club más cercano a su hogar en el barrio SMATA. Desde aquel entonces, el sueño de ser futbolista se fue forjando con sacrificio, esfuerzo y muchos momentos compartidos con sus amigos, con quienes viajaba en bicicleta desde el Natania 15. "Muchos años de sacrificio que se veían recompensados con el solo hecho de poder vestir esta camiseta", escribió en su despedida, evocando aquellos años de esfuerzo y dedicación que marcaron su vida.
Su carrera dio un salto importante en 2010, cuando dejó atrás el Argentino A para dar el esperado paso a la Primera División con Godoy Cruz. Durante su paso por el Tomba, y luego por Colón de Santa Fe, Patronato y Mitre de Santiago del Estero, Ceballos vivió un sinfín de experiencias que lo llevaron a jugar en varias de las categorías más importantes del fútbol argentino, incluyendo la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana. Sin embargo, el destino lo trajo de vuelta a San Juan, y a los 33 años, decidió regresar al club de sus amores, Desamparados, para vivir sus últimos años como futbolista.
A pesar de haber tenido ofertas para seguir en otras categorías, Ceballos no dudó en volver a Desamparados, el club que lo vio crecer, y en el que se dio el lujo de jugar en el "Serpentario", un lugar que desde su niñez miraba con admiración. "El mayor privilegio fue poder defender tantos años los colores más lindos del mundo: verde y blanco", expresó con emoción. Durante este último capítulo, luchó por los colores de su club y dio lo mejor de sí, con la misma pasión de siempre.
Su despedida no fue solo un adiós al fútbol, sino un homenaje a su familia, a sus compañeros, y a todas las personas que formaron parte de su camino. Agradeció a Dios, a sus padres, a sus hermanos y hermanas, y a todos los que lo acompañaron en cada paso de su carrera. "Di siempre el máximo, me entregué por completo en cada momento y equipo, luché por mis objetivos personales, pero siempre priorizando lo grupal", concluyó.