Hace 10 años, cuando se mudaron al barrio Industrial y eran unos niños, Lisandro y Vladimir Tejada descubrieron la pasión por los tres palos en un potrero del Club Deportivo Caucete. Llevaban un tiempo en el fútbol en posiciones que nada tenían que ver con el arco (ambos jugaban en el mediocampo), pero de un día para el otro –en realidad por pura curiosidad- tomaron la iniciativa de ponerse los guantes. “Yo había visto a un chico atajar y dije ´quiero ser como él´. Claro que nunca imaginé que por esa locura iba a llegar al lugar donde estoy ahora”, confiesa “Licha”, arquero de River.
Los secretos de los hermanos Tejada: atajan en River y San Martín y sueñan con enfrentarse en una cancha
Aquel acto de rebeldía, de dejar de pivotear para aprender el oficio de atajar, fue replicado de inmediato por el hermano mayor. “Queríamos probar cómo era ser arquero. Y la verdad es que nos encantó. A medida que pasaba el tiempo nos llamaba más la atención la posición y nos enfocamos solo en eso. Desde entonces nuestra vida está ligada a esa posición, a los entrenamientos”, expresa Vladimir.
En el club caucetero estuvieron tres años hasta que llegó la oportunidad con la que sueña todo pibe. En 2016, River desembarcó en el departamento del Este para realizar pruebas y captar talentos, y el que terminó conquistando a los ojeadores millonarios fue Lisandro. Con apenas 10 años fichó para el club de Núñez, recorrió los 1.113 kilómetros que separa a San Juan de la Ciudad de Buenos Aires, y se instaló definitivamente en la pensión Adolfo Pedernera, por donde alguna vez pasaron dos campeones del mundo como Gonzalo Montiel y Julián Álvarez, entre otros.
“No sé si fue fácil tomar la decisión de irme, pero era algo que yo quería. Siempre tuve el sueño de poder llegar a un club grande. Incluso jugando para Caucete, en un torneo que se realizó en Santa Fe, vi a las categorías infantiles de River y le dije en ese entonces a mi mamá ´yo quiero ser arquero de River´. Con el tiempo se me dio la oportunidad y gracias a Dios pude quedar y estar hoy en el club con el que tanto soñé”, recuerda Lisandro.
Para Vladimir no fue nada fácil la separación. Era nada menos que su hermano, su compinche del fútbol y de la vida, el que cambiaba de provincia, barrio, club y camiseta: “Me costó mucho. Siempre habíamos estado juntos, más allá de las peleas y enojos normales de hermanos. Sentí su ausencia en ese momento, pero no lo demostraba, me lo guardaba. Pero siempre lo apoyé, trataba de que se quede tranquilo, que con mamá y papá acá estábamos bien”.
Pero el fútbol a él también lo iba a sorprender. Un año después del viaje de su hermano, al mayor de los Tejada le llegó la chance desde el Pueblo Viejo. Quedó seleccionado después de una prueba de jugadores y con 9 años empezó su carrera como arquero juvenil en el Club Atlético San Martín, tomándose a diario dos colectivos desde Caucete al Hilario Sánchez o Predio Emmanuel Mas. A veces, hasta se bañaba y cambiaba en el club para trasladarse directamente a la escuela. “Me levantaba a las 7 y llegaba a casa pasadas las 12 para ir al colegio. A veces me bañaba en el club. Me costaba bastante el tema fútbol y escuela”, cuenta el arquero de la Cuarta División verdinegra, que este próximo fin de semana disputará la final de su categoría en el Estadio del Bicentenario.
Ambos terminaron este año el colegio. Lisandro culminó los estudios en el Instituto River Plate, donde cursó parte de la primaria y secundaria completa. También vivió una etapa escolar convulsionada, con jornadas que arrancaban a las 7 de la mañana y se extendían hasta las 20hs, cuando cenaba y se acostaba a dormir con otros cientos de pibes que soñaban despiertos al igual que él.
El anhelo de enfrentarse en una cancha
Vladimir ataja en la Cuarta División de San Martín y Lisandro, el próximo año, se sumará a la Sexta División bajo la dirección técnica de Javier Alonso y el “Tecla” Farías. Y aunque el fútbol los llevó por diferentes caminos, no pierden las esperanzas de reencontrarse en una cancha. “Siempre hablamos de la posibilidad de enfrentarnos en un partido, soñamos con intercambiar camisetas y una foto al final del mismo. Es nuestro sueño. Ojalá se nos dé”, apunta el más chico.
“Ser arquero de River es inmenso. Compartir cancha con el Diablito Echeverri, Ruberto, fue algo muy lindo. Siempre les deseo lo mejor y que se acuerden de nosotros (risas)”, Lisandro Tejada.
Ahora de vacaciones en San Juan, Lisandro acompaña a su hermano a los entrenamientos con San Martín. Y aunque tratan de hablar poco de fútbol, salir de la rutina y disfrutar de otros momentos como hermanos, resulta inevitable no cruzar consejos de arquero. “A veces Licha me explica sus técnicas. Yo siempre digo que de Argentina me gustaba Andrada como arquero o Marc ter Stegen del Barcelona, que son mis referentes, pero mi ídolo siempre va a ser mi hermano”, confiesa Vladimir.
“Estoy preparado de la cabeza para ser arquero de San Martín. Estoy en un club donde hay una competencia sana y todos tiramos para un mismo lado. Ojalá pueda llegar al equipo mayor”, Vladimir Tejada.