Marruecos comparte ‘muuucha’ historia con los países del sur de Europa, en especial con España, Portugal y Francia. Y ahora los caprichos del fútbol han vuelto a cruzar sus caminos en el Mundial de Qatar 2022, despertando rencillas que van más allá de 90 minutos, que viajan a un pasado de guerras y un presente de inmigraciones salpicadas de xenofobia.
La reconquista (futbolística) de Marruecos
Sus vínculos son previos a la llegada de las carabelas colonas a lo que hoy se conoce como América. Durante ocho largos siglos los moros –que significa ‘no bautizado’, pero que se usa de manera peyorativa para denominar al pueblo árabe/musulmán, entre los que se hallan los marroquíes- dominaron la Península Ibérica (actualmente compartida por lusos y españoles) y algunas regiones del suroeste de la actual Francia.
Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, los mismo Reyes Católicos que apoyaron Cristóbal Colón en su excursión a las Indias, fueron quienes logaron la expulsión de los ‘morunos’ prácticamente a la vez que el genovés se ‘chocaba’ más allá del Atlántico con tierras desconocidas para el Viejo Continente. Desde aquellos tiempos las relaciones existen, en algunos puntos son muy estrechas y cada tanto encuentran focos de cierta incomodad para los políticos de turno.
Sin ir más lejos, Melilla y Ceuta, dos comunidades autónomas de España, están ubicados en un territorio que históricamente pertenece a Marruecos, en el norte africano. Las vallas que contornean estos territorios españoles para frenar la inmigración ilegal de subsaharianos son de las más famosas del mundo. Y es que para muchos africanos, en especial de los países más pobres, el cruzar de la forma que sea el Mar Mediterráneo se convierte en el sueño de su vida, en la única esperanza de sobrevivencia. Tristemente son frecuentes las noticias que hablan sobre pateras –botes- hundidas con cientos de ilusiones de todas las edades a bordo.
Portugal es la menos elegida por los marroquíes para rehacer su vida, pero en España y en especial en Francia hay pueblos en los que superan en número a los habitantes originarios. Los bocinazos, cánticos y desmedidos festejos que circularon por las redes dan muestran algunos rincones españoles ‘tomados’ por las celebraciones moras.
Las estadísticas de la ONU del 2019 –las últimas oficiales por culpa de la pandemia- hablan que Marruecos tiene 3.136.069 emigrantes, de los cuáles el 32,53% (1.020.162) se instalaron en Francia y el 22,70% (711.792) en España.
Muchos de estos desplazamientos se producen en total tranquilidad, incluso la mano de obra que acarrea da soluciones a actividades como la agricultura y la construcción que los europeos prefieren evitar. Pero también estas migraciones han generado en algunos lugares rechazos por incompatibilidades culturales o, en el peor de los casos, por posiciones xenofóbicas.
Las últimas estadísticas de la ONU sostienen que Marruecos tiene 3.136.069 emigrantes, de los cuáles el 32,53% (1.020.162) se instalaron en Francia y el 22,70% (711.792) en España.
Este Mundial de Qatar 2022, como muchas otras competiciones deportivas internacionales, dan la oportunidad a Marruecos de medirse de igual a igual con sus ‘primos’ del otro lado del Mediterráneo. Y, por cómo se viene desarrollando, no se le está dando nada mal. Más bien todo lo contrario debido que a esta altura ya se ha calzado el calificativo de ‘participación histórica’.
El ‘León del Atlás’, así se lo llama al Seleccionado de Marruecos a modo de guiño con una subespecie de este felino propia de su región, se ha convertido en el primer combinado africano en alcanzar unas semifinales de un mundial y para ello ha dejado en el camino precisamente a España en octavos de final y a Portugal en cuartos. En las semifinales lo espera la Francia de Mbappé, Dembelé y compañía, que a priori parte como favorita.
No será tarea fácil, pero si hay algo que Marruecos ha demostrado es saber ir de ‘punto’, basando todo en el grupo con más ‘nacionalidades’ de Qatar 2022. Explicando mejor esta distintiva mezcolanza, hay que decir que 14 de sus 25 jugadores no nacieron en territorio marroquí: Achraf Hakimi y Munir Mohammedi (España); Hakim Ziyech, Sofyan Amraba, Noussair Mazraoui y Zakaria Aboukhlal (Países Bajos); Selim Amallah, Ilias Chair y Bilal El Khannous (Bélgica), Romain Saïss, Sofiane Boufal y Amine Harit (Francia); Yassine Bounou (Canadá) y Walid Cheddira (Italia).
El combinado conducido por el galo-marroquí Walid Regragui se permite seguir soñando a lo grande con la tranquilidad de saber que, si alguien lo despierta, nadie podrá sacarle el dulce sabor de lo ya conseguido.