El día que entró al estadio Otkrytie Arena, en el debut de Argentina frente a Islandia, en el Mundial de Rusia 2018 , empezó rondar por su cabeza la idea de estar en Qatar. Los cánticos incomparables de la hinchada argentina y 45 mil almas que hacían vibrar el imponente recinto ruso lo convencieron que también debía estar en la próxima Copa del Mundo. “Ese fue el momento en el que dije ´tengo que ir´. Estar en ese estadio fue una sensación única. Soy muy futbolero, fanático de la Selección Argentina y cuando ingresé al recinto ya me imaginaba en el otro Mundial”, confiesa el protagonista, mientras señala la camiseta albiceleste que lleva en la piel.
Fue a Brasil, a Rusia y ahora alentará a la "scaloneta" en Qatar
Mauro Benedetti será parte del puñado de hinchas sanjuaninos que estará en el Mundial 2022, el cual dará comienzo en casi dos meses (20 de noviembre). Dice que, si bien ya cuando estaba en Rusia, su segunda experiencia mundialista después de su debut en Brasil, ya se imaginaba en Medio Oriente, la consagración de la Selección Argentina en la Copa América fue el empujoncito que necesitaba para comprar los pasajes con destino Qatar: “Cuando le ganamos a Brasil dije ´tengo que estar sí o sí´. Ahí empezó toda la adrenalina y el tema de averiguar todo para viajar. Sabía que no iba a ser fácil, pero no me imaginé sufrir tanto en programar un viaje como ahora”.
El sanjuanino dice que organizar el viaje a uno de los puntos turísticos más concurridos del mundo y, sobre todo, adquirir entradas para alentar a la “scaloneta”, se convirtió en todo un desafío. Para Brasil, la hermana de un amigo le consiguió un par de entradas. Para Rusia, pudo acceder a las que vendía online la página oficial de FIFA. Pero para la próxima Copa del Mundo parece ser una odisea interminable: a pocas semanas del evento, apenas pudo comprar un ticket para Argentina-Arabia Saudita.
“Conseguir una entrada ahora es mucho más complicado. He estado hasta 15 días despertándome a las 4 de la mañana para fijarme si había algo en el portal de venta. En julio, por ejemplo, con un grupo de amigos conectamos hasta 20 dispositivos entre computadoras, celulares y netbooks para intentar comprar algo. Estoy un poco decepcionado porque el sistema de venta no es efectivo y por la viveza argentina. Hay un montón de gente que está revendiendo, gente que ni siquiera viaja. Y la reventa es impagable”, expresa el protagonista.
Mauro por ahora tiene asegurado su lugar para el debut argentino ante el conjunto árabe, programado para el 22 de noviembre en el Lusail Stadium, mismo escenario donde dos semanas más tarde se jugará la final del mundo. Pero no tiene cualquier ticket, sino uno de categoría Hospitality, el cual ofrece una experiencia inolvidable con carpas climatizadas, comida internacional, bebidas de todo tipo, servicio antes y después de los partidos, estacionamiento y regalo conmemorativo. En realidad, es lo único que pudo conseguir por ahora.
“La idea es vender esa entrada a precio de costo y conseguir algo más económico. También compré para Portugal-Uruguay, intentando cambiarla por alguna de Argentina. La verdad es que es todo un sufrimiento, hay que moverse un montón. Hay mucha demanda. Yo estoy en un grupo donde hay unos 300 argentinos que viajan”, cuenta Mauro.
La misma organización reveló que dos de los partidos de la albiceleste fueron los más demandados. De hecho, oficialmente Argentina es el país sudamericano que más boletos adquirió y aparece en el octavo puesto a nivel mundial, siendo superado solo por el anfitrión Qatar, Estados Unidos, Inglaterra, Arabia Saudí, México, Emiratos Árabes Unidos y Francia.
“La hinchada argentina es lejos la mejor del mundo y se nota mucho en los mundiales. El fanatismo que hay acá no se compara con el resto. Además, el Mundial es especial. No hay violencia, podés estar al lado de un hincha de Brasil o de cualquier otro y no pasa nada. Eso está bueno, me encanta. Se entiende y respeta la nacionalidad del otro”, cerró.
“Quizás sea el último Mundial de Messi y eso lo hace especial. También esta Selección es especial, creo que hay material para ilusionarse”