En las últimas horas, Matías Giménez fue noticia por el doblete que le marcó a Vélez por la segunda fecha de la Liga Profesional. El sanjuanino se puso el equipo al hombro y después de un enganche y golazo, tomó la posta en el penal y le bajó el telón en el minuto 95'. Victoria de Independiente y entereza del futbolista para empezar a resurgir con el equipo que pelea en la zona baja. Tiempo de San Juan conversó con Favio Zapata (47), el entrenador que lo tuvo tres años antes de ingresar a la competencia de AFA. Cómo llega el apodo de Klinsmann, sus ausencias a los entrenamientos 'porque no le iba muy bien en la escuela' y el presente brillante en el Rojo de Avellaneda.
Favio Zapata, el profe de Giménez en las inferiores: el apodo, sus ausencias por el estudio y el presente brillante
Zapata tuvo a Giménez tres años, en la pre novena, novena y octava. El desafío está siempre en la prenovena, que es la categoría que viene de escuelita y se forma para entrar a la competencia de AFA con los equipos de Primera.
"Mati siempre era titular, pero por ahí lo sacaba del equipo porque faltaba mucho. Era medio vago en la escuela, la madre venía a decirme que iba a faltar porque se tenía que poner al día en la escuela", recordó el profe que trabaja con pibes de las inferiores desde el 2009.
El DT de la cantera Verdinegra también recordó que Giménez en aquella época "era muy pícaro": "Cuando volvía a entrenar, le decía que se pusiera las pilas en la escuela. Un par de semanas andaba bien y después pasaba lo mismo de que me llamaba la madre, que no iba a ir porque tenía que estudiar".
Matías Giménez fue apodado de varias maneras en el club de Concepción. En escuelita el profe Fabián Correa le puso Klinsmann, en comparación al futbolista alemán. Es que el jugador tenía el pelo largo y amarillo. De ahí se empezó a viralizar el primer sobrenombre del futbolista sanjuanino y en el que ahora lo usan también en Independiente.
Mati siempre fue flaquito, de pelo largo y rubio. Después de un par de años, Favio comentó que su apariencia física y dentro del plantel profesional cuando ya estaba en la mayor, cambió mucho: "Estaba gigante, bien preparado".
"Es una alegría enorme saber que a ese chico lo tuve. Más allá de ser un buen jugador era buena persona, educado, buen pibe y compañero. Cuando todavía estaba en el club y me lo encontraba, me daba un abrazo. Siempre ese gesto de buena persona y respetuoso", aseguró Favio, su entrenador en las inferiores y quién también dirigió a Francisco Álvarez, jugador actual de Barracas Central en Primera. Como así también a Lucas Salas, reciente incorporación en Ilvamaddalena, en la quinta división del fútbol italiano y a Franco Caballero, jugador del Sporting San José, en Costa Rica.
Matías Giménez llegó a Independiente el 2 de enero y firmó su vínculo con la institución hasta el 2024, luego de llegar un acuerdo por 800 mil dólares por el 60 por ciento del pase.
El futbolista sanjuanino de 24 años pasó de ser parte del once a quedar en el banco de suplentes por no ser del agrado de Ricardo Zielinski, quién incluso había declarado que Giménez iba a ser cedido a préstamo porque le faltaba roce de Primera División.
Luego de ser reemplazo y a pesar de que el hincha lo pedía, empezó a hacer su ingreso desde el banco. Anoche marcó doblete ante Vélez por la segunda fecha de la Liga Profesional y se notó las ganas. El mal momento de Independiente empezó a levantar y Carlos Tévez ya tuvo la primera alegría al frente del Rojo. "El equipo lo tenía en la cabeza pero no por completo. Los muchachos me dieron una alegría muy linda. Mati Giménez nunca fue duda”, expresó el ídolo de Boca, que de entrada lo puso de titular.
"Giménez está para jugar en ese club y también lo veo capacitado para estar jugando en otras Ligas. Ha tenido una maduración enorme y lo está demostrando. Ayer lo demostró con el gol y la confianza. Además, la entereza del penal es de un jugador que lleva 10 años en Primera y eso habla muy bien de su confianza y de su maduración", afirmó Favio Zapata, quien fue su DT en las inferiores de San Martín.
REVIVÍ LA NOCHE MÁGICA DE MATÍAS GIMÉNEZ