Detrás de cada camiseta que lucen los jugadores de Sportivo Pismanta al salir al campo de juego, hay una historia de amor, de entrega y de memoria. Y es que después de cada partido, sin importar cuál fuera el resultado, hay alguien que religiosamente reúne los conjuntos y se los lleva a su casa para lavarlos, perfumarlos y dejarlos listos para el siguiente encuentro. Esa es la tarea de Nancy Muñoz, la "lavandera" del Cacique.
Dedicación y compromiso, el legado que continuó la "lavandera" de Pismanta
Nancy Muñoz es la encargada de lavar los conjuntos de camisetas después de cada partido, un trabajo que hace sin pedir nada a cambio y sólo por amor al Cacique, con el que fortaleció vínculos tras la muerte de su marido, quien era un fiel colaborador. Es por eso que, en cada entrega, no sólo asiste al equipo, sino que honra su memoria.
Vecina del club e hincha "de toda la vida", como ella misma lo destaca, es la responsable de que los colores azul y oro luzcan impecables cada fin de semana. Sin embargo, su labor va mucho más allá del lavado: es una forma de seguir cerca de su esposo, quien fue técnico de las divisiones inferiores y dejó un legado que hoy ella y sus hijos se encargan de honrar con pasión.
“Mi familia entera es del club. Vivo a pocas cuadras y siempre estamos colaborando”, cuenta con humildad, como si su labor cotidiana no fuera una pieza clave del engranaje que hace funcionar a la institución. Es por eso que toma su trabajo con compromiso y lo cumple al pie de la letra: “Termina el partido y empezamos a preguntar quién tiene el equipo para llevarlo a lavar. Mejor si lo traen con tiempo, así está listo para el fin de semana siguiente”, explica.
Su compromiso es tal que, entre sus múltiples ocupaciones, pues trabaja en la biblioteca de Las Flores y lidera una murga infantil, siempre encuentra un día para dedicarse especialmente al club. No importa si llueve, nieve o truene; si enfermó o si surgieron inconvenientes propios de lo cotidiano, ella cumple y, por tanto, es habitual ver ondear -cual banderas en lo alto de un mástil- las camisetas colgadas en la soga de su patio.
Esos esfuerzos son impulsados por el recuerdo de su marido, quien falleció en 2019 y quien era un colaborador activo del Cacique. Fue técnico de la Quinta División y participaba de forma constante en la vida institucional del club. “Él estaba casi permanentemente en el club, acudía a las reuniones de la Liga en Rodeo, estaba siempre cuando se lo necesitaba. Es por eso que nos ha dejado ese legado a toda la familia", reconoce la protagonista.
Su paso por el 'Boca Chico' de Iglesia dejó una marca importante y, por ello, luego de su partida de este plano, los integrantes de la gran familia que es Pismanta rindieron culto a su persona y a su labor incansable. Ese gesto no sólo conmovió a Nancy y a los suyos, sino que selló un pacto de amor y dedicación. "Hubo un homenaje que le hicieron muy bonito, muy emocionante. Estamos muy agradecidos por eso, por ese reconocimiento a todo el esfuerzo que él hacía ”, confiesa.
Aunque la prestación desinteresada resulte fundamental, el compromiso comunitario de Nancy no se limita al fútbol, ya que se extiende al desarrollo cultural y artístico de los más chicos. Desde hace casi 20 años es presidenta de la Murga “Rejunte”, la que fue creada para impulsar los carnavales que la misma institución instauró en el pueblo.
Es por ese motivo que, por un rato y durante la temporada de chaya, jolgorio y batucada, deja su rol de lavandera para convertirse en costurera. Es que la misma se ocupa de confeccionar a mano la ropa de los niños para los carnavales y la disposición resulta, cuanto menos, demandante. En la última edición de la fiesta, cosió chalecos y trajes para casi 60 chicos, trabajando mañana y noche durante semanas.
Pese a lo duro que pueda significar, una vez más, la pasión es el motor de todo. “Lo hago con entusiasmo y cariño porque me gusta, me gusta trabajar con niños. Me he criado criando niños”, dice la mujer que sostiene con orgullo la camiseta del club de sus amores.
Ya sea como lavandera, como hincha o como costurera, Nancy sabe que su tarea, aunque silenciosa y algunas veces pase inadvertida, es esencial en la vida cotidiana del club: sin camisetas limpias no hay partido, y sin personas como ella, que dedican tiempo y corazón, un club como Sportivo Pismanta no sería el mismo. Tal parece, el espíritu de unión siempre está presente, ya que al Cacique lo hace grande su gente.