Franco tenía 10 años cuando se sumó a las inferiores del Club Atlético San Martín con la ilusión de todo pibe fanático del fútbol: ser profesional y disputar alguna categoría nacional. A su corta edad sabía que no iba a ser fácil. Cientos de viajes en bondi de San Isidro a Concepción, exigencias en la escuela y entrenamientos diarios, que a veces eran en doble turno, motivo por el almorzaba muchas veces en las instalaciones del club.
Franco Aguirre: de los viajes en bondi y 8 meses fuera de la cancha a su gran sueño verdinegro
“Fue muy duro el camino para llegar a donde estoy ahora, mucho sacrificio. Pero sabía que iba a tener una recompensa por eso. Siempre fui perseverante y encaré todo con fe, para adelante. Estoy muy agradecido a Dios por haber logrado lo que me propuse o soñé desde un principio, que es ser futbolista profesional”, expresa el protagonista.
El volante atraviesa su mejor momento desde el día que pisó una cancha de fútbol, cuando era solo un niño y se había iniciado en la escuelita del Club San Isidro, de donde es oriundo. Hace semanas volvió a estar en la lista de convocados, empezó a sumar minutos de la mano de “Luigi” Villalba e incluso marcó su primer gol con la camiseta del Verdinegro, en la fecha pasada ante Instituto.
“Para mí es una alegría enorme poder ayudar al equipo, poder convertir un gol con el club del cual soy hincha. Es algo lindo. Los chicos en el vestuario me saludaron y me felicitaron. Mi papá y hermano estuvieron en la tribuna ese día, fue especial. ¿Si tengo la camiseta? No, aún no la pedí. Pero la quiero tener de recuerdo”, apunta el pibe.
Franco cuenta que tras el exquisito pase de Martín Rivero, gol y festejo en el Hilario Sánchez se le cruzaron por la cabeza momentos cruciales de su vida. La lesión, fue uno: “Fue un golpe duro, lo sentí bastante. Venía sintiendo bien, y de repente terminé sentado, acostado en una cama, sin poder entrenar. Fueron meses difíciles, pero lo tomé como una experiencia que después me fortaleció mucho. Sabía que tenía que estar con la cabeza fría, sabía que en algún momento iba a volver”.
El futbolista sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior a fines del año pasado y estuvo inactivo cerca de ocho meses. Todo ocurrió cuando el fútbol se había reanudado tras el aislamiento decretado por la pandemia de coronavirus. Franco venía de ser parte del plantel profesional con Alfredo Grelak y, en el interinato de Hugo Garelli, disputo tres partidos de la Primera Nacional. La lesión lo alejó un tiempo de las canchas, pero volvió y cumplió uno de sus grandes sueños: hacer un gol con el Verdinegro.
“Nunca se me cruzó por la cabeza dejar el fútbol. Es lo que a mí me gusta y me apasiona. Tengo todas las ganas de triunfar, eso me llevó a estar a donde estoy ahora y a no bajar los brazos”, asegura. Y agrega, sobre lo que desea para su futuro: “Quiero empezar a sumar partidos, quiero hacer cosas grandes en San Martín, el club que tanto amo y me abrió las puertas desde chico. Ahora tenemos que terminar el año de la mejor manera”.