Por Germán Rosales y Sergio Caballero.
Peñarol: el sueño del ascenso
El fútbol es pasión de multitudes y de sentimientos que emergen desde lo más profundo del ser de un hincha. No hace falta ir a los majestuosos estadios de Europa; sino todo lo contrario. En cada esquina hay historias que merecen ser contadas y esos son los clubes de barrios. Esos que los fundadores fueron jugadores y su nietos siguen el legado dentro y fuera de la línea de cal pero siempre besándose el escudo más bonito del mundo.
Chimbas fue una muestra de esto. Desde las 13,00 hs la gente en familia iba llegando con la ilusión de ascenso a cuesta. La fila para comprar la entrada era la dulce espera para ingresar al Pablo Rojas. Las tribunas poco a poco iban tomando color. Los escalones comenzaron a tomar vida con la presencia de los hinchas, quienes miraban el campo de juego y se acordaban del abuelo cuando los llevaba por primera vez.
El árbitro entró y la ilusión de ascenso comenzó a latir cada vez más fuerte. Hinchas y jugadores miraron al cielo al unísono pidiéndole al barba una ayuda para terminar la primera final del Torneo Federal Amateur con una sonrisa. Lentamente los protagonistas comenzaron a tomar posiciones y los alcanzapelotas a sacar las tiras y el papel con los colores rojo blanco y azul.
La pecosa comenzó a rodar y la historia de ascenso empezó a escribirse. Independiente de Chivilcoy se plantó con mucha autoridad. En compacto, el rojo comenzó adueñarse del partido y a pesar de la roja a Tissera por un codazo no cambió el dominio de la visita. El gol fue una consecuencia del buen trabajo de los dirigidos por Salvaggio dando el primer golpe por la vía del penal y la angustia del pueblo bohemio florecía porque la ilusión se desmoronaba.
Peñarol iba con voluntad a torcer la historia pero el nerviosismo nublaba la creatividad y chocaba con el uno de la visita. Los últimos 10 minutos, el local poco a poco fue arrinconando a los rojos y los hinchas alentaban sin cesar. El corazón bohemio volvió a latir y el ascenso empezó a tomar color.
El segundo tiempo, Bove movió la estaneria y los cambios surgieron efecto. Independiente ya defendía muy cerca de su arco y frenar el juego era el único argumento que le quedaba. El libreto se rompió cuando Carlos Fernández la paró en el área chica y la acomodó junto al palo para que la pelota bese la red. Delirio del pueblo chimbero. El empate llegó y la remontada comenzaba a tomar forma.
Carucha volvió a primerear y metió otra pepa. Peñarol se ponía arriba de la serie y el público lloraba al cielo agradeciendo a infinidades de santos el triunfo parcial del equipo de sus amores. El Bohemio vió al rival herido y fue por más; mientras que la visita no veía la hora por terminar el encuentro para llevarse la final a su reducto.
El tucumano dio el pitazó final y la alegría era solamente sanjuanina. Abrazos y gritos "la serie la ganamos allá. Vamos ascender muchachos. vamos ascender". Era la arenga de todo un plantel unido con un solo objetivo: jugar el Federal A la próxima temporada. Los hinchas emocionados quedaron con las manos rojas de tanto aplaudir a sus héroes.
El sueño se trasladará a Chilvicoy. Algunos serán testigo de lo que podría ser otra epopeya de Peñarol. Allá irán jugadores y cuerpo técnico viajarán con la ilusión y las oraciones de todos los hinchas bohemios quienes solo piensan en una sola cosa: ascender al la tercera categoría más importante del fútbol argentino.