Por Carla Acosta
La increíble experiencia de dos verdinegros en la Albiceleste
Viajaron 16 horas en colectivo para instalarse, por tres días, nada más y nada menos que en el predio de Ezeiza. Vistieron la camiseta albiceleste y fueron dirigidos por el ex futbolista y actual DT de la Sub-15, Diego Placente. Se codearon con otros soñadores del fútbol como ellos y, encima, la rompieron: uno convirtió un gol y el otro fue titular en varios de los amistosos. Se trata de Braian Argüello y Leandro Regalado, las joyitas de San Martín que formaron parte de una preselección y sueñan con quedarse.
"Viajamos el lunes, creo que fueron las horas más largas de nuestras vidas. Yo pude dormir algo, Leandro se quedó despierto toda la noche. Después llegamos a Retiro, miramos por la ventanilla y había dos profes vestidos con la pilcha de la Selección. Yo estaba nervioso, él estaba tranquilo pero ansioso". Braian, oriundo del barrio Mercedario, Chimbas, comenzó a relatar cómo fueron aquellos tres inolvidables días.
Los jóvenes, jugadores de la 8va del Verdinegro, donde dirige Fabio Zapata, fueron citados junto a otros chicos de los principales clubes argentinos para realizar una especie de prueba. Viajaron a Buenos Aires, donde se instalaron en el predio de Ezeiza, `la octava maravilla del mundo` para ellos.
“Llegamos y nos dirigimos, en combi, con otros chicos de Aldosivi hacia el predio. Nos instalamos en una habitación, para nosotros dos nada más, y nos dijeron que nos cambiáramos que salíamos a la cancha ahí no más. Ese momento de ponerse la ropa de la Selección fue hermosos. Sólo pensaba en no desaprovechar la oportunidad”, cuenta Leandro.
Campera, pantalón y camiseta. Salieron a la cancha para disputar un amistoso frente a Argentinos Juniors, un partido soñado para los pibes. Al otro día jugaron otro frente a Estudiantes y la descosieron. El chico Regalado marcó el gol del empate (1-1) y Argüello jugó en los dos duelos que se disputaron en el día. También formaron parte de la victoria frente a Independiente, el tercer amistoso de la preselección.
“En ese momento pensábamos en la familia y en los compañeros del club, los que entrenan con nosotros y hacen el mismo esfuerzo que nosotros. Gracias a ellos estamos acá, porque la pelota no te llega sola, te la da un compañero. Dejamos todo por ellos”, dice Leandro, emocionado.
Amigos y compinches del fútbol desde hace seis años, hoy comparten también un mismo sueño: la selección. Ya dieron el primer paso pero no son conformistas, quieren más. “Tenemos muchas expectativas, hemos dejado todo en manos de Dios y que sea lo que él quiera. Diego (DT) nos dijo que sigamos jugando como siempre, que nos divirtamos pero con responsabilidad”, expresa Braian.
Entre los libros y la pelota
Ambos cursan 4to año de la secundaria, uno en el Colegio Santa Rosa de Lima y el otro en la Escuela Jorge Luis Borges, y en la tarde se dedican a la pelota. Sueñan a lo grande de la mano del fútbol, pero son concientes que el estudio está primero. “A veces llego muerto a la casa pero tengo que estudiar, primero está eso. Si hay examen, hay que levantarse a las 5 de la mañana”, coinciden los pibes.
Mi otro sueño
“Antes de que fallezca mi abuela que lo prometí que iba a llegar ahí, a la Primera”, dice Braian, señalando la cancha principal del Hilario Sánchez. Leandro también anhela con vestir la camiseta grande del Verdinegro. “Ojalá se dé”, dice.