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jueves 21 de mayo de 2026

Historia

La increíble experiencia de dos verdinegros en la Albiceleste

Argüello y Regalado, pibes de las inferiores de San Martín, contaron la vivencia en la preselección Sub-15. El mensaje de Placente, el sueño de entrenar en Ezeiza y la ilusión de volver para quedarse. Imperdible.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Carla Acosta

Viajaron 16 horas en colectivo para instalarse, por tres días, nada más y nada menos que en el predio de Ezeiza. Vistieron la camiseta albiceleste y fueron dirigidos por el ex futbolista y actual DT de la Sub-15, Diego Placente. Se codearon con otros soñadores del fútbol como ellos y, encima, la rompieron: uno convirtió un gol y el otro fue titular en varios de los amistosos. Se trata de Braian Argüello y Leandro Regalado, las joyitas de San Martín que formaron parte de una preselección y sueñan con quedarse. 

"Viajamos el lunes, creo que fueron las horas más largas de nuestras vidas. Yo pude dormir algo, Leandro se quedó despierto toda la noche. Después llegamos a Retiro, miramos por la ventanilla y había dos profes vestidos con la pilcha de la Selección. Yo estaba nervioso, él estaba tranquilo pero ansioso". Braian, oriundo del barrio Mercedario, Chimbas, comenzó a relatar cómo fueron aquellos tres inolvidables días.

Los jóvenes, jugadores de la 8va del Verdinegro, donde dirige Fabio Zapata, fueron citados junto a otros chicos de los principales clubes argentinos para realizar una especie de prueba. Viajaron a Buenos Aires, donde se instalaron en el predio de Ezeiza, `la octava maravilla del mundo` para ellos. 

“Llegamos y nos dirigimos, en combi, con otros chicos de Aldosivi hacia el predio. Nos instalamos en una habitación, para nosotros dos nada más, y nos dijeron que nos cambiáramos que salíamos a la cancha ahí no más. Ese momento de ponerse la ropa de la Selección fue hermosos. Sólo pensaba en no desaprovechar la oportunidad”, cuenta Leandro.

Campera, pantalón y camiseta. Salieron a la cancha para disputar un amistoso frente a Argentinos Juniors, un partido soñado para los pibes. Al otro día jugaron otro frente a Estudiantes y la descosieron. El chico Regalado marcó el gol del empate (1-1) y Argüello jugó en los dos duelos que se disputaron en el día. También formaron parte de la victoria frente a Independiente, el tercer amistoso de la preselección.

“En ese momento pensábamos en la familia y en los compañeros del club, los que entrenan con nosotros y hacen el mismo esfuerzo que nosotros. Gracias a ellos estamos acá, porque la pelota no te llega sola, te la da un compañero. Dejamos todo por ellos”, dice Leandro, emocionado.

Amigos y compinches del fútbol desde hace seis años, hoy comparten también un mismo sueño: la selección. Ya dieron el primer paso pero no son conformistas, quieren más. “Tenemos muchas expectativas,  hemos dejado todo en manos de Dios y que sea lo que él quiera. Diego (DT) nos dijo que sigamos jugando como siempre, que nos divirtamos pero con responsabilidad”, expresa Braian.

Entre los libros y la pelota

Ambos cursan 4to año de la secundaria, uno en el Colegio Santa Rosa de Lima y el otro en la Escuela Jorge Luis Borges, y en la tarde se dedican a la pelota. Sueñan a lo grande de la mano del fútbol, pero son concientes que el estudio está primero. “A veces llego muerto a la casa pero tengo que estudiar, primero está eso. Si hay examen, hay que levantarse a las 5 de la mañana”, coinciden los pibes.

Mi otro sueño

“Antes de que fallezca mi abuela que lo prometí que iba a llegar ahí, a la Primera”, dice Braian, señalando la cancha principal del Hilario Sánchez. Leandro también anhela con vestir la camiseta grande del Verdinegro. “Ojalá se dé”, dice.

Brian empezó jugando al fútbol en la escuelita del Barrio Mercedario, herencia de su papá Oscar, quien jugó en la Primera de Árbol Verde.  Luego, con 8 años, pasó a Peñarol y luego, por insistencia de su entrenador Julio Paredes, en 2010 hizo una prueba en San Martín. Desde entonces defiende los colores del Verdinegro, ocupando a lo largo de estos años todos los puestos habidos y por haber. Un multifacético que la rompe.
Leandro llegó al Pueblo Viejo con apenas 6 años. Contagiado por su papá, quien jugaba en  la Liga Deportiva junto a Alianza Universitaria, el joven oriundo de Capital desde chiquito se convenció que el fútbol era lo suyo. La `9` es suya. El goleador nato, admirador de Martín Palermo, es una de las promesas de las inferiores de San Martín ¿y por qué no de la Selección?: ya marcó en la preselección, frente a Estudiantes.

 

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