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domingo 12 de abril de 2026

íntimo

Un día de `Chiqui` en San Juan: en familia y de visita a la Difunta

Cómo son los días del presidente de AFA cada vez que visita su provincia, en una nota publicada por Tiempo de San Juan en noviembre de 2016.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Carla Acosta

La búsqueda lleva más de media hora y la casa de Claudio "Chiqui” Tapia no aparece. Los vecinos de la calle Falucho no lo ubican y algunos hasta se sorprenden cuando se enteran que por ahí está la casa natal de nada más y nada menos que el vicepresidente de la AFA, aspirante a la silla mayor. El propio "Chiqui”, después del esperado encuentro con Tiempo de San Juan, dice que "en Concepción los vecinos no me reconocen, la verdad que no. Quizás los que están de la época en la que vivía mi mamá y mi abuelo sí, pero no son muchos”.

Ese modesto hogar ubicado en el corazón de Concepción ya no conserva la estructura de adobe, aquella que estaba cuando apenas tenía 4 años y marchó hacia Buenos Aires. Allí hoy vive su hermana y es donde se refugia las seis o siete veces al año que viene a San Juan. "Vengo a cumpleaños y aniversario de fallecimiento de mis padres. Para mí es difícil despegarme de San Juan porque aquí tengo la mayoría de mi familia y yo soy un tipo familiero. Además me gusta mucho esta provincia”, cuenta con añoranza.

El jueves llega bien temprano al aeropuerto, elegantemente empilchado, con zapatos, jean y camisa. Y lo primero que hace es visitar la Difunta Correa, una devoción que llevó hasta los vestuarios de la Selección Argentina en la Copa América pasada. Luego va al cementerio a dejar unas flores a sus viejos y finalmente, en el sillón beige de su casa, espera el encuentro de Boca por la Libertadores. Mientras, sus sobrinos y su hermana se encargan del agasajo post partido, con asado y vino sanjuanino.

Sus días en San Juan nada se parecen a los de Buenos Aires. Lejos está de la vida mediática, de los flashes y autógrafos donde se lo reconoce como el hombre fuerte del ascenso y candidato a presidente de la AFA. Cuenta que acá, si bien hubo alguna que otra persona que se le acercó y lo saludó por verlo en la tele, poco se asemeja al boom que genera por los pasillos de la AFA o cuando lleva a sus hijos a la Bombonera. "En San Juan mi vida es más tranquila que en Buenos Aires. La gente se me acerca para hablar de fútbol y de las elecciones. Me gusta eso, pero cuando sos una persona normal y sencilla incomoda que te invadan. Ahora que tuve mayor protagonismo es más normal. Hay gente que se quiere sacar una foto o algo. Pero yo sigo siendo el mismo tipo de siempre, el mismo de cuando era recolector de residuos. Uno siempre tiene que mantener la esencia. Si cambias te equivocas y eso se lo inculco a mis hijos”.

De chico se fue a Buenos Aires, en donde, como él mismo dijo, fue recolector de residuos y jugador de fútbol en su querido Barracas Central, club en el que hoy es presidente e ídolo. Allá también conoció a su esposa, hija del sindicalista y presidente de Independiente, Hugo Moyano. Aunque Buenos Aires le dio todo, familia y hasta poder en el fútbol argentino, Tapia señala a San Juan como su lugar en el mundo. "Siento que es mi lugar, me hace bien ir a la Provincia. Algo que tengo dentro de mi cabeza, lo sabe mi familia, es la idea de poder terminar lo que quede de mi vida en San Juan. Siempre fui un tipo de bajo perfil, que nadie sepa nada de mí fue lo mejor que me pudo pasar en la vida”.

En plena entrevista se lo nota impaciente y algo ansioso, pues restan minutos para que empiece el partido de Boca ante Cerro Porteño y quiere estar frente al televisor. Expresa su fanatismo por el Xeneize, pero antes remarca que el amor que siente por Barracas es aún mayor. Al escritorio de la institución Barranqueña llegó después de jugar en inferiores y en Primera. Un grupo de socios y dirigentes lo buscaron para que les diera una mano cuando el club atravesaba una profunda crisis. Ya lleva 14 años como presidente de un humilde club en el que es todo un prócer.

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