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martes 14 de abril de 2026

Combate Medieval

Del hobby al deporte competitivo: la explosión de los “caballeros” sanjuaninos

Son cerca de 20 deportistas que comenzaron con la actividad recreacionista, pero con el tiempo crecieron en número y calidad hasta viajar a competencias fuera de la provincia. Cómo una tendencia mundial se convirtió en un boom en San Juan. Por Carolina Putelli.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Para quienes miran de afuera, llama la atención ver a hombres y mujeres jóvenes poniéndose protecciones y armaduras para después pelear con espadas, hachas y mazas. Suena a juego de niños, pero la verdad es que quienes se dedican al combate medieval, una disciplina deportiva que crece en todo el mundo y en San Juan, se lo toman en muy en serio. 

Este crecimiento llevó a que en la provincia haya dos grupos bien organizados que se dedican a las luchas recreacionistas que ahora suman fuerzas para que los adeptos locales puedan ser cada vez más competitivos. 

En el mundo el combate medieval no es algo nuevo, hay incluso dos organizaciones mundiales que agrupan a los clubes y organizan mundiales. En países como Rusia existen deportistas profesionales que viven de esta actividad y Argentina tiene una selección nacional que gana terreno en sus participaciones internacionales. 
Participantes de La Orden del Fuego compitiendo en San Luis.


Es que el combate y el recreacionismo son actividades apasionantes, como los miembros de los clubes sanjuaninos explicaron a Tiempo de San Juan. Quienes participan llegan con curiosidad, tal vez por las series y películas ambientadas en la Edad Media, pero son conquistados por esta actividad que combina el amor por la historia, conocer oficios nuevos y la lucha cuerpo a cuerpo. 

Todas estas actividades se suman en el combate, ya que los deportistas arman sus equipos ellos mismos, aprenden de herrería y costura, a trabajar los materiales, armar cotas de malla y estudian las armaduras según cada época. 
 
Equipamiento del club Guardia del Bastión. 


Los capitanes de los grupos sanjuaninos, Mariano Sibio, de La Orden del Fuego, y Rocío Peñaloza,  de Guardia del Bastión, formaron recientemente una alianza para emprender juntos actividades que mejoren la actividad en la Provincia. La primera será una charla técnica que dictará Sergio Scabone, preparador físico de la selección nacional. 

El evento mostrará una de las partes más importantes de esta actividad, que es la necesidad de preparar el cuerpo para las luchas con espadas y armas medievales que enfrentan.
 
La selección cuenta con un equipo técnico que les da ejercicios específicos para soportar las peleas con armaduras que van entre los 15 y 30Kg, según la calidad del equipo, y el tipo de pelea que enfrentan. Los deportistas sanjuaninos se entrenan de manera particular, pero gracias a esta visita podrán aprender a mejorar sus rendimientos físicos y ser cada vez más competitivos. 
 
 
 


Pero el taller no es la única propuesta que tienen en mente los clubes, que surgieron al mismo tiempo pero que han actuado por separado hasta ahora. También quieren en el futuro armar ferias para que los curiosos puedan acercarse y ver cómo son las peleas en las lisas (nombre que se le da al lugar dónde pelean), comprar artesanías, disfrutar de un festín medieval y usar las ropas típicas de la época. 

El entrenador de la selección en San Juan
 
Imagen del seleccionado en una competencia internacional. 

Sergio Scabone es una autoridad en preparación física y además quien diseñó el estilo de entrenamiento que usa el seleccionado nacional. La charla que dictará en la Provincia será gratuita y abierta, y tendrá lugar los próximos 18 y 19 de junio. Será en el camping de ATSA, en Ruta 40 y Calle 5. El lugar aportó también cabañas, ya que llegarán deportistas de otras provincias a participar del encuentro.

El seminario está destinado a quienes realizan este deporte, pero también habrá demostraciones y los interesados en conocer la actividad podrán aprender más sobre el tema. Se cobrará a los asistentes que quieran comprar opciones de almuerzos para el sábado y domingo, y cena del día sábado. Además se sortearán algunos premios entre aquellos que adquieran dichas opciones.

 
Los tipos de pelea 

El combate medieval tiene 3 categorías principales. La primera y más conocida es el combate de uno contra uno, donde se utilizan espadas y escudos en 3 rounds. El ganador es quien puede golpear más veces a su contrincante. 


El bohurt es la lucha en equipos, una de las más vistosas, donde grupos de igual número se enfrentan entre sí. Gana el equipo del último jugador de pie, ya que el objetivo es derribar a los contrincantes y cuando alguien cae queda descalificado. Las armas pueden ser espadas, hachas o mazas. 

 
También existe el duelo de astas, donde las armas cambian y aparecen mazas con picas y lanzas. 

Cómo sumarse

Los dos grupos tienen como objetivo crecer en la cantidad de participantes. Se puede ingresar sin necesidad de comprar el equipamiento ya que todos tienen armaduras y protecciones para prestar. 

No se cobra una cuota, aunque tanto La Orden del Fuego como Guardia del Bastión coincidieron en que para sumarse hay que tener la voluntad de aprender un oficio. "Cuando alguien entra le preguntamos qué le gustaría hacer, ya que hacen falta herreros, carpinteros, investigadores o cualquier tipo de trabajo, porque así vamos mejorando nuestros equipos”, explicó Mariano Sibio. 

Otro de los puntos que se debe tener en cuenta es que los participantes para sumarse a la lucha deben tener más de 18 años. En cuanto a las mujeres, Rocío Peñaloza aclaró que no hay restricciones de género. "Nosotras peleamos también e incluso cada vez se busca que haya más mujeres, en la última competencia nacional nos sumamos a una coalición e hicimos una lucha bohurt sólo femenina”. 

El equipo
 
 

Las armaduras y protecciones deben cumplir con las condiciones mínimas de seguridad y deben permanecer a un periodo histórico. Por eso los grupos tienen investigadores que aportan las técnicas y elementos que deben tener cada equipo. 

"La seguridad es lo primero”, explicó Rocío. "Si alguien quiere tener un yelmo abierto puede hacerlo, pero abajo debe llevar una protección en plástico y por encima eso se cubre con malla de anillas, para que sea a la vez seguro e históricamente correcto”. 

Los equipos se venden desde los $8000, pero la mayoría arma su equipo con la ayuda de sus compañeros que van aprendiendo oficios. De esta manera pueden costar hasta $5000 y se van fabricando a lo largo del tiempo. Otro de los beneficios es que los clubes cuentan con sus propias armaduras y protecciones que se pueden usar mientras los deportistas fabrican los propios. 

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