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martes 14 de abril de 2026

Personaje

Horacio Más: acelerado en la pista y en la vida

Es jefe técnico del equipo Toyota del Dakar, que este año es más grande que nunca. Su pasión son los fierros desde que era un pibe. Como preparador de motos y autos fue campeón argentino varios años. En su caso, trabajo es placer y le consume 24 horas del día.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Viviana Pastor

Llega a la entrevista 40 minutos tarde, disculpándose. Nos hace pasar a su laboratorio y contesta de pie las preguntas, sin puntos ni comas, atropellando sus palabras. Horacio Más está apurado y no se molesta en ocultarlo.

Quiere terminar rápido con este compromiso que asumió y del que ya está arrepentido. No tiene tiempo.
"Mi vida son los motores por ahora  Me levanto a las 7 no paro hasta las 11 de la noche y llego destruido  A mi familia la veo media hora por día  Quisiera darme tiempo para el gimnasio pero tuve que suspender todo  Estamos muy atrasados con el Dakar”, dice Más, el jefe técnico del equipo Toyota, uno de los que representará a San Juan en el rally más importante del mundo.

Hasta que el Dakar termine su vida será sólo eso, un motor.

Horacio crió entre ruedas y el sonido de una acelerada. Su padre, del mismo nombre, tenía un taller ubicado en San Luis y Rawson, Rectificaciones Más. A los 13 años ya se metía en el taller con ansia de aprender. Pero recién cuando terminó el secundario en la Boero, Don Más lo dejó pasar más tiempo ahí adentro.

"Mi padre no me dejaba hacer motores de carrera, en el taller sólo se trabajaba reparaciones de clientes y no existía la competición. Cuando mi papá se retiró, en el ‘82, y me quedé solo, empecé con el deporte motor que era mi pasión. Me pude desenvolver para hacer motores de carrera, algo que no me había enseñado nadie y empecé a hacer mi investigación. En el ‘84 hice mi primera moto, la Puma 4, le puse así porque mi hijo en ese momento tenía 4 años. De ahí en más hicimos muchos campeonatos por todo el país y afuera, con muy buenos logros”, cuenta.

Nunca más zafó de la competición, primero con motos y después con autos. En todos se destacó.

Su padre pasó de un extremo al otro, "de prohibirme que hiciera competición, después que se jubiló vivía todo el día en el taller colaborando con la competición, ayudando, me acompañaba a los viajes. Fue uno de mis mejores compañeros. Mi madre Paulina, siempre estaba al lado; ella lo vivía muy de cerca, es una apasionada hasta el día de hoy, una seguidora total de la competición”, asegura.

A los 17 años probó lo que era ser piloto, corrió en moto, karting y auto, salió campeón en moto y en karting fue subcampeón argentino. En auto ganó algunas carreras "hasta que me di vuelta en Caucete y no corrí más. Pero no fue por falta de pasión sino que no tenía tiempo de correr y preparar motores para otros, no podía hacer todo y los clientes merecían su respeto, así que decidí quedarme como preparador”, confiesa. 

En el curriculum de Horacio hay muchos nombres destacados con los que trabajó, como Cayetano Yanello, Luis y Martín Alessi, Facundo y Diego Leanes, Ariel Persia, los hermanos García, y la lista continúa.

Horacio perdió la cuenta de las carreras ganadas, hasta perdió una caja con recortes de diarios y fotos, y también extravió trofeos. "Fueron muchísimas satisfacciones, muchos años saliendo campeón, 15 años consecutivos o 20, en diferentes categorías, en moto en auto.  Fuimos campeón argentino en ciclomotor, campeón argentino con Mario Frack, campeón en Chile en 250, 100 y 125 cc. En autos salimos campeones en ’06, ‘07, ‘08, ‘09, ’10. Todos los títulos me gustaron, no hay uno específico para destacar”. 

Jorge Pinardi, periodista especializado en automovilismo, dice sin dudar que Horacio "es un genio”. "Es el Oreste Berta sanjuanino y de haber tenido las mismas posibilidades hubiera estado en esos podios. Es un autodidacta y un gran estudioso, hizo cursos en Japón, en Estados Unidos y creo que también en Alemania. Armó una moto de cero, todavía la tiene, y con ella ganaron campeonatos acá y afuera del país. Donde corría esa moto ganaba. Tenía un gran piloto, Mario Frack. Horacio armaba el chasis, el motor, él hacía todo. Además es muy buena persona y ahora está al frente de un proyecto muy importante en el que Toyota aporta toda una flota de camionetas para el Dakar”, cuenta Pinardi.

Amor a los fierros

"En el Dakar todo es diferente, tienen que verlo. Hay infinidad de temas y no hay una cosa que se destaque sobre otra. Es desde el primer tornillo de una rueda hasta el último tornillo del techo de la camioneta; desde el faro delantero al trasero, es todo. El motor es todo diferente no tiene nada que ver con una camioneta de calle, nada, ni caja, ni diferencial, ni ruedas, ni llantas, ni butacas, ni cinturones, ni volante, ni instrumental. Nada”, aclara. 

Hay un reglamento y cosas que no se pueden modificar, pero casi todo sufre alteración, por ejemplo, la chapa de los guardabarros son de plástico y las ventanillas no llevan vidrio sino policarbonato, esto como medidas de seguridad, explica. 

El mundo Dakar no tiene nada que ver con el resto de las competencias, es por eso que sus seguidores suelen ser los más fanáticos. Para Horacio este será su tercer Dakar y no tiene problema en admitir que le costó adaptarse.

"Yo estoy acostumbrado a la pista donde es más limpio todo y estás viendo el vehículo siempre. El Dakar está en otra dimensión, una vez que largó el vehículo, no lo ves nunca más, tenés que esperarlo 5 horas en el vivac. Es otra disciplina que no tiene nada que ver con la rutina de otras a las que uno está acostumbrado. Eso me costó un poco pero hay que asimilarlo como es y ponerle ganas”, admite.

Los que lo conocen dicen que es un obsesivo con todo. Que busca la perfección en cada detalle y que no se permite ni le permite errores a su equipo. 

Él dice que todo lo que es competición le da la misma satisfacción, la pista o el Dakar. "Soy fanático de la pista más que nada porque me gusta ver el auto limpio, me molesta la tierra. Sí, soy de esos que abren el capó y el motor tiene que estar brillante, soy muy fanático con eso, todo el auto tiene que estar impecable”.

Para ser piloto de un Dakar, explica Horacio, es necesario tener experiencia en algún rally, una camioneta y mucho dinero. "Cualquier persona puede conducir siempre que haya corrido en alguna categoría rally y sepa de qué se trata esto. No es un competencia para amateurs es para profesionales. La gente que no sabe, ni se involucra, además es de altísimo costo”, señala. 

También es importante estar en perfecto estado físico, casi "fuera de lo común”, para poder soportar hacer 10.000 kilómetros en tramos de 6 a 7 horas por día arriba de la camioneta, sin parar. Y hacer esta rutina durante 15 días.  
Lo mismo vale para todo el equipo técnico, mecánicos, asistentes y colaboradores. "Si surge un problema con el vehículo y llegó tarde a destino hay que estar preparados para trabajar toda la noche sin parar”.

En el último Dakar rompieron 14 cubiertas y por problemas con la camioneta de asistencia, quedaron afuera del Dakar. "Fue lamentable pero para nosotros fue muy meritorio, el 40 % de carrera que hicimos nos fue muy bien”, asegura.

Horacio, ¿cómo se desconecta? "No, no tengo ningún cable a tierra. Me faltan horas del día para hacer otra cosa, lo único que hago es trabajar para el Dakar y con tiempos muy complicados, estamos atrasados con el trabajo por proveedores que no cumplieron, entre otras cosas”.

Esta velocidad le funciona gracias a que su familia le hace el aguante, "cero problema”, dice. Su esposa e hijos son fanáticos de lo que hace pero desde la orilla. Su hijo Marcos es DJ profesional y su hija se dedica a full a sus dos nietas, una de 3 años y otra de 20 días.

El celular le suena y ya ni lo mira. Al final parece que está disfrutando de su propia historia.

Ya había reconocido que por ahora no hay nada que le llame más la atención que el Dakar y que esta tarea no lo deja ni escaparse un domingo al campo a comerse un asado con su familia. "No es que me guste este ritmo, quisiera tener más tiempo para mí, para mis nietas que casi no las veo y no les dedico nada, cero tiempo. Voy a planificar eso para el año que viene… después del Dakar”.
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