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lunes 13 de abril de 2026

La cara oculta del equipo de Los Pumas

Por Redacción Tiempo de San Juan

"Pregúntenle al Huevo", afirma un jugador de la selección argentina en una rueda de prensa. "¿Quién es Huevo?", cuchichea un periodista australiano, desconcertado por el nombre de un componente de los Pumas que no está en su lista.

"El Huevo", no es otro que el seleccionador argentino de rugby, Daniel Hourcade. Jugadores y periodistas rioplatenses jamás lo llaman Daniel o Hourcade.

El apodo le llegó cuando era un niño y su hermano Luis comparó su cabeza con la de un huevo. "A veces me llaman por mi nombre y no sé de quién hablan. Ahora soy el Huevo", afirmó el seleccionador.

A Nico Sánchez en la selección argentina le llaman "Cachorro", y fue bautizado así por un compañero de su hermano Benjamín, al que apodaron "Perro" por ser un aguerrido jugador.

El joven wing Santiago Cordero es Corderito o Pelusa, pero este último apodo no tiene nada que ver con Diego Maradona, al que llamaban igual en sus inicios. "Me dicen así porque soy bastante peludo, tengo mucho pelo por todos lados", afirma Cordero divertido.

A Juan Martín Fernández Lobbe lo llaman Corcho porque de niño era cabezón y regordete y le decían que se parecía a un corcho de sidra.

Otro con apodo desde la infancia es Santiago González Iglesias, al que llaman Rete. "Me dicen Rete desde que era bebé. Una de mis primeras palabras fue retete para pedir por el chupete. Después se abrevió a rete", confió González Iglesias a la AFP.

"Chipi" es el pilar Juan Figallo, un apodo que heredó de su padre, algo común en Argentina que los hijos reciban el nombre de su progenitores. El apodo, en la época del padre de Juan Figallo, tiene su origen en un dragón de dibujos animados llamado Chipi.

A Tomás Lavanini, un jugador más bien introvertido, algunos en el equipo le llaman "Lengua", mientras que a Juan Pablo Socino le dicen "Mamut" por su constitución, a Pablo Matera le llaman "Loco", un apelativo cariñoso muy extendido en Argentina, y a Marcos Ayerza "Toro", por su forma de jugar y la fuerza que imprime a sus acciones.

Diminutivos de nombres

A Ramiro Herrera le llaman Cumpa, sinónimo de compadre, amigo, compañero, y el propio jugador ha bautizado su cuenta de twitter como @CumpaHerrera.

Juan Martín Hernández es tal vez el que más apodos tiene. El más utilizado entre sus compañeros es Juani, aunque sus genialidades en los drops le convirtieron en El Mago para la prensa. El tercer apodo, muy poco utilizado, es el de Coco, aunque eso derivó en que a Juan Imhoff algunos lo llamen Coquito, nacido de la comparación con Juan Martín Hernández.

Muchos de los apodos en los Pumas son diminutivos de sus nombres. De este modo, los allegados de Matías Moroni, al que todos llaman Tute, lucían orgullosos en los partidos del Mundial una camiseta de los Pumas, con ese apodo inscrito en la espalda. "Matías tiene un derivado que es Matute, y de ahí quedó Tute", afirmó Moroni, autor de uno de los cuatro tries de la victoria de Irlanda en cuartos de final.

En el grupo de apelativos relacionados con los nombres están los casos de Marcelo Bosch, que es Chelo; Lucas González Amorosino, Luketa; Facundo Isa es Facu o Kundo; Leonardo Senatore, Leo; Jerónimo de la Fuente, Jero; Joaquín Tuculet, Tucu; Juan Manuel Leguizamón, Legui; Martín Landajo, Marta y Tomás Cubelli, Cubo.

Para seguir las ruedas de prensa de Los Pumas, sobre todo para los periodistas que no son argentinos, hace falta tener una guía de apelativos de su plantel.


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