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lunes 4 de mayo de 2026

opinión

Tiene razón Mili: a San Martín lo sacan de la cancha

La sanjuanina saltó a quejarse en el Panel de Duro de Domar, pero la atendió un “periodista revelación”. Lo que quedó después del bochorno en Rafaela. La escusa de los errores sin reparar en las dimensiones. ¿Qué quieren, que nadie diga nada? Por Sebastián Saharrea.
Por Redacción Tiempo de San Juan

No es lo mismo un lateral mal cobrado que un gol con la mano convalidado, y sin embargo las dos cosas son errores arbitrales que benefician a uno y perjudican a otro. No es lo mismo un atraco a mano armada de una cadenita de fantasía que un gran golpe con un botín millonario de los ahorros de toda la vida. Los dos son asaltos.
No es una cuestión de matices, sino de envergadura: Hay errores y errores, y en este juego de las dimesiones, a San Martín le ha tocado recurrentemente el padecimiento de los más gruesos. ¿Mano negra o casualidad?
Eso mismo es lo que sintetizó Emilia Claudeville desde el panel de Duro de Domar el lunes a la noche, sobre el episodio que consiguió opacar el gusto a fósforo que quedó después del impresentable superclásico del mismo día: el increíble penal concedido por Lousteau a Atlético Rafaela con el que el verdinegro se vino con las manos vacías de un partido que debió haber ganado mucho tiempo antes y no supo cómo hacerlo.
A pocos le quedaron dudas el domingo: la pena máxima del árbitro fue de lo más asombroso visto en mucho tiempo, y condenó a Lousteau a dirigir en la B este fin de semana. Las imágenes del forcejeo entre Ledesma de San Martín y González de Rafaela rotaron por todos los canales, junto a los incrédulos comentarios de los periodistas. “No puedo creer lo que veo”, gritó Alejandro Fantino –santafecino, por otro lado- en su programa dominguero. Lo mismo con Elio Rossi y la gente de Fútbol Permitido, acordando todos con la dimensión del robo. El único que se animó a discrepar fue Martín Souto, de Paso a Paso –por TyC Sports-, aún mirando al mismo tiempo las imágenes condenatorias.
Pero bastó que apareciera la modelo sanjuanina para que le saltaran a la yugular. No pudo hacer menos Mili: sanjuanina en un panel gritoneado por hinchas de Independiente, terceros en discordia. Y dijo lo que dijeron todos: que al verdinegro “lo chorearon” y agregó una dimensión sobre lo que significa el fútbol de Primera en una provincia como ésta.
Sin temor a las inequivalencias, le salió al cruce el periodista de Fútbol para Todos Rodolfo De Paoli, presentado por Daniel Tognetti como la gran revelación periodística deportiva del año. Le dedicó un paternal “yo entiendo tu comentario por tus orígenes”, pero la atendió con un dato histórico con el que pretendió poner equilibrio: averiguá -le dijo- cómo ascendió tu equipo la primera vez. Las imágenes siguientes mostraron a la sanjuanina en el rincón. Claro, visitante y en un terreno hostil y desconocido, nada menos que frente al considerado por el conductor como la gran revelación del año. Pero ella tenía razón.
En el último torneo, a San Martín le cobraron penales en contra que le significaron al menos 5 puntos menos. Todos con la misma ilógica: los árbitros vieron lo que no ocurrió. Contra Colón, un increíble penal a Gigliotti que selló el 1 a 1 y le hizo perder dos puntos, contra All Boys otro penal inexistente al sanjuanino Vildozo para otro 1 a 1 como visitante, y contra Rafaela el increíble fallo de Lousteau que le quitó un empate. Todo eso, documentado por el propio informe de Duro, que valió la diseminada sensación –pronunciada muchas veces- de que a San Martín lo agarraron de punto para evitar que supere a Independiente.
Sin contar el penal inexistente que le cobraron contra Boca –foul afuera del área, también cobrado por Patricio Lousteau-, que no entró en el informe porque San Martín le hizo 6, pero puso en ese momento un delicado 2 a 1 que le permitía al equipo de Bianchi arrimar el bochín. O el increíble bombeo en contra a fin de la temporada pasada, cuando visitó a San Lorenzo el día que el Ciclón se salvó del descenso y mandó al verdinegro a jugar la promoción: ese día le cobraron a los de Tinelli un gol impresentable con un foul previo al arquero Corti, y en ese mismo momento le expulsaron a un jugador.
Con esos 5 puntos que no tiene por los penales en contra, San Martín estaría hoy fuera de los lugares del descenso, superando a Independiente y a Quilmes –los equipos de Grondona y de Aníbal Férnandez- y amenazando a Argentino Juniors, el equipo de Caruso Lombardi. El frustrado boxeador y mediático papelonero que salió a copar la parada ante los lógicos reclamos de San Martín. Justo ahora le toca venir a San Juan, y Carusito, conocedor como pocos de estas operaciones de llanto, no tardó un minuto en defender a Lousteau en penal a Rafaela y abrir el paraguas para que al verdinegro no lo compensen justo contra él. Y recordó los supuestos beneficios al equipo de Forestello, como una falta a un jugador de Unión en la previa al empate verdinegro hace dos semanas, que existió pero que es bien distinto a tres penales en contra. En el arte de la confusión, Caruso es príncipe heredero.
Parecido al periodista revelación De Paoli, manso en aceptar que un puñado de penales clave en contra son lo mismo que un alargue (o “tiempo recuperado”, como tiene orden de decir). Porque la irregularidad en el primer ascenso verdinegro por la se quejó amargamente –en realidad, dijo que se quejan en Huracán-, fueron los excesivos 11 minutos ordenador por el sargento Giménez aquella fría tarde de junio del 2007 en los cuales Tonelotto definió de mediavuelta e hizo delirar a la hinchada. En el momento en que decidió el alargue Giménez el partido estaba 1 a 1 y se iban a jugar 30 minutos más para determinar el ascenso, una oportunidad para ambos. El gol previo de Brusco había sido de tiro libre bien cobrado, y la deliciosa definición del Tonegol fue una exquisitez. Mal pudo quejarse aquel Huracán de Poggi, Defederico o el Turco Mohamed: no hubo penales, expulsiones o fallos controvertidos, más allá de aquel tiempo extra que iba a ser seguido por un suplementario. Giménez no dirigió más, Lousteau sigue.
El fútbol –acá y en cualquier lado-, nunca fue por un camino distinto del de los negocios y la política. Tal vez ahora así se pueda entender el brusco cambio de Brindisi entre el rechazo en pleno cuando le ofrecieron ser el DT de Independiente después de la salida del Tolo, y dos horas después en que aceptó. Que lo conteste él: “me llamó Grondona”. ¿Qué le habrá dicho el mandamás de la AFA? Posiblemente nada, apenas el tono cordial para que no deje pasar la oportunidad.
Ah, la semana que viene el verdinegro visita al Rojo en Avellaneda. Todos a prestar atención. También vos, Mili, una modelo que parece más atenta que algún periodista revelación.


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