Por Luz Ochoa
Elgueta y la responsabilidad de hacer historia
El emblemático deportista, después de tres años, regresó a las canchas como jugador y como entrenador, al mismo tiempo, y hoyse encuentra a un paso de volver a primera división con el Obras de sus amores. Una lucha de cinco partidos losseparan de la vuelta soñada y con su hijo en el equipo, está dispuesto a todo. Por Luz Ochoa.
Al igual que una trama de película épica deportiva, así se describe el presente de Jorge Elgueta. Con 43 años decidió volver a las canchas para jugar en el club de sus amores, el que se encuentra en la segunda división del voleibol argentino, y también para dirigirlo. Todo ello con un agregado que lo hace más especial aún, la presencia de su hijo mayor dentro del plantel, con el que comparte vestuarios, viajes y entrenamientos. ¿Un plus? Tras enfrentar el doble reto de jugador y entrenador, su equipo se encuentra a tan sólo cinco partidos de volver a la máxima categoría y el rival de turno es el favorito a ascender. Atrapante, ¿no?
Cauteloso, el ídolo de muchos prefiere calmar las ansias propias y las de sus dirigidos: “No creo que estemos a un paso de volver. Sí, que hemos hecho un camino muy largo y lo hemos hecho correctamente, con trabajo y esfuerzo. Estamos a cinco partidos de dar el gran salto, pero no depende sólo de nosotros. Tenemos enfrente a un rival muy fuerte. Ciudad de Buenos Aires se prepara para esto desde septiembre, tiene un presupuesto mucho más grande que el nuestro, es el favorito y su primer objetivo fue llegar hasta acá, a diferencia de nosotros, que venimos luchando desde abajo, con un plantel con poca experiencia y con objetivos a corto plazo”.
Técnico y jugador confiesa que es complicado interpretar dos papeles al mismo tiempo y más todavía en instancias como las que les toca vivir. “Por un lado me veo bien, en lo que refiere al ser entrenador y, como jugador, me veo en una situación difícil. El por qué es muy simple. No es fácil volver a jugar con 43 años, después de tres años de inactividad total. Es como empezar de nuevo. Cuando me tocó arrancar sentí mucho miedo, sobre todo a la vergüenza, a no poder hacer cosas que antes hacía. Pero hay que ser fuerte de la cabeza y ser consciente de las limitaciones que uno tiene y saber aprovechar las ventajas de estar dentro de la cancha. Los chicos se sienten más confiados conmigo adentro y eso es bueno”, explicael punta receptor.
Con respecto a su triple rol, en referencia a su hijo Gerónimo -como padre, entrenador y compañero de equipo- cuenta lo emotivo que fue el instante en que se vio con su hijo dentro del campo de juego: “Fue un momento muy especial. Se complica a la hora de explicar con palabras, porque son sensaciones que a uno lo llenan. Satisfacción y alegría de tener a alguien tan cercano a uno, tan propio, al lado. En el mismo lugar en el que hice mi trayectoria, mi trabajo. Es emocionante”. Asimismo, quien se adueñó de la camiseta número dos en cuanto equipo jugó sabe que su parentesco no es influyente en lo más mínimo: “Él es el número doce del equipo porque es el más chico, tiene 15 años. Tiene mucho que aprender. Si bien en la fase regular tuvo la oportunidad de jugar, en este momento le doy prioridad de jugar a los chicos que tienen más competencia”.
El mismo que tuvo su paso por la Selección y por conjuntos europeos, asegura que aunque fuera un orgullo que su primogénito siguiera sus pasos, intenta no presionarlo. “Su prioridad es hoy el colegio y después el vóley. Si da la casualidad y tiene la fortuna de seguir, siempre con trabajo, lo hablaremos y lo resolveremos como familia si conviene o no. Hay algo que le digo todo el tiempo y es que yo no negocio la actitud y la entrega total. Para venir al entrenamiento y no exigirse al máximo, prefiero que no venga. Creo que eso fue lo que me llevó a lograr cosas importantes, deportivamente hablando”, expresa.
El referente del deporte sanjuanino y nacional -campeón panamericano en el ‘95- reconoce que el pasaje a la final es producto de la tarea realizada por el equipo y por el club, pero también por el apoyo recibido por parte del municipio de Pocito -con Fabio Aballay a la cabeza- y por el vice gobernador Sergio Uñac. “Gracias a ellos pudimos armarnos unos diez días antes del comienzo del campeonato. Sin la ayuda económica para los viajes y para lo necesario, habría sido imposible. El agradecimiento se extiende, por supuesto a UPCN, a Pepe Villa, porque nos prestaron un jugador (Daniel Villalba) que ha sido fundamental”, remarca.
Con ganas y con muchas ilusiones a cuestas, el Negro no quita los pies de la tierra y, como ocurrió desde un principio, alude que el propósito se encuentra el sábado 23 y el domingo 24, cuando deban enfrentar a Ciudad de visitante. “Hay que ir de a poco. Como nos planteamos clasificar la zona regular primero, después jugar el Súper 4 y luego las semifinales. Hoy tenemos un paso difícil. Pero por lo menos, el equipo está bien”, comenta.
El desafío está a la espera. Un plantel de pibes entusiasmados, en su mayoría sanjuaninos, comandados por un experimentado como lo es Elgueta, tiene al frente una oferta más que interesante. Al mejor de cinco es la propuesta. David se mide ante Goliat, ¿continuarán con el curso de la historia? A esta película hay que verla.
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