Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
La nueva vida de Muñoz en Mendoza
A la par de famosos como Sergio Goycochea y Gonzalo Valenzuela, entre otros, Mauricio Muñoz, actual campeón Latino Pluma FIB, entrenó junto al coach de estrellas Carlos Humberto Rodríguez, conocido como Charly. También dejó atrás sus rutinas en la precaria Federación Sanjuanina de Boxeo, donde las bolsas están colgadas sobre un palo de madera; hoy está en el Polideportivo Vicente Polimeni, donde hay más de cincuenta guantes para usar y tiene su propio cuadrilátero. Toda una aventura que comenzó al ser sparring del campeón mundial Juan Carlos “Cotón” Reveco.
Tiempo de San Juan estuvo en Mendoza y acompañó al boxeador sanjuanino durante 24 horas, donde compartió la experiencia más importante del “Negrito”.
Sin embargo, su gran experiencia comienza cuando llega a Mendoza el 10 de enero para ser sparring de Reveco, que el 27 de febrero expondrá en Japón su corona mosca AMB ante Masayuki Kuroda. Se hospeda en la casa del mendocino, en Las Heras, y junto a él, vive una preparación digna de un campeón del mundo, teniendo en cuenta que en junio, el “Negrito” tendrá la posibilidad de pelear por un cetro mundialista (ver recuadro).
Soñar despierto
Son las 7 horas de la mañana y Muñoz se despierta para iniciar su jornada. En su habitación, el verde fluor es radiante y entre los objetos más llamativos se encuentran los juguetes y muñecos de Alejo, hijo del “Cotón”. También se observa su bolso con poca ropa y su netbook, con la cual se conecta a Internet para actualizarse, sobre todo, de su querido San Juan.
El mendocino lo hace sentir como uno más en su casa, donde vive con su esposa Alejandra e hijos Nicolás y Alejo. Y Mauricio así lo siente, ya que se levanta y se viste con su clásica remera negra y jean azul para así poner la tetera y tomar unos mates con Reveco.
Mientras tanto, es inevitable hablar sobre boxeo. Es que era la noche del viernes 25 de enero y la Tigresa Acuña y Yésica Marcos se enfrentaban en el cuadrilátero en el departamento San Martín. También pelean sus dos amigos, Fabián Orozo y Segundo Senteno. Muñoz, con cara de preocupación y mientras se sirve un mate, dice que intentó comunicarse con el Noni y no lo pudo encontrar.
Reveco le da descanso esa misma mañana. Habitualmente, a las 8 de la mañana salen a correr una hora y media. El lugar elegido es el Parque mendocino o el Estadio Malvinas Argentinas.
El sanjuanino aprovecha las pocas horas de la mañana y por primera vez, sale a recorrer Mendoza ya que por cuestión de tiempo o por no salir solo, no lo había hecho antes.
Con las manos en los bolsillos y un rostro feliz, por su presente, y triste, por extrañar a su familia, pasea por la Terminal y las calles más pobladas de la ciudad. “Es muy lindo Mendoza pero extraño a mi familia. Tengo mucho entrenamiento y no puedo salir a pasear. Esto es algo único y nuevo”, cuenta mientras camina hacia una cafetería, donde se sienta y cuenta sobre su experiencia en su provincia de residencia.
Pide un café sin tortitas ni medialunas. Según cuenta, también se cuida en la alimentación por recomendación de Diego Giménez, preparador físico, y de un grupo de nutricionistas.
Mientras toma el café, dice que en Mendoza lo hacen sentir muy bien. Aunque, por su carácter, en ciertas situaciones se siente incomodo por vivir en un lugar que no le es propio. Sin embargo, cuenta que charla mucho con Reveco, a quien ya considera un amigo de los que se les puede confiar todo.
Termina el café y dice ¿y si vamos a San Martín a visitar a Ojeda (entrenador) y a los muchachos? Paga la cuenta y busca un remís, de los truchos y que salen más baratos ya que de la Capital a San Martín hay 43 kilómetros e ir en taxi sería caro.
Llega al hotel San Pedro y espera en la sala de estar. Aparece el chileno Rubén Ojeda, entrenador de Orozo, y se sorprende al verlo. Se abrazan y el profesor grita ¡Fabián y Segundo, no saben quién está acá! Bajan los otros sanjuaninos y se alegran al ver a Muñoz, este último, contentísimo.
Después de un rato, van a comprar una tarjeta telefónica y cuando vuelven, se sientan afuera del hotel. También está Peña, entrenador de Segundo Senteno, y Lucas Ayala, boxeador amateur y amigo del resto.
La charla dura aproximadamente una hora y media. El “Negrito” le da consejos al “Noni”, ya que esa misma noche defiende su Título Latino de la FIB, y el resto de la conversación, es para recordar anécdotas.
Muñoz decide volver pasadas las doce del mediodía ya que a las 18 horas le tocaba entrenar en el Polimeni.
Tiene hambre y al bajarse del colectivo, para en un restaurante y pide unos ravioles con tuco. Está hambriento y los come de un sopetón. Mientras tanto, dice que el entrenamiento y el ser sparring del mendocino le sirve también a él, de cara a su pelea por el título del mundo.
Vuelve a la casa de Reveco y duerme una hora y media. El trajín de la mañana lo agotó y tiene que descansar para una tarde cargada de entrenamientos y bolsas.
Son las 18, 30 horas y aparece el campeón mundial y el sanjuanino en un auto importado de color gris. Ingresan al Polimeri, donde lo esperan cinco personas, y de inmediato se cambian para iniciar los combates dentro del cuadrilátero. Se ven más de cincuenta guantes, 5 bolsas para guantear y todo elemento de primeros auxilios, cosas que en sus entrenamientos en San Juan no las había visto.
Charly Rodríguez le coloca el protector de cabeza y vaselina para que resbalen los golpes. Reveco está listo y el combate es a 6 rounds. Sin dudas, no es un combate cualquiera. Charly dice ¡Decime que lo grabaste! Los boxeadores se golpearon como si estuvieran en el Luna Park, en la disputa de un título mundial. Y según Giménez, este tipo de entrenamiento es común y más, si a ambos se le aproxima una competencia importante.
“Muy bien Muñoz, excelente”, se escucha una y otra vez por parte de Giménez y Rodríguez, cuando finalizan los rounds.
Después pasan los dos a las bolsas y guantean durante media hora hasta que el “Cotón”, viendo que ya se hacen las nueve de la noche y se aproxima la pelea de Acuña y Marcos, para el entrenamiento y manda a todos a bañarse y a vestirse.
Muñoz y el mendocino vuelven a su departamento ubicado en Las Heras. Mientras el sanjuanino prepara unos mates, su colega se está bañando. Cuando los dos están listos, marchan en auto para San Martín.
El “Negrito” termina la noche dentro del ring ya que es ayudante de Ojeda en la pelea de Senteno-Ponce.
Su estadía en Mendoza finaliza a mediados de febrero; sin embargo, el chimbero no descarta quedarse en la vecina provincia para probar suerte en un lugar que le dio entrenamientos duros y compañeros de lujo.
Charly pide interés en San Juan
El entrenador de los famosos dijo que en la provincia, para que el boxeo crezca, se necesita más apoyo: “Cada uno elije lo que quiere. Se necesita voluntad de las autoridades, alguien que se interese en el boxeo y busque estructura. No se necesita millones para hacer un gimnasio”.
Muñoz vs Franco o Dib
Según el entrenador Rubén Ojeda, el “Negrito” debía pelear el 1 de marzo ante el australiano Billy Dib (35-1, 21KO) por el título mundial peso pluma de la FIB (Federación Internacional de Boxeo); sin embargo, a mediados de diciembre pasado, debido a una distensión en el hombro derecho que le demandaba dos meses de recuperación, le enviaron una carta a la FIB pidiendo la postergación de la pelea. La FIB decide no cancelar el evento y le da la oportunidad al segundo en la clasificación, en este caso el cubano Luís Franco (11-1, 7 KO), quien fue derrotado en octubre del 2012 por Mauricio Muñoz (26-3, 12 KO) por la eliminatoria mundial Pluma FIB.
Ahora el sanjuanino tendrá que esperar el ganador de Franco-Dib para así pensar en junio, cuando finalmente pelee por el cetro mundial.