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martes 5 de mayo de 2026

Copa Libertadores

Sin lujos, Boca ganó por la pelota parada

El Xeneize consiguió su primera victoria en la Copa Libertadores y se acomoda en el Grupo 1. Venció a Barcelona 2-1 en Ecuador.
Por Redacción Tiempo de San Juan

A Boca los partidos no se le complican por casualidad, tiene la capacidad de potenciar a todos sus rivales. Miércoles tras domingo, domingo tras miércoles. Ni el respeto que todavía infunden su nombre y el entrenador hace que el advesario lo respete más allá de los quince minutos iniciales. A veces ni eso. El Xeneize, otrora peso pesado de la Copa Libertadores, ni en el certamen continental con sus seis trofeos a cuestas genera sensación de superioridad. Lento, cauto y previsible, al elenco de Carlos Bianchi ni el regreso de Román Riquelme, seguramente en el próximo duelo copero, el 7 de marzo, en la Bombonera, ante Nacional, le cambiará la cara. Necesita más que un enganche.

Fuera de las posibilidades limitadas de generar alguna situación que le permita abrir el marcador de una manera que no sea la pelota parada, el inconveniente más grave radica en el fondo. Esta tarde el conjunto vestido de blanco sufrió tanto los desbordes individuales de Damián Díaz como de Arroyo, y también los pelotazos (frontales o cruzados).

Bianchi cambió todo lo posible: nombres y esquema, pero ni así consiguió volver sólidos a los suyos o creativos en los metros finales. Chiqui Pérez, signado como caudillo de la defensa, pifió rechazos y cometió infracciones innecesarias. Recompuso la imagen con el 2-0, pero la foto del festejo no debiera tapar su paupérrimo desempeño. Tampoco eld e su compañero de zaga: Guillermo Burdisso. Díaz, ex Boca y Central, y Nahuelpan -con pasado en Nueva Chicago, por ejemplo-, fueron los encargados de desorganizar el supuesto orden de la última línea.

En el otro extremo de la cancha solo hubo una oportunidad que podría haber finalizado en el 1-0, cuando Viatri ganó un rechazo y cedió para Burrito Martínez, entrando al área, pero el ex Vélez pifió la definición en la primera que tuvo a disposición. Ni aún en esa situación hubo tres pases seguidos entre los propios compañeros.

Distinto lo ocurrido en el segundo tiempo. Si bien durante el empate se mantuvo la nula circulación de pelota, que nació desde el fondo y se hizo extensiva a las demás líneas, pasado el cuarto de hora Boca consiguió el primero de la noche, y el segundo. Martínez abrió el marcador al capturar con la suela de su botín derecho un rebote en el área chica tras un corner; al segundo le puso la firma Chiqui Pérez, con un cabezazo de pique al suelo tras centro de Colazzo, a la salida de un tiro libre.

Recién con la amplia -e injusta- diferencia en el marcador, Boca fue más. El rápido 2-0 sacó de partido al dueño de casa. Barcelona bajó los brazos y el visitante aprovechó para ganar en confianza rotando la bocha entre propios, sin ser audaz pero sin sufrir sobresaltos. Excepto al final, cuando Clemente Rodríguez cometió una infracción infantil, que le permitió a Arroyo, de penal, achicar el resultado.

Fuente: infonews.com
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