Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
El hijo de una leyenda, en el Tour de los Andes
Lleva la sangre Venerdini: humilde, simple y bien sanjuanino. Al igual que su padre, el recordado boxeador Raúl Celestino Venerdini, “Raulito” tiene impregnado el entrenamiento duro y constante y su amor por el deporte. Sin embargo, a diferencia de su “viejo”, eligió la bicicleta y no le erró, es lo suyo. Participó en el conocido Tour de los Andes con el otro local Alfredo Carabajal y logró cosechar el pasado fin de semana un valorable quinto puesto entre más de cien parejas.
“Yanko Yam” fue el nombre tehuelche que junto a Alfredo eligieron para denominar al equipo.
“Yanko” significa “padre” y es en conmemoración al ex púgil, y “Yam”, que significa “mamá”, lo eligió su compañero. “Mi referente deportivo es mi viejo. Yo tengo una vida similar a la que él tuvo, de cumplir con muchas obligaciones pero también dedicándome al deporte. Él es mi motivación”, dijo el Venerdini junior.
A su papá lo tiene muy presente y más aún cuando participa de este tipo de competencias, en las que influye mucho lo físico pero también lo mental.
El Tour, declarado de Interés por la República Argentina, fue una gran aventura para los sanjuaninos. Fueron entre 50 y 70 kilómetros diarios con una altimetría de entre 800 y 1.400 metros. Donde la técnica, la destreza física y la correcta planificación, eran elementos esenciales para hacer un buen papel.
“Por ahí se me pasaba por la cabeza abandonar por lo exigente que fue, pero después seguí adelante. En Bariloche tenías unas trepadas increíbles pero a la vez se hacía muy difícil. La última etapa fue la más complicada, fueron más de 50 kilómetros”, explicó.
Según el deportista, las tres etapas del Tour fueron muy duras. Por tal razón, queda la satisfacción y orgullo de no sólo culminar la carrera, que contó con argentinos y extranjeros, sino también de llegar al quinto puesto.