Por Luz Ochoa
Amargura en el Serpentario
Sportivo Desamparados perdió tres puntos importantes frente a Unión de Mar del Plata, en la carrera por permanecer en la categoría. Fue un duro 2 a 1. Ahora deberá buscar el triunfo contra Defensores de Belgrano de Ramallo.
La gente del Verde respondió como siempre. Colmó las tribunas con la esperanza de ver una victoria, de esas que reconfortan. Los papelitos, el color, todo era una fiesta para que los dirigidos de Osvaldo Ingrao se lucieran. Sin embargo, la celebración fue para Unión de Mar del Plata, la visita.
El primer tiempo se consumió y, así también, las chances de acercarse al gol. Para la segunda mitad, Desamparados buscó la igualdad con mucho esfuerzo, pero con poco fútbol. Puro sacrificio y desgaste físico por parte de la banda derecha, transitada por Pablo ‘Peca’ Jofré y por Santiago Ceballos; aunque insuficiente.
Sin una idea definida, el medio campo víbora se hizo extrañar. Los volantes no estaban finos en los pases y los cortes se hacían, cada vez, más cerca del área propia. Por esa mecánica, el tanto de Unión no tardó en llegar y fue Hernán Hechalar quien decidió agrandar la diferencia en el marcador, a los 59, para hundir más a un Sportivo que no encontraba el rumbo.
Pelotazo va, pelotazo viene y los muchachos del Verde se entretienen. “¡Por abajo!”, gritaba la gente desesperada desde la tribuna. Es que el marplatense estaba más cerca de convertir el tercero que el Puyuta, el descuento. Nadie hacía caso al pedido y la paciencia de los hinchas comenzaba a desaparecer.
Para calmar las aguas y las gargantas puyutanas, apareció el mimado de la parcialidad local, Silvio Prieto. A los 89, el delantero que había ingresado en el segundo tiempo anotó el gol del honor para ponerle suspenso a un final ya anunciado.
La gente se animó y contagió. Las llegadas por parte del anfitrión se multiplicaron en los últimos minutos, del mismo modo en que las esperanzas de la fanaticada se renovaron. La igualdad estuvo en la cabeza de Matías Sen, pero la caprichosa coqueteó con el poste y no entró. Cerquita, cerquita se iba el empate y puteo general.
Pitazo final y silbatina. El encuentro había concluido y la imagen lo decía todo. Jugadores de verde y blanco extenuados en el suelo, tratando de buscar consuelo o explicación alguna que se ajustara al momento.
Ahora, a los dirigidos por Ingrao les queda el último crédito para subsistir en la categoría que hoy lo encuentra en la penúltima posición. Tendrá que viajar a Ramallo para conseguir los tres salvadores puntos frente al Elefante. Difícil tarea.
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