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miércoles 6 de mayo de 2026

su nueva vida en San Juan

La intimidad del colombiano que hace soñar a San Martín

Tipo tranquilo y de bajo perfil, abrió las puertas de su departamento en Capital para contar cómo vive en la provincia. Dijo que le gusta la música de Agapornis y que ya se acostumbró a las cargadas del equipo por su bella y exuberante esposa. Por Carla Acosta.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan

En Facebook circularon fotos de él junto a los hinchas. En poco tiempo se convirtió en un ídolo para los simpatizantes de San Martín y uno de los imprescindibles para la delantera sanjuanina. Humberto Osorio Botello, quien lleva dos goles con la camiseta del Verdinegro, cambió su querido Colombia por San Juan. Lleva casi dos meses y dijo que se está adaptando rápido a la tranquilidad de la provincia y a la fama. Además, confesó que no le molesta que miren a su esposa Mónica Bonilla Cabrera, una mujer joven y de lindas curvas.
En su departamento de Capital, donde el interior es blanco y simple, Botello contó que desde hace seis años está con su señora, y tienen una hija de dos años y medio que se llama Gabriela. La mujer de Botello fue a los dos últimos partidos con su hija y llamó la atención de la platea masculina. De buen físico y linda, tiene una presencia colombiana que impactó a todos, e incluso a sus compañeros del equipo. Durante la entrevista, miró a su esposa y dijo que es muy bella. Confesó que en el plantel ya le dijeron “cositas” y lo cargaron bastante. Los muchachos del club le contaron que a Mónica la miraban en el estadio y eso a él le es indiferente. “Uno puede decir que se observa, es algo normal y no pasa nada. No me molesta”, dijo.
Tampoco le molesta que lo observen a él, que le pidan autógrafos y fotos. Si bien, es una persona simple, aunque amante de Adidas y la ropa deportiva, le gusta que la gente se le acerque. Ni siquiera cuando va a comprar ropa tiene un segundo de descanso, los simpatizantes se le arriman para tener contacto con él. “Alguna gente no me conocía y ahora en la calle me saludan, me sacan fotos y para eso uno trabaja y hace las cosas bien. Es lindo que lo reconozcan”, contó. Osorio dijo que en Colombia, cuando jugaba en Millonarios, también le pasaba lo mismo en las calles. Tranquilo y humilde, señaló que no le molesta la fama y entiende que los hinchas quieran sacarse fotos con los jugadores
Cuando va a los entrenamientos apaga su iPad, donde escucha música cristiana, y se predispone para escuchar en el vestuario Agapornis o cualquier canción que los muchachos de San Martín quieran. Contó que no conocía antes a la banda, que causa furor en Youtube. Entregado a la religión cristiana, un día caminando por San Juan se encontró con una señora y le habló de un “Centro Cristiano”; y cada vez que no juega los domingos, asiste con su esposa al templo. “Me gusta mucho, me agrada y me siento muy cómodo. Ellos, junto a las familias de los jugadores son nuestras amistades aquí. Nos hacen sentir muy cómodos, aunque ya estamos esperando las vacaciones para ver a nuestras familias”, indicó. Es muy creyente y le agradece todo a Dios. Cada vez que entró a la cancha pidió por él y por un buen partido. Confesó que espera una revancha por el penal que no pateó en el partido ante Arsenal y “con ayuda de Dios”, tendrá otro.
Osorio dijo que hay cosas que le llaman la atención en la provincia, una de ellas es el horario en el que cenan y almuerzan. La familia Botello está acostumbrada a comer a las 12,30 del medio día y a las 19,30 la cena, en plena tarde para los sanjuaninos. Una cosa de locos para los sanjuaninos. Y cada vez que les toca comer afuera, con los amigos, lo sufren. Como también sufren porque extrañan sus comidas. Especialmente él, su querida carne en bistec y la comida costeña como arroz con coco y patacón piasao. Sin embargo, hace poco llegó su suegra  para cocinarles comida casera de Colombia. “Nos hacía falta la comida de allá. Acá se come mucho pan y mucha carne, demasiada. Yo trato de cuidarme porque soy de subir fácilmente de peso mientras que mi esposa come de todo, no sube nada”, contó
Su hija, no pregunta nada sobre dónde está, ya va a un jardincito y estableció excelente relación con los chicos sanjuaninos. La pareja colombiana además de refugiarse en el departamento, sale a las parrilladas con el equipo. Contaron que ya conocieron el Dique de Ullum, aunque desearían tener más tiempo para recorrer toda la provincia. Ven televisión y pasan largos ratos en Internet, aunque Osorio no es amante de las redes sociales. Según el dijo, Mónica extraña mucho las novelas colombianas y los programas de entretenimiento. La que más consume televisión argentina es Gabi, la hija de la pareja, quien se pasa “viendo muñecos todo el día”.

Verdinegro adoptado

“Al  principio me costó un poco adaptarme por el ritmo pero después fui pensando en los compañeros y los iba conociendo. Me adapté fácilmente a los entrenamientos”, dijo Osorio, quien viene de Millonarios, Colombia.
Si bien, no comparte los mismos gustos musicales que sus compañeros, los respeta y confiesa que la pasa muy bien con ellos. Señaló que Federico Poggi es el más chistoso en el grupo: “Es muy bromista y la paso muy chévere. Se ríe mucho uno en el entrenamiento pero a la hora del partido es seria la cosa y trato de dar lo mejor”, contó.
El colombiano vino con la intención de marcar goles y lo está cumpliendo. De los tres partidos que jugó le metió un gol a Arsenal y otro a Quilmes. Y espera hacerlo contra Boca Juniors el próximo domingo 30 de septiembre, a las 19,30. “Es un equipo grande de la Argentina, va a ser bonito para mi jugar contra ellos. Espero que salgan bien las cosas y sacar un buen resultado”, finalizó.

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