Fue como un triunfo. Parecido, al menos. Porque meter tres goles de visitante en la Sudamericana, y en la Bombonera, no es poco. Más después de perder un clásico y de estar 2-3 casi en el final del partido. Pero Independiente renació por ese regalito de Clemente Rodríguez al cometerle un penal zonzo a Leguizamón y porque Farías, otra vez el Tecla, no falló en esta cancha. Penal empate y festejo a lo loco en un momento difícil, lo metió incluso después de que se lo hicieran patear de nuevo.
Teclazo del Diablo ante Boca en su cancha
Fue un partido para disfrutar, eléctrico, en el que pasó de todo. Con Alejandro Sabella en uno de los palcos, Boca e Independiente jugaron un clásico abierto, que tuvo el resultado abierto hasta el final. Silva primero aprovechó un regalito de Galeano y puso el 1-0. Santana lo igualó en el final del PT pero le duró poco el festejo, porque Somoza metió el 2-1. El segundo tiempo llegó con más sorpresas y emociones: el arquerito D'Angelo falló en una salida y Rosales no perdonó. Y expulsaron a Schiavi. Y Clemente se perdió el 3-2 en una contra. Y D'Angelo tapó el 2-3, cabezazo de Farías a quemarropa, impresionante atajada. Con uno menos, el exquisito Sánchez Miño metió un tiro libre a lo crack. ¿Partido liquidado? No, para nada. Silva pudo noquear y Ferreyra igualarlo (otra vez tapó el arquerito).
Hasta que llegó un pelotazo, Clemente la paró en el área, se le fue y bajó sin sentido a Leguizamón. Penal y ahí estaba el Tecla, listo para otro zarpazo en la Bombonera, como en aquel 5-4 de marzo. Y otra vez se vistió de verdugo, dándole respiro a su equipo y a Cristian Díaz, que con este empate con sabor a victoria, por cómo se dio en el final, sigue de pie.
Fuente: Olé.