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sábado 21 de marzo de 2026

Historias de chacinados

Los manjares de Emilio Díaz: del sótano familiar a los renovados y exigentes paladares

Apostó por un emprendimiento junto a su esposa y sus hijos y el boom de clientes que ha conseguido le terminó dando la razón. Un viaje por Sarmiento y Pocito, con final feliz en Rawson

Por Jorge Balmaceda Bucci

Emilio Díaz se animó a reescribir la historia de su vida y la felicidad que carga es proporcional a la exquisitez de los productos que expuso y vendió en la reciente Fiesta del Carneo Español en el Médano de Oro.

El trabajo que tenía hasta hace unos años atrás lo quitaba muchas horas alejado de su familia y, tras consensuarlo con su esposa, pegó el volantazo y dirigió su existencia a un emprendimiento familiar en el mundo de los chacinados.

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“Mi señora es pocitana, del Quinto Cuartel, y yo soy de Media Agua, Sarmiento, y entre los dos apostamos por la producción de embutidos dentro de las posibilidades que teníamos. La fábrica la montamos en el sótano de la que iba a ser nuestra casa. Ahora ese sueño de casa es el sueño de emprendimiento”, comentó Emilio, dejando en evidencia el porqué de ‘El Sótano’ como el nombre que identifica a sus productos.

Siempre digo que tengo departamentos en el corazón: Sarmiento, que es donde nací, y Rawson, donde realmente ayudan a los emprendedores Siempre digo que tengo departamentos en el corazón: Sarmiento, que es donde nací, y Rawson, donde realmente ayudan a los emprendedores

En cuanto al manual en el que basan sus delicias charcuteras, Díaz explicó: “Las recetas las vamos innovando, tenemos nuevos productos y eso nos hace tener nuevos clientes. El cliente de la nueva generación tiene otro paladar, no es el mismo que tenían nuestros abuelos. Tenemos otra cultura de elaboración para los productos. Los de antes eran ricos, pero tenían ese saborcito rancio que gustaba. Eso al nuevo cliente no le atrae. Hicimos un estudio de mercado y apostamos por la inocuidad del producto”.

Una de las novedades que tenemos son los mini perniles. Tienen 5 kilos y son más accesibles para los eventos que son más íntimos. Están condimentados y envueltos en papel de aluminio para que el cliente lo pueda hacer en cualquier hornito y quedar como un duque”, añadió Díaz antes de pronunciar con tono nostálgico: “Por ahí me duele un poco no respetar del todo lo que hacían nuestros abuelos, pero es lo que el cliente pide en la actualidad”.

Tratamos de innovar para que el cliente no se aburra Tratamos de innovar para que el cliente no se aburra

Sumando más letra a las bondades que se producen en su fábrica, Emilio dijo: “Nuestro jamón cocido con pistacho es una gran innovación que hemos hecho para el sector gastronómico. Cuando vos te vas a comer una pizza tenés un ingrediente especial con el cuál sorprender”.

“Además , nuestro jamón crudo es muy bajo en sodio. Uno lo puede comer y por la noche no va a tener que levantarse a tomar aguar ”, añadió el orgulloso dueño de este emprendimiento con el que espera aportar su granito de arena para “que el turismo crezca en San Juan. Acá tenemos muchos atractivos, muy buenos productos y creo que si nos unimos entre los emprendedores podemos darlos a conocer mucho mejor a todo el país y más allá”.

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