Por Miriam Walter
La parroquia de Jáchal, 140 años y el misterio de los cuerpos enterrados
“El templo es raíz de nuestra historia, desde 1601 está depositada allí la raíz de nuestra fe, y desde entonces la identidad jachallera está arraigada en la figura de San José y el santuario es el eje desde 1878, cuando fue inaugurado el 8 de septiembre. Hoy cumple 140 años en un momento muy particular, porque la restauración marca un antes y un después no sólo en la historia del santuario sino del pueblo”, expresó Orlando Sánchez, párroco del centenario y valioso Santuario Arquidiocesano San José de Jáchal que hoy celebra su aniversario de inauguración y 40 años de ser declarado Monumento Histórico Nacional.
En tantas décadas como templo y en su preexistencia desde 1616 como capilla el lugar guarda secretos, anécdotas y un reservorio arqueológico que plantea un misterio: los cuerpos enterrados de misioneros y curas que predicaron en las tierras norteñas.
“Originalmente el templo es del siglo XIX, pero había una vieja capilla enclavada en el lugar donde hoy está el altar mayor, se supone que habría más restos de misioneros, el proceso es complejo de restauración del templo y de puesta en valor. No sabemos cuánta gente hay enterrada, son tradiciones, pero seguramente hay cuerpos. En 1616 estaba la primera capilla pero antecedían ermitas (capilla pequeña utilizada como lugar de oración y recogimiento, ubicada por lo general en un lugar apartado) ubicadas a la orilla del río. Recién en 1751 se traza la ciudad”, apuntó el párroco.
Las tareas arqueológicas irán de la mano de la restauración del templo que se inicia en unos 15 días, afirmó el padre Sánchez. El trabajo arqueológico da cuenta de la importante tradición que era enterrar cuerpos especiales en el templo. Un caso emblema es el del padre Patricio López del Campo, fallecido en 1940, que estuvo 40 años en la parroquia y en marzo sus restos fueron trasladados al cementerio para darle lugar a las obras de restauración. Se dio una sugestiva escena cuando los caballos que llevaban el cadáver se plantaron negándose a avanzar, como señal de que el mítico padre se quería quedar en el templo.
Según contó el padre Sánchez, el templo nació el 8 de septiembre pero el festejo se trasladó al 11 de septiembre. La inauguración se dio en 1878 estando a cargo el fray Moisés Vicente Burela, dominico, que estaba bajo la órbita del obispo José Wenceslao Achával, reconocido por su aporte a la construcción de edificios eclesiásticos. Demandó 4 años la construcción del edificio tal y como se ve en la actualidad. Otra personalidad es el padre Gregorio García que aportó a la campaña sanmartiniana no sólo con bienes y logística sino también con la adhesión a todos los acompañamientos patrios en Jáchal, cuyo pueblo históricamente se perfila como uno de los más aguerridos de la provincia.
Profeta en su tierra
En las celebraciones por el aniversario se incluye un homenaje a los sacerdotes que pastorearon en Jáchal. “En tantos años desde 1601 hasta ahora, más de 200 sacerdotes misioneros llegaron trayendo el evangelio, pero también laicos que dejaron su vida y su corazón”, valoró el padre Sánchez que es el primer jachallero en estar a cargo del templo en casi siglo y medio de existencia. “Es un honor para mí, tengo recuerdos de mi niñez acá, de la feligresía, del santuario, de las fiestas patronales, de la peregrinación, por eso el templo tiene título de santuario”, rememoró el cura de 41 años de edad que está al frente de la histórica parroquia desde abril de 2016. “Me acuerdo con emoción que monseñor Alfonso Delgado me dijo ‘no quiero morirme sin nombrar un jachallero como párroco en Jáchal'. Y llegué en un momento muy complejo pero lleno de gracia”, agregó.
La restauración
“Ha tardado muchos años que salga el proceso definitivo en este templo que es patrimonio de la provincia y sobre todo el proyecto ha sido muy consciente”, analizó el padre Sánchez. En este momento están los plazos legales de la adjudicación de la obra que dicen oficialmente que comenzará en 15 días y que llevará 3 años. Se trata no sólo de la restauración del templo sino también de obras anexas.
No solamente es valioso el templo sino todo lo que resguardaban esas paredes de adobe a lo largo del tiempo. Todo está al resguardo de la Comisión de Archivo y Patrimonio Religioso que cuida todas las piezas, que serán devueltas al templo una vez remodelado. Algunas imágenes como la de San José y el enigmático Cristo Negro están expuestas en el salón parroquial contiguo a la iglesia en obra, testigos de décadas de devoción y fe.
Mirá la galería de imágenes del prestigioso fotógrafo jachallero Roberto Ruiz.