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sábado 25 de abril de 2026

Aniversario

A 87 años de la muerte de Myrian Stefford, así está su monolito

Su avión cayó en Marayes un 26 de agosto de 1931. La falta de mantenimiento y el vandalismo dejaron casi irreconocible al monolito que hizo construir su marido. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

"Viajero, detén tu marcha, rinde el homenaje de tu emoción a la mujer que se cubrió de gloria queriendo eclipsar a las águilas". La frase podía leerse en una de las caras de la pirámide que Raúl Barón Biza hizo construir en memoria de su esposa, Myriam Stefford, en Marayes, donde se estrelló su avión. Pero esa frase y ninguna otra existe hoy en el monolito, destruido por los vándalos y el abandono.

La obra fue encargada por Barón Biza en persona al arquitecto sanjuanino Nello Raffo. 

Este 26 de agosto se cumplen 87 años de la caída del avión que piloteaba Myriam y que terminó con su vida en el desierto sanjuanino.  En ese fatídico lugar, que hoy reseña el monolito, cayó el Chingolo II, así se llamaba la aeronave Messerschmitt BFW, y en él morían Myriam y el piloto alemán Ludwig Fuchs. La ruta se había iniciado en Buenos Aires e intentaban unir 14 provincias.

Hoy es un monumento al abandono. En la base de hormigón ya asoman las vigas de hierro oxidadas y en toda esa base, de unos 2 por 2 metros, no existe el grueso revoque de más de 5 centímetros que la recubría. Obviamente las primeras en desaparecer fueron las placas de bronce, por su valor. Lo que no se entiende es la destrucción del cemento que recubría el monolito  piramidal de cuatro caras y casi 14 metros de altura. Con ese revoque se perdieron todas las inscripciones.

El monolito se encuentra a unos 4 kilómetros desde la ruta 141, entrando por una huella de tierra.

"Yo hace mucho que no voy a verlo, pero me contaron que está destruido. Las placas de bronce no se las sacó la gente de acá, esa es gente que viene de afuera. Mucha gente viene y pregunta cómo llegar al monolito, muchos turistas quieren conocerlo, es una pena que esté en esas condiciones", contó una de las vecinas más conocidas de Marayes, Blanca Belli de Agüero.

Sobre la ruta, hay carteles que indican que esa es la zona donde murió Myriam y el lugar del monolito.

Cactus, jarillas y zampas, son los únicos custodios de la pirámide que guarda una historia de amor y muerte con tantos condimentos de novela como para producir películas, documentales y libros. Novela que continúa aún hoy dando guión: hace algunos años, una historiadora aseguró que Stefford no murió en ese accidente. ¿Cuál es la verdad?

La joven y bella Myriam había nacido en Suiza, de padres italianos, su verdadero nombre era Rosa Margarita Rossi Hoffman. A los 20 años ya era actriz de cine y a los 25 conoció en Venecia al escritor y millonario argentino Raúl Barón Biza con quien se casó el 28 de agosto de 1930. Desde entonces dejó su carrera de actriz y se radicó en Argentina, donde compartía la pasión por la aviación de su esposo, pasión que la llevó a una muerte temprana cuando sólo tenía 26  años.

Hoy, un pueblo sanjuanino de 36 familias, a 230 kilómetros de la Ciudad, guarda en su desierto la marca inequívoca de una historia que sigue generando asombro y dudas; un obelisco que podría explotarse para el turismo con argumentos que nunca fallan: juventud, dinero, amor y muerte.

 

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