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domingo 29 de marzo de 2026

Historias de Jáchal

De película: Patricio, el sacerdote que los jachalleros creen santo

Fue protagonista hace algunos días cuando en carro que trasladaba sus restos no quería avanzar. Los detalles milagrosos de su vida en San Juan. Por Viviana Pastor
Por Redacción Tiempo de San Juan

A simple vista se destacaba: medía casi 2 metros de alto, siempre andaba con su larga sotana negra y su acento español. Pero también sobresalió por su labor pastoral en una zona rural, donde vivió al servicio de la gente como un verdadero hombre de Cristo. Por eso algunos jachalleros lo comparan con el Cura Brochero, y al igual que éste, montaba una mula y salía a misionar por todo el Norte sanjuanino. Y como a Brochero, quieren verlo en proceso de beatificación. 

Patricio López del Campo fue 28 años párroco de San José de Jáchal y cuando falleció, en 1940, fue sepultado en el atrio de la histórica iglesia. En marzo pasado sus restos fueron trasladados al cementerio para la refacción del edificio y el caballo que tiraba el carro se negaba a avanzar.  Para todos los presentes fue algo sobrenatural y lo relacionaron con el mismo evento que hizo que la imagen de San José quedara en el pueblo para siempre.

Las historias que se cuentan de su vida en Jáchal aportan material de novela que vale la pena contar, como su propia curación milagrosa y el haber salvado su vida gracias a unas manos misteriosas.

Ramón Dávila Hernández realizó un breve ensayo biográfico del sacerdote que nació un 18 de marzo de 1866, en Toledo, España. Desde chico sintió el llamado vocacional e ingresó a la orden de los franciscanos.

"Don Patricio, aquel héroe ignorado, repechó a pie, con el corazón en la boca, largos metros de montaña para ir a confesar a un enfermo", Dávila Hernández.

A San Juan llegó en el año 1910, muy enfermo, con una dolencia en el hígado que en Europa no pudieron curar. Los sacerdotes de Santo Domingo, donde se hospedaba, le recomendaron buscar curación en las aguas termales de Pismanta y Centenario, así lo hizo. Como resultado, sus dolencias fueron curadas definitivamente. Tenía varios años por delante y una misión que cumplir.

Desde entonces quiso quedarse en la zona, fue nombrado a cargo de la feligresía de Jáchal de forma interina y se quedó por 28 años.

Alfonso "Poncho" Riveros tiene 82 años y fue bautizado por el Padre Patricio, al igual que sus hermanos. El sacerdote era amigo de la familia y a menudo visitaba la casa. Poncho no lo recuerda mucho pero tiene fresca en la memoria las historias que se contaban del cura. "Era un hombre muy bueno, siempre de sotana, muy tranquilo. En esas épocas éramos pocos habitantes, casas de adobe y calles de tierra. Fue un movimiento grande cuando lo trasladaron y vi todo lo que pasó por televisión". Poncho fue uno de los gauchos más activos de Jáchal y todos lo recuerdan como un gran trabajador. Sembraba cebolla, alfalfa y tomate en las tierras de la familia.

"Poncho" Riveros

A Jorge Balderramo lo conocen como el Maestro Balderramo porque fue director durante 18 años de la escuela que lleva el nombre Patricio López del Campo, en la localidad de Bella Vista.

"A este hombre lo veo como un adalid de lo religioso. Todo lo que conozco es por el intercambio de información con la gente, lo que me dio la posibilidad de conocerlo más profundamente. Lo emparenté con el Cura Brochero porque se subía a la mula y se iba a misionar o a dar cualquier servicio que le pedían. No tenía temores ni prejuicios que le impidieran cumplir con su función sacerdotal", aseguró Balderramo.

"Maestro" Balderramo

Patricio daba sus auxilios sacerdotales sin miramientos. Si tenía que dar la extremaunción salía a cualquier hora con su mula, "de noche, con lluvia, con viento, o de día con sol y 40° él salía, no le arredró ni el peligro a caer en una quebrada o que lo atacara algún animal salvaje. Él llegaba con su paz espiritual a todos lados. Por eso también le decimos el cura gaucho".

"Si rasgáis mi pecho y extraéis mi corazón, leeréis en el dos palabras: Sacerdote y Jáchal", Patricio López del Campo

Una de las anécdotas contadas tanto por Balderramo como por Robert Luna, señala que una noche el cura volvía de prestar sus servicios en Huaco, y al atravesar por la quebrada, una zona de vertientes, cuando no existía el dique Los Cauquenes, su caballo perdió la huella y se metió en un lodazal que comenzó a chuparlos cual arena movediza. En vano el padre Patricio gritaba por algún auxilio, ¿quién andaría por esas soledades más que él? Después de pasar ahí casi toda la noche mientras lentamente se hundía, el sacerdote, viendo que su destino estaba cantado, se encomendó a Dios y pidió por su alma. Fue justo después de ese momento cuando un paisano se acercó y le tiró una soga logrando salvarlo, pero no pudo el cura ni darle las gracias ya que se perdió en la noche. Asistencia divina.

De los casi 30.000 km2 del curato de Jáchal visitó cada rancho.

Los jachalleros creen que López del Campo merece la beatificación. Luna contó que en 2016 reunieron bastante información y antecedentes para llevar su caso al Vaticano. Pero la carpeta no logró salir de San Juan.  "Hay testimonios de personas que hablan de sus milagros", dijo Luna.

Atrio de la iglesia donde estaba sepultado.

Mientras que Balderramo aseguró: "La memoria popular lo pone como candidato a ser beatificado porque él llevó la presencia de Dios a toda la ruralidad, a gente que estaba en el olvido total. Hay personas que le han pedido favores y se los ha cumplido, curaciones, pedidos de trabajo, o un bálsamo para los infortunios".

El 6 de abril de 1936, fue nombrado Canónigo Honorario de la Catedral por quien era Arzobispo de San Juan, Monseñor José Américo Orzali.

¿Qué pasó el 18 de marzo?

"Si rasgáis mi pecho y extraéis mi corazón, leeréis en el dos palabras: Sacerdote y Jáchal", dijo el padre Patricio.  Tan es así que su alma parecía querer impedir que sacaran sus restos mortales del atrio de la iglesia donde descansaban desde 1940.

Luego de poner sus huesos en un nuevo féretro, Monseñor Jorge Lozano presidió la ceremonia para llevarlo, transitoriamente, al cementerio de Jáchal.

"Lo subieron en una cureña, estuve ahí, lo vi, lo que cuento es real. La yegua estaba tranquila y cuando le dieron la orden de salir, el animal no quería avanzar. Se resbalaba, trastabillaba, se clavaba en el piso. Nos empezamos a mirar, esto sólo pasa en Jáchal. Un grupo de gauchos lo seguía desde atrás, pusieron dos caballos mas a los costados y nada. El comandante de Gendarmería de pie, tomó al caballo, lo hablaba y acariciaba y logró hacerlo andar", contó Balderramo.

Luna agregó que la gente presente comentaba "el padre no se quiere ir de la iglesia", y en la calle, delante de su féretro le decían: "Padre, es un tiempito nomas, ya va a volver a su lugar", con la idea que el cura "permitiera" el traslado. Fue algo paranormal. "Me sentí muy emocionado, como casi toda la gente que participó del acto", señaló Balderramo.

Las imágenes captadas por el fotógrafo Roberto Ruiz son más que elocuentes.

"Fue humilde y recatado hasta el extremo porque era enemigo innato de la ostentación. Sabía admirar la belleza estética del pavo real, más no lo ambicionaba para sí . Le dominó la pasión de la caridad, que practicó a manos llenas y en silencio... Sólo le preocupaban de verdad dos cosas: la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas", escribió Dávila Hernández.

López del Campo falleció en la Ciudad de San Juan el 21 de octubre de 1940. Inmediatamente fue llevado su cuerpo a su Jáchal querido, tal como él lo había pedido.

Patricio López del Campo con la familia Nicolía.  

 

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