Algunos no creen y dicen que jamás vieron nada. Otros vieron cosas y son respetuosos de las historias. Duilio Riveros es el baqueano más conocido de Astica, nacido y criado en la Sierra de Elizondo, le tocó andar por esos senderos solitarios desde que era un niño.
Historias de aparecidos y fantasmas del baqueano Riveros
“Acá en esta zona un día vimos un féretro con un niño adentro y cuatro velas en cruz. Yo lo vi clarito. Iba con dos compañeros que habían tomado un poco y después de la sorpresa inicial quisieron ir a ver de cerca. Pero cuando llegaron al sitio ya no había nada”, contó Duilio.
Habla con total naturalidad, como si estuviera hablando de una anécdota familiar, pero la piel reacciona inmediatamente a la imaginación incentivada por sus palabras.
Dijo que cuando era chico le daba miedo de andar solo por las sierras, pero poco a poco fue tomando confianza y aprendió a escuchar e ignorar, a ‘ver’ y seguir de largo.
“Acá es muy famosa una mujer que se sube en las ancas del caballo. Uno anda lo más tranquilo y de repente el caballo empieza a moverse con más dificultad, como si tuviera más peso encima, y cuando mira para atrás ahí está esta mujer en las ancas. No se le ve cara, nadie sabe cómo es pero tiene cabello negro y largo”, aseguró.
¿Quién fue? ¿Cómo murió? Nadie sabe a ciencia cierta, pero la “mujer en las ancas” es el fantasma más conocido entre los habitantes de Astica.
Lo más común en las sierras es escuchar cosas extrañas, susurros, ruidos, silbidos, y gritos de vez en cuando. “Nada, solo hay que seguir andando sin prestar atención”, dijo. Para Duilio, que sigue viajando solo por las sierras de Valle Fértil todos los días, los fantasmas y aparecidos son parte de la travesía, pero claro, no se muestran con cualquiera.