Historias con música – Por toto cutugno

Hoy: Cuarteto

viernes, 1 de junio de 2012 · 21:01

El cuarteto es un género musical popular, derivado de la tarantela y el pasodoble  que trajeron a Córdoba los inmigrantes italianos y españoles en los años 40, ejecutado en sus principios por un acordeón, piano, contrabajo y violín. De esos cuatro ejecutantes nace su nombre.
Hoy en día hay bandas de cuarteto que tienen más integrantes que la Filarmónica de Londres.
En sus comienzos solo gustaba a las clases bajas y era despreciado por las clases media y alta, pero con el tiempo se popularizó en todos los estratos, tal como sucedió con el choripán y el peronismo.
Si hablamos de cuarteto hablamos de Córdoba, y si hablamos de cordobeses notables, hablamos de la Mona Jiménez y Rodrigo, los dos exponentes de máxima difusión en esta música.
La Mona estaba encapsulado en Córdoba y la llegada de Rodrigo hace una especie de “metástasis” en el resto del país, y sobre todo en Buenos Aires, un feudo que a Jiménez se le negó siempre.
Todo cordobés que se precie tiene en su genoma marcado a fuego el “tunga-tunga” del cuarteto, no pasa lo mismo con el humor, ya que si bien el Negro Alvarez y Cacho Buenaventura son cómicos consagrados, no significa que cada cordobés que uno se encuentra por la vida se vea en la obligación de querer ser chistoso, aunque tenga menos chispa que Santo Biasatti y Virginia Lago.
La Mona tiene un record Guiness en cuanto a producción discográfica se refiere, lleva grabado más de 3.500 discos en su carrera, a un promedio de 1 disco cada hora y media. “Cortate el pelo cabezón” fue su primer éxito masivo en Córdoba, con un ritmo simple y una letra sencilla que decía en una de sus estrofas:
 “Cortate el pelo cabezón,
 andá y tusate de una vez ,
 que el peluquero se olvidó
 del caretón que vos tenés”
Lo que para la mayoría de los cordobeses era una simple excusa pasatista para moverse y tomar fernet , no era considerado de la misma forma por organizaciones de izquierda que lo consideraban una apología de los militares y la  colimba, y decían que formaba parte de una campaña financiada por la CIA y el Sindicato Único de Peluqueros de Córdoba , como lo manifestaron Pérez Esquivel, Bono y Sting  (que eran jóvenes en ese entonces pero ya andaban metidos en estas cosas) en un comunicado de prensa de la época.
Se produce una ruptura en la sociedad cordobesa que se divide y  que termina en lo que se conoce como el “Cordobazo” que enfrentó a las dos facciones antagónicas seguidoras de Jiménez. El bando ganador estaba comandado por la comandante Beatriz Olave, que paradójicamente sería después la madre de Rodrigo. Se dice que a partir del “Cordobazo”, la Mona escondió entre sus rulos partituras inéditas y varios biblioratos con informaciones confidenciales que lo comprometerían en caso de caer en manos de sus adversarios.
En los años siguientes, la Mona fue sometido a innumerables pericias por parte de  la “Brigada de peluqueros forenses” de la Policía de Córdoba sin poder encontrar evidencia alguna.
El secreto, dicen, que está bien guardado aquí en San Juan, donde vive Franco Trozzi, el peluquero personal de la Mona, coiffeur de todos los famosos ruludos de la época como Sai Baba, Tarantini, Alcides y Cysterpiller entre otros, que tras este escándalo decide retirarse y volver de Córdoba a su Tudcum natal, adonde dice el imaginario popular que están enterrados y a salvo de todo, los planos y mensuras de la frondosa permanente de Jiménez y la ubicación exacta del material en cuestión.
Otros aseguran que el exilio de Trozzi se debe a que nunca superó el fracaso con un famoso cliente internacional, que por admiración a la Mona, le pide a Franco que le haga  el mismo look que el cuartetero, algo falló, o la temperatura o algún químico por lo que el entonces melenudo Telly Savalas (Kojak), pasa a ser tal como lo conocemos y le inicia una demanda por daño moral.
En la actualidad se está investigando otra arremetida de la CIA, ya que no se explica cómo, ni en qué momento se pasó de “Ahí viene la flaca Marta, moviendo su cinturita” a letras del tipo “Que se viene la gozadera, está caliente el vacilón, esta morena es una chulería, yo le doy bomba en el malecón”, esto sería un caso de “penetración cultural”  evidente.
Las letras de varias canciones de “cuarteto” en la actualidad están más acordes a lo que se habla en una esquina de Punta Cana, que en una de Barrio Alberdi, y lo que sí espero es que esta vez no le echen la culpa a Jiménez ni al pobre Trozzi, que ya tuvieron demasiado.

 

 

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