Leandro es ídolo de San Lorenzo y después de colgar los botines, este compromiso con San Martín es la segunda temporada como entrenador en su curriculum. En su llegada la gente se amontonó para verlo y darle la bienvenida al Pueblo Viejo. En los archivos, la divertida anécdota con su madre, cuando se enteró que se había tatuado su cara.