Días atrás, el ministro de Producción de San Juan, Gustavo Fernández; hizo una cruda evaluación del posicionamiento del vino local y las bodegas en declaraciones al programa Paren las Rotativas. Dijo que “asociar el vino a San Juan no vende”, y que la provincia ha desaparecido de las etiquetas por falta de percepción de calidad.
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Silencio en las bodegas, tras las duras críticas al vino sanjuanino
El ministro de Producción hizo un diagnostico incomodo sobre el posicionamiento del vino sanjuanino. Desde las bodegas, nadie salió a contestar.
Ante la fuerte crítica del ministro, Tiempo de San Juan consultó a bodegueros y a la Cámara del sector y nadie quiso hablar. Solo respondieron desde el Consejo de Enólogos.
Qué dijo el ministro de Producción
"Asociar el vino a San Juan no vende, no está asociado a la calidad", fue una de las frases del ministro de Producción, Trabajo e Innovación sanjuanino Fernández. Lo dijo en una entrevista en el programa Paren las rotativas, con tono de autocrítica y reflexión, pero se transformó en un cachetazo para la industria vitivinícola local.
El funcionario agregó que “pasaron cosas feas con los vinos sanjuaninos” y opinó que, en la percepción del consumidor nacional, “la imagen está mejor en regiones como Salta, Patagonia, incluso La Rioja”, dejando a San Juan al margen del podio del vino argentino, pese a ser la según da provincia vitivinícola tras Mendoza.
Fernández también advirtió sobre la ausencia de la palabra "San Juan" en las etiquetas, incluso en productos hechos 100% con uvas locales: "Hay vinos sanjuaninos que no lo dicen. Quizá ponen Valle de Pedernal, de Zonda o Calingasta, pero las marcas han detectado que poner ‘San Juan’ no vende. Es un tema comercial, pero también de identidad”, indicó.
La brecha con Mendoza
El diagnóstico oficial se respaldó en datos concretos. Mientras Mendoza, principal provincia vitivinícola del país, destina el 85% de su cosecha a la elaboración de vino (1.200 millones de kilos de uva), en San Juan ese porcentaje apenas alcanza el 35% (150 millones de kilos). La diferencia también se refleja en la presencia comercial: "Es lógico que en una carta de vinos o en una góndola haya una relación de 10, 15 o hasta 20 a 1 entre Mendoza y San Juan", explicó el ministro.
Además, destacó que la mayoría del vino sanjuanino se comercializa a granel, y no fraccionado bajo marca, lo que limita visibilidad y valor agregado.
Silencio en las bodegas
Ante la magnitud de los dichos del ministro, Tiempo de San Juan consultó a media docena de bodegueros relevantes y a la Cámara de Bodegueros de la provincia. ¿La respuesta? Ninguna.
Nadie quiso salir a contestar, aclarar, matizar ni acompañar el análisis. Silencio total. Unos bodegueros contestaron que estaban, o acababan de volver de viaje; y otros dijeron que sin el contexto no querían opinar. Esto pese a haberles enviado la entrevista grabada junto con la consulta.
Ni siquiera desde la entidad gremial empresaria hubo reacción. La falta de respuesta resulta llamativa, teniendo en cuenta que la crítica no llegó de afuera, sino que provino de uno de los principales funcionarios del área productiva del gobierno provincial.
La voz de los enólogos
Quien sí respondió fue Pedro Pelegrina, presidente del Consejo de Enólogos. En diálogo con Tiempo de San Juan, no negó que haya desafíos en las bodegas, pero también cuestionó alguna parte del enfoque del ministro: “No es cierto que la calidad de los vinos sanjuaninos no es buena. Creo que fue una respuesta desacertada. Hay un grupo de elaboradores jóvenes con etiquetas de muy buena calidad”, dijo.
Pelegrina además planteó la necesidad de elaborar una estrategia integrada: “La Cámara de Bodegueros debería ser más activa, con el apoyo del Gobierno. Faltan políticas fuertes para posicionar el vino. Producción, turismo y cultura deben trabajar juntos”. El referente también reconoció que San Juan se va quedando “sin grandes jugadores” en el mercado interno, y que falta una estructura sólida que sostenga una marca provincial.
Más allá de las declaraciones oficiales, Tiempo de San Juan accedió también a algunas opiniones de enólogos que, sin querer ser identificados, debatieron el tema en redes y grupos de WhatsApp. Sus comentarios revelan una autocrítica profunda pero silenciada: “no vale la pena exponerse públicamente por algo que no podemos cambiar solos”, dijo un referente.
Otro enólogo apuntó directamente a la falta de unidad sectorial: “falta corporativismo. En otras regiones se juntan, hacen eventos, explotan el turismo. Acá cada uno quiere salvarse solo. Y eso no funciona”. Coinciden en que ni el Estado ni el sector privado han sostenido una estrategia de posicionamiento de largo plazo. “Los jóvenes elaboradores hacen vinos excelentes, pero tampoco hacen nada colectivo por la marca San Juan”, lamentó uno de ellos.