Uno de los crímenes que más conmocionó al país fue el de Nora Dalmasso, ocurrido en Río Cuarto en 2006, y desde el 14 de marzo se desarrolla el juicio que cuenta con la presencia de una sanjuanina dentro del tribunal que juzga al marido sospechado de instigar el asesinato, Marcelo Macarrón. Se trata de una ex funcionaria con trayectoria en el Poder Judicial de San Juan, Natacha Irina García.
Conocé a la sanjuanina que juzga a Macarrón por el crimen de Nora Dalmasso en Córdoba
La abogada que cumplió funciones en la Defensoría Nº1 de la justicia provincial como secretaria actualmente se desempeña en la justicia de Córdoba, como vocal de la Cámara Criminal y Correccional de 1° Nominación de la ciudad cordobesa, y fue seleccionada para ser una de los jueces técnicos en el debate oral.
Junto a Daniel Antonio Vaudagna -que preside el tribunal-, Gustavo José Echenique Esteve y 8 jurados populares, la sanjuanina definirá si el viudo de Dalmasso cometió el delito que se le imputa: homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por precio o promesa remuneratoria, en concurso ideal.
La magistrado, que fue protagonista de un escándalo en San Juan antes de partir rumbo a La Docta, asumió en la Cámara Criminal en febrero de 2020 y la deserción de dos jueces en el proceso contra Macarrón le abrió paso para formar parte de uno de los juicios más importantes de los últimos años.
Allá por febrero de 2014, en San Juan, García encarnó un bochorno que provocó un revuelo en el Poder Judicial puertas adentro y despertó críticas en la opinión pública. Es que fue ella quien citó a una persona que había muerto dos años antes, dejando en evidencia la lentitud con la que trabajaba la justicia. El hecho tuvo trascendencia porque la fallecida a quien llamó a declarar era nada más y nada menos que María Cristina Olivares, víctima del atroz crimen que sacudió a los sanjuaninos.
La joven de 26 años que fue asesinada de 163 puñaladas el 7 de julio del 2012 había denunciado en la justicia a su ex pareja, Miguel Ángel Palma, por amenazas. Sin embargo, nunca obtuvo una respuesta sino hasta dos años después de su brutal crimen. Fue por ello que la misma Natacha García debió dar la cara por el error y disculparse por lo sucedido.
Entre los registros periodísticos figura una entrevista que ofreció a canal Telesol, en la que confesó haber desconocido el asesinato. "No ha sido con ninguna mala intención ni nada tan grave. Estamos pensando con mi jefe en cómo hacer para que esto no vuelva a suceder", sostuvo quien justificó que al momento del homicidio se encontraba en Chile. Al mismo tiempo, argumentó: "Esta causa estaba por prescribir, entonces era para ver qué es lo que ella quería hacer; yo no sabía que había fallecido".
Pese al papelón, no hubo sanciones para la empleada judicial que renunció en abril de 2016. Previamente había pedido una licencia anual sin goce de sueldo y, cuando le rechazaron la posibilidad de obtener ese recurso por un año más, se marchó. Fuentes allegadas indicaron que se radicó por un tiempo en Roma, Italia, para trabajar en la FAO, un organismo de la ONU abocado a erradicar el hambre en el mundo, a través de políticas vinculadas a la alimentación y la agricultura.
Ahora, la ex judicial sanjuanina tendrá voz y voto en la resolución del caso Dalmasso, que supone un expediente principal de 34 cuerpos (más de 7000 fojas), más de 300 testigos y pruebas de ADN, autopsia psicológica, entre otras.
Ya pasaron 15 años del asesinato que provocó un escándalo en Córdoba y muchos detalles siguen siendo -hasta hoy- un misterio. Macarrón está sentado en el banquillo de los acusados, puesto que sospechan que contrató a un sicario para acabar con la vida de su esposa. Sin embargo, la identidad del supuesto autor material hasta el momento no se pudo revelar.
El asesinato de Nora, la mujer que cuando la encontraron desnuda y estrangulada con el lazo de su bata de baño en su casa del barrio privado Villa Golf tenía casi 52 años, salpicó a la política cordobesa y sacudió también la esfera judicial, principalmente por la cuestionada investigación que se llevó a cabo y por la detención de un pintor considerado después como un “perejil”, que nada tenía que ver con lo ocurrido y terminó sobreseído.