En el marco del 77º aniversario de la peor catástrofe de Argentina, el terremoto de 1944 en San Juan, el museo provincial Agustín Gnecco, ubicado en Avenida Rawson entre General Paz y 9 de Julio, expuso una muestra original. En la misma se muestran objetos clave utilizados al momento del desastre por héroes sanjuaninos que ayudaron, así como también vestigios de lo que fue la destrucción, información y documentación de la reconstrucción de la provincia. Un verdadero viaje al pasado 77 años atrás para conocer más sobre aquel terremoto, cuyas víctimas y héroes se homenajean en esta muestra.
Un viaje al 44’ con la muestra del terremoto del museo Agustín Gnecco
Tiempo de San Juan visitó la exposición y habló con el director del museo, Carlos Campodónico, quien señaló que la idea es “salir del dolor y realizar un homenaje a personas anónimas que ayudaron y quedaron en el olvido”.
Al acercarse al punto donde está la muestra, lo primero que llama la atención es un viejísimo equipo de radio, expuesto junto a un micrófono. La importancia de estos dos elementos es invaluable, ya que fue ese mismo equipo el que los periodistas José Rocha y Carlos Conforti usaron para pedir ayuda a otras provincias y a Chile. Con San Juan completamente incomunicado, apenas horas después del desastre estos hombres llevaron como pudieron el pesado equipo, se ubicaron en la plaza 25, y transmitieron a todo el país pidiendo auxilio.
Entre otros elementos, se muestra un plato de la época que se rompió con el movimiento y pudo ser rescatado para exponerlo en el Gnecco, artefactos de primeros auxilios y mucha documentación de revistas y diarios nacionales y provinciales de aquel tiempo, informando sobre el terremoto y haciendo un seguimiento de cómo se reconstruía y asistía a los sanjuaninos.
Allí también descansan elementos que pertenecieron a Haydeé Uliarte, una heroína del terremoto cuya historia es “de película”, aseguró Campodónico.
Haydeé fue una enfermera que asistió en el primer tren que partió de San Juan hacia el Hospital Central en Mendoza para recibir a los heridos.
Fue miembro conmemorada de la Cruz Roja y también asistió a los bomberos durante toda su carrera de forma desinteresada. Su hija, Liliana Ruiz Díaz, donó al museo elementos de gran importancia tocados por aquella mujer, como el tensiómetro que usó en el tren a Mendoza y con el que asistió a los heridos o una medalla con la que fue conmemorada por la Cruz Roja de Chile.