Si bien la mayoría de los comercios del microcentro sanjuanino permanecen cerrados a pesar de la cuarentena administrada, que permite el funcionamiento de nuevos rubros, son pocos los que decidieron abrir sus puertas y ofrecer sus servicios con las restricciones debidas. Entre ellos están las emblemáticas casas de comida que se las ingenian para sobrevivir a la crisis económica que desató el coronavirus y por ello se vieron obligados a reinventarse.
Tras un recorrido de Tiempo de San Juan por los tradicionales comercios dedicados a la venta de comida desde hace años, como confiterías y pizzerías, a una conclusión se puede llegar y es que todos tuvieron que amoldarse a la situación y cambiar para hacer frente a la realidad que afecta a todo en mayor o menor medida.
Algunos locales como el que se ubica en la esquina de Laprida y Mendoza -Cereza Light- 'voltearon' sus mesas para atender únicamente vía delivery. Como siempre su público se acercó hasta allí y hoy no puede hacerlo, crearon una línea directa de pedidos a domicilio como así también se unieron al club de Pedidos Ya. Además, implementaron un nuevo horario de corrido.
Por su parte, la histórica pizzería La Regional, quizás la única que implementa realmente la 'pizza al paso', perdió una importante cantidad de clientela con un escaso caudal de personas en el centro. Promociones para atraer y el delivery sos sus herramientas para combatir la crisis, a pesar del poco movimiento que se observa minutos antes del mediodía justo cuando una porción resulta tentadora.
De los cafés que se encuentran alrededor de la Plaza 25 de Mayo, sólo dos permanecen abiertos mientras que el histórico Freud cerró sus puertas. Al igual que otros, hacen uso del 'café al paso' y extendieron su servicio a 'viandas al paso' con sanguches y gaseosas en el pack. Por ser uno de los pocos comercios que funcionan, inauguraron una nueva modalidad: el 'delivery a pie', que es frecuente -en tiempos regulares- en Tribunales, por ejemplo. Es por ello que los mozos con bandeja (con los elementos sanitarios necesarios) ahora son una postal constante en el microcentro.
Otro lugar como el que goza de un punto envidiable en la geografía comercial -Punto Cero-, en Mendoza y Libertador, donde por mucho tiempo estuvo el Gran Pancho, agudiza el ingenio para subsistir aunque reconocen que hoy trabajar es como "empezar de cero". Con un número a disposición para los pedidos puerta a puerta, en las cercanías, y con algunas ofertas intentan salir adelante como pueden.
Distintos en su fisonomía pero semejados por el coraje de salir a pelear con la 'coronacrisis', todos coinciden en lo complejo que se presenta el panorama. "Esto está muerto porque no pasa nadie, por eso buscamos nuevas formas de atraer", dicen y agregan: "Con las prohibiciones que hay por el distanciamiento social estamos en problema pero tratamos de salir a flote".
Uno de los clásicos que decidió cerrar sus puertas en cuarentena
Para todos, principio de mes se ofrece como una buena oportunidad para vender por la afluencia que se genera en aquellos que van a los bancos del centro a cobrar como así también por el dinero que hay en circulación. Mientras tanto, los últimos días del mes de cuarentena son un verdadero desafío de supervivencia.
"Esperemos que esto pase pronto y podamos aunque sea atender al público respetando las distancias necesarias, con dos o tres mesas de por medio. Sin dudas, somos uno de los sectores que más están sufriendo la realidad. Acá no sólo hay comerciantes sin ingresos sino también familias que dependen de eso", cerraron.
La fila de los bancos, una opción para captar clientes con pegatinas con promociones