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domingo 22 de marzo de 2026

Doloroso adios

La dolorosa despedida del bebé de dos años que fue asesinado por una jauría

Familiares y vecinos se acercaron a la casa de la abuela del Sahir Peñaloza para despedirlo. Consternación y llanto fueron las postales de la inesperada partida del alma del pequeño.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Desazón, llanto y desconsuelo. El silencio en la sala tomó el protagonismo en la humilde casa de Fátima Céspedes; la abuela del bebé de dos años. Sus amiguitos tenían la mirada perdida sin entender la situación. Los vecinos se acercaban y despedían a Sahir Peñaloza, el niño que murió el pasado miércoles por una jauría cuando el pequeño jugaba cerca de una finca en Marquesado.

El cuerpito del bebé llegó alrededor de las 17 e improvisaron en la vivienda de Fátima el velorio donde no solamente se acercaron los familiares sino, además, los vecinos del barrio Marquesado 3, Rivadavia. Alrededor de las 20 sus amiguitos, con los que sabían jugar esas tardes eternas por el vecindario, agarraron las manijas del cajón y comenzaron a trasladarlo. En ese instante la abuela abrazó a su hija y le dijo: “Ya está, se fue. Por algo Dios se lo llevó”. Ambas, fueron detrás de los restos del bebé de dos años.

La caravana avanzaba y se dirigía hacia el cementerio de la calle San Miguel. La gente del lugar se detenía para acompañar el dolor de la familia. Poco a poco, los vehículos comenzaron a aumentar porque todos querían darle el último adiós a Sahir.

Luego, cada uno se dirigió a su casa. Antonella Brizuela, la madre del pequeño, se fue con su padre a la vivienda donde viven. Fátima los acompañó, los despidió y luego se volvió a la suya. El bebé de dos años logró juntar a sus abuelos porque ellos estaban separados desde hacia 10 años pero cuando el pequeño nació volvieron a hablarse para compartir gratos momentos con él.

La abuela lo recuerda con nostalgia pero con alegría: “Era la luz de la casa. Me alegraba el día cada vez que lo veía. Siempre con una picardía que me solía sacar una sonrisa. Lo voy a extrañar mucho porque era mi único nieto. Dios quiso otro destino para él. Con el tiempo lo vamos a comprender”.

          

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