Zambayonny, Zamba para los amigos. El artista, que además de músico es escritor, se presenta por primera vez en San Juan el 29 de septiembre en London Bar a las 20. Antes de arribar a la provincia charló con Tiempo de San Juan sobre sus orígenes, su necesidad de escribir, describió la realidad que viven los artistas en épocas de crisis y también opinó sobre feminismo luego de la polémica en Córdoba que terminó con la cancelación de un show.
-Es tu primera vez en San Juan. Hablando de San Juan, grabaste un video clip con Emilia Claudeville, una chica local.
-Por las provincias giramos siempre, es la primera vez en San Juan. Hemos ido a países limítrofes como Chile y Uruguay. Cuando vamos a Mendoza, muchas veces han ido sanjuaninos a los shows. Emilia Claudeville protagonizó un vídeo, lo hizo gratis, una genia total.
-¿Cómo se logra conservar la frescura en los espectáculos?
-Los primeros discos eran más de humor, después empecé a tocar con la banda, fui haciendo canciones más irónicas, más tristes. Voy cambiando, la frescura está cada vez que actuamos en vivo, hay una gran energía con la gente, hay improvisación, si nosotros la pasamos bien el escenario la gente también. Somos una fiesta sobre el escenario, ahora giro solo pero pasa lo mismo.
-¿Alguien te llama por tu nombre? Al principio en tus shows salías con la cara tapada, con gorra y ahora despojado. ¿Hay un cambio interno?
-Algunos me dicen Diego pero la mayoría me dice Zamba. Hice canciones toda mi vida, canciones de humor, más pop. Este proyecto arrancó en el 2003, en ese momento había una posibilidad con la computadora de cambiar la voz, quedaba una voz dos o tres tonos más baja. Era divertido que esa voz súper formal que dijera malas palabras. Cuando uno escucha una voz grave, cree que dice la verdad. Arrancó con esa broma, que era para amigos. Uno no es el mismo desde ayer a hoy, uno en 12 años va mutando, va aprendiendo, nos pasa a todos, aunque hagas un trabajo rutinario no sos el mismo, la vida va avanzando y hay cambios externos y muchos internos.
-Tu disco se llama "12 maneras de vencer la realidad" ¿Se puede vencer la realidad?
-No sé, el título me gusta muchísimo porque me gusta el concepto. Son 12 personajes que intentan vencer la realidad, de una forma particular. Uno logra plasmar el concepto en unas canciones y en otras, menos. "Caballito quemado", que es una canción que me gusta mucho, el personaje tiene el sueño de dejar todo de verdad y ponerse un bar en la playa.
-Con la crisis económica que está pasando el país ¿Cómo lo viven los artistas?
-Es muy difícil viajar, yo porque estoy viajando solo con la guitarra pero los artistas se fijan mucho en los costos de los viajes. A mi me da vergüenza poner una entrada carísima, siempre quiero que haya entradas baratas. Es muy caro viajar para las bandas, alojamiento y transporte. Más de la mitad de la gente dejó de ir a los espectáculos, cuando no tenés plata lo primero que recortás son las salidas. Empezás a sumar. Uno lo ve por supuesto, se nota.
-Antes de venir a San Juan publicaste en la promo un mensaje sobre feminismo luego de la cancelación de un show en Córdoba. ¿Qué interpretación hacés?
-Lo que pasó en Córdoba me dolió el doble, fue un error. Comparto la lucha feminista 100%, mis libros están publicados por Marea Editorial que es la editorial más feminista del país. Fue injusto, son canciones viejísimas, cambió el modo de escribir, cambió el modo de hacer humor, uno lo acompaña al movimiento, los discos míos cambiaron desde el 2010, la gente que me conoce lo sabe y por eso el respaldo del arco cultural estuvo.
-Hay una necesidad interna muy grande a la hora de escribir ¿Es posible dejar de escribir cuando se inicia el camino?
-No creo que escribamos para nadie, uno tiene en la cabeza un lector, alguien. Si yo tuviera un kiosco o trabajara de otra cosa escribiría igual, la necesidad es más fuerte. Alguna vez lo dijo Hernán Casciari, cuando uno tiene una idea sentís como algo en el estómago que hasta que no la escribís, no soltás. Hay gente que estuvo presa o en las peores circunstancias y escribió igual, es un sentimiento fuerte, es propio. Me gusta esa frase que dice que todos tenemos algo para decir.