El 13 de junio de 1562, al momento de su fundación, la Ciudad de San Juan de la Frontera tenía, 23 vecinos encomenderos y 1500 indios de servicio. Los encomenderos eran los españoles a los que se aplicaba el sistema de encomiendas, les daban tierras e indios esclavos bajo su tutela.
Fundación de San Juan: ¿a quiénes benefició el reparto de tierras?
Nicanor Larraín, primer historiador de San Juan, escribió en el libro El País de Cuyo, que la traza del pueblo , como se ve en el plano que pegábamos en el cuaderno de cuarto grado, contaba de 25 manzanas. La del centro se destinó para servir de Plaza Mayor, en los ángulos del cuadrado del pueblo se fundaron las iglesias, de Santo Domingo, San Francisco, Nuestra Señora de las Mercedes y los hospitales de naturales y españoles.
Las manzanas que daban de frente a la plaza fueron repartidas así, dice Larraín, la del Este dividida en cuatro solares , dos para el fundador Jufré y los otros para Tomás Núñez y Diego Ronquillos.
La del Sud, en cuatro solares, dos que ocupaba la iglesia Mayor, uno que ocupaba la ermita Santa Ana y otro para la casa de ayuntamiento. La del Norte repartida entre Pedro Márquez, Diego Lucero, Flores, y un solar vacante. La del Oeste, entre García Hernández, Cardozo y dos solares vacantes.
Lo demás del vecindario repartidas en el resto de la población que era: Auze, Contreras, Hernando Arias, Lemos, Juan de Lagama, Cristóbal Sánchez Lorenzo Payo, Gaspar Ruiz, Juan Gómez Isleño, Juan Gil, Martín Delvira, Francisco Hernández, Juan de Malla, Luis Generio y Cristóbal de Buica.
Los nombres de San Juan
El mismo autor señala en ese libro, publicado después de su muerte y que incluye desde el origen de los huarpes hasta 1872, que la Ciudad de San Juan se llamó de la Frontera ya por contar en el acta de fundación como porque se hallaba en la frontera del país de Cuyo, y límite fronterizo del Reino de Chile en la parte oriental de Los Andes.
Y lo interesante es lo que viene.
"Llamósele San Juan del Pico y este nombre lo atribuimos a que cerca de la ciudad, en rumbo Norte, corre la sierra de Villicum, que ofrece a la vista un verdadero pico de mediana elevación.
Finalmente llamase San Juan de Cuyo, nombre que le reservamos por ser más lógico con el pasado de esta ciudad. El país se llamó Cuyo desde los primeros tiempos y este nombre consta en muchos documentos de gran importancia y con el mismo es conocido en el orden eclesiástico, como se verá en la bula ereccional del obispado y el nombre de Cuyo fue el de la famosa intendencia que tanto se ilustró con la formación del Ejercito de Los Andes".