Es difícil ver a perros y gatos como un problema para la seguridad y la salud pública cuando para la mayoría son queridos compañeros. Pero a pesar de lo simpáticos que son y del cariño que inspiran, la cantidad de callejeros en San Juan ha crecido y las alarmas del Estado se encendieron, tanto como para realizar una esterilización masiva sin precedentes y comenzar un censo para conocer los números reales de la problemática.
Por los dueños que no castran a sus animales, San Juan podría sufrir una crisis de salud
Es que los callejeros muchas veces significan para ciclistas y motociclistas en causas de caída, cuando están enfermos y nadie los trata se convierten en focos infecciosos para animales y personas y si rompen las bolsas de basura afectan la higiene de la ciudad. Todo eso sin contar que condenarlos a la vida en la calle, desprotegidos, sin cuidados ni atención veterinaria es una crueldad para los mismos animales.
Según los primeros datos recolectados por Ambiente, en la provincia habría 4 animales por cada habitante. Un gran número de estos son callejeros, muchos de esos abandonados por los dueños de las hembras sin castrar y otros nacidos en la misma vía pública, que siguen reproduciéndose sin control. La castración masiva, como se ha demostrado en ciudades de todo el mundo, es la única solución para el problema.
La Secretaría de Ambiente comenzó en noviembre de 2017 una campaña de esterilización que involucró a asociaciones proteccionistas de toda la provincia y en la que han trabajado en las zonas más problemáticas. En sólo 4 meses llegaron a castrar 3600 animales, el 80% perros y el resto gatos, en 8 quirófanos estatales en simultáneo. A pesar de que el número es impresionante, la directora de Zoonosis, Alejandra Cano, reconoció que todavía es insuficiente y la provincia sigue en alerta por la problemática, aunque todavía no en crisis. “La única forma de lograrlo es con el compromiso de los dueños de animales, que tienen que castrar a sus mascotas, sino nosotros no damos abasto”, explicó la funcionaria.
Es que aunque el Estado y las proteccionistas sigan invirtiendo en castrar a los perros callejeros, son los dueños de las hembras quienes agravan el problema cada vez más dejándolas reproducirse sin control. Virginia Zanni, de la página Callejeritos Sanjuaninos, contó que por ejemplo en el paraje Difunta Correa “antes veías unos 10 perros. Ahora hay 40 y los fines de semana cada vez va más gente a abandonar ahí”. Esta conducta, denunciaron, se agravó incluso después de las castraciones masivas que se hicieron en el lugar. En vez de castrar a sus animales en alguno de los quirófanos gratuitos que hay en toda la provincia, los dueños dejan que se reproduzcan y luego los dejan ahí, donde el Estado debe hacer un gasto extra para esterilizar a todos esos animales y además montar un operativo en el lugar.
Si bien cada vez hay más campañas de concientización y grupos de proteccionistas que enseñan cómo tener a los animales en las mejores condiciones, los abandonos siguen produciéndose. “Algunos los dejan en la calle en las ciudades, otros los llevan a descampados, condenando a los animales a una muerte segura”, detalló Alejandra Cano. Los parajes turísticos se han convertido también en escenario de abandonos. “Encontramos cada vez más en Ceferino Namuncurá, además de la Difunta Correa”, contó Zanni. También están quienes tienen a sus perros en la calle y los dejan reproducirse sin control.
Los mitos de la esterilización, un grave inconveniente
Si bien una cirugía para castrar un gato o un perro en una veterinaria es costosa y puede ir de los $1000 a los $2000, en San Juan existen quirófanos municipales fijos y otros que van viajando por la provincia y llegan a zonas alejadas. Todos son gratuitos y trabajan por turno o por orden de llegada. Para quienes no tienen los recursos para llevar al animal, las campañas de castración de los municipios viajan de barrio en barrio para que todos tengan la oportunidad, e incluso hay asociaciones que ayudan con los traslados de la casa del dueño al quirófano y de vuelta. Los servicios a veces también incluyen desparasitación y vacunación.
A pesar de todas estas facilidades, hay quienes todavía se niegan a castrar sus mascotas. Muchas veces por mitos infundados.
En una encuesta realizada por Tiempo de San Juan, en la que durante dos días contestaron más de 2000 personas, el 42,88% aseguró que no castra a sus animales, ni hembras ni machos. El 27,44% aseguró que castra sólo a las hembras y el 29,67 a todos sin distinción. Además de la encuesta por opciones, este medio lanzó un debate en las redes para que los usuarios dieran su opinión sobre la castración y las respuestas revelaron que muchos no esterilizan o lo hacen luego de que los animales ya tuvieron una cría.
Que perras y gatas deban tener al menos una camada en su vida es un mito. Los animales no sufrirán psicológicamente el no haberse reproducido porque sólo lo hacen por instinto y la castración previene varias formas de cáncer. En cuanto al tiempo que se debe esperar, los veterinarios recomiendan que se los esterilice apenas pase el primer celo.
Otra de las razones que dieron quienes no querían llevar a sus animales al quirófano, fue que preferían “encerrar las hembras durante el celo”. Si bien algunos han tenido buenos resultados, esta opción es poco práctica, ya que en cualquier momento el animal puede escapar. Las perras tienen dos celos al año, de 20 a 30 días, las gatas pueden entrar en celo en cualquier momento de los meses estivales y son capaces de parir hasta 3 veces durante este tiempo. Además las mismas hembras se convierten en enemigas de sus dueños, ya que el instinto las lleva a querer escapar para aparearse. A todas estas desventajas se suma que las gatas y perras no castradas suelen desarrollar algunos tipos de cáncer más que las que fueron esterilizadas.
Otro de los pensamientos comunes de los dueños que no quieren castrar a sus animales, tanto hembras como machos, es que “sufren” por no vivir el celo y posterior apareamiento y reproducción. Esto no es así ya que sólo tienen crías por instinto.
Los dueños de machos son los que más se resisten a castrarlos, a pesar de que son también parte del problema de la reproducción y que, con las esterilización se ahorra problemas como que el animal se escape o pelee con otros. El mito de que los gatos machos se van de sus casas se debe a que muchos salen a buscar una hembra y terminan muriendo atropellados o tras pelear con otros gatos.
Regalar cachorros, una misión imposible
Hay quienes piensan que pueden dejar la naturaliza transcurrir y luego entregar las crías, sin necesidad de tomar la cruel decisión de dejarlos abandonados en algún lugar. Lamentablemente, en una provincia en la que hay más mascotas que personas, ubicar correctamente un animal es realmente difícil.
En el grupo en Facebook llamado Gatos en adopción – San Juan, cada semana hay cerca de 50 publicaciones nuevas ofreciendo cachorros y adultos, según detalló una de sus administradoras Melisa Micheli. En Callejeritos San Juan van de los 30 a los 50 ofrecimientos por semana, muchas veces en camada. Los adultos o cachorros ya crecidos son los más difíciles de ubicar y en las ferias o paseos muchas veces quienes se los llevan los dejan abandonados unas cuadras después, según denuncian las proteccionistas.
Esto significa que quienes quieren entregar sus cachorros deberán competir con otros 50 para ver quién tiene la suerte de conseguir un adoptante, esperando que este sea un dueño responsable para los animalitos.
Los grupos de proteccionistas desde hace algún tiempo piden a quienes ofrecen animales que los entreguen con compromiso de esterilización, ya que saben que la oferta de mascotas supera con creces a quienes buscan y que lo último que hace falta es que esos cachorros se conviertan en padres de otros iguales.