Por Jorge Balmaceda Bucci
La ‘Morocha’, la capataza de la obra del Predio Ferial de Chimbas
Cuando empezó la obra ella ya llevaba un tiempo largo en el lugar peleando el día el día a su vida perruna. En las primeras semanas a más de uno le enseñó los dientes como tomando distancia, hasta que pegó onda con el maestro mayor de obra Eduardo Castro. Él la convirtió en su mano derecha en el terreno. O para decirlo con un toque más de formalismo: la ‘Morocha’ es la capataza del Predio Ferial.
Más de uno le esquivaba el bulto por su marcado estado de desnutrición y la sarna que le recorría buena parte del cuerpo. Pero Castro la adoptó, la llevó al veterinario para que tuviera una recuperación adecuada y nuevamente la depositó en este rincón de Chimbas que se prepara con toda la ilusión del mundo para acoger una nueva edición de la Fiesta Nacional del Sol.
La Morocha campa a sus anchas entre el mar de cemento y hierro que le van dando forma al nuevo complejo. Siempre a la vera de su amo, quien a modo de chiste contó que tanta cercanía a veces le juega en contra porque “alerta a los trabajadores que yo ando por ahí cuando mi intención es supervisar las tareas sin llamar la atención”.
Como el resto del equipo, esta perra (ex) callejera debe esperar a la hora de la comida para llenarse la panza con alimento que generosamente le compra el maestro mayor de obra. Aunque en alguna ocasión, siendo la mimada de todos, recibe algún delicioso aperitivo proveniente de un desayuno retrasado. "Es una perra especial y muy compañera", comentó Castro.
Se deja querer porque constantemente, y a su manera, demuestra gratitud por el trato recibido. Por la suerte de cruzarse con esta nueva familia de laburantes en un rincón que tal vez ella había elegido para entregarse a las enfermedades que la acosaban.