El sanjuanino Alfredo Dufour expondrá durante tres meses en el reconocido museo Paseo de las Artes, en La Boca. El joven artista, que desde hace años hace ruido en el circuito nacional, presentará desde este 15 de diciembre marzo del próximo año No me Digas entiendo, con curaduría de Cristina Schiavi.
Un artista sanjuanino, en el Paseo de las Artes de La Boca
El artista es el primero del Programa Marco Arte Foco invitado a participar del Ciclo de exposiciones individuales de artistas residentes del Museo Marco, en la sala principal de exhibiciones temporales en su sede del Paseo de las Artes.
La exposición titulada No me digas entiendo presenta un conjunto de obras propias de la producción artística amplia y diversa del artista. Dufour no cree en una forma específica de hacer. Por este motivo, toma las herramientas y las técnicas de un modo caprichoso y asume en ellas la intensidad del impulso. Dibuja digitalmente en un programa precario (Paint), pinta con materiales y artículos no profesionales y hace animaciones cuadro por cuadro, que a veces piensa en formato videoclip. El imaginario de su obra es humilde, cotidiano y doméstico; de dominio popular. No pertenece a una esfera culta y, por el contrario, es muy accesible. Enfatiza en la observación y el poder de síntesis; lugar donde el artista puede percibir lo existente como elementos para nuevos posibles simbólicos.
Dufour cree en la dualidad de todo lo que le rodea. Persigue la comedia y el drama y trata de reproducir ese estado en imágenes concretas, breves y de fácil lectura. Juega con la memoria. Sus obras son la materialización de un conocimiento empírico acumulado, ansioso por volverse imagen. Los episodios y la semántica son sus recursos. A veces olvida, ignora, exagera o imita esa fuente.
En palabras de la curadora Cristina Schiavi: “Las instalaciones de Alfredo Dufour nos obligan a transitar un espejismo del “ambiente real”.
A través de herramientas digitales simples, utilizando objetos que provienen del entorno doméstico, modela un espacio que no imita sino que, al contrario, genera una ruptura con lo real.
Su ordenamiento de lo contemplado pertenece más a un estado de la mente, que a una experiencia concreta.
La escritura digital que utiliza, borra la distancia entre objeto e imagen, y al mismo tiempo, nos revela una sensación de disfrute de las cosas poseídas.
Dufour se mira y critica con lucidez. La presencia de un avatar pone en evidencia la falta de un cuerpo físico.
Su determinación de ser sintético y la persecución tanto de la comedia como del drama (en sus propias palabras) lo conducen a generar situaciones utópicas, donde nos permite percibir “el aspecto sensual de una ausencia”(Hito Steyerl).”