A diario cientos de personas lo visitaban y por sus pasillos siempre alguien pasaba. Hoy, a diez años de que el Ministerio de Desarrollo Humano dejara de habitarlo para mudarse al Centro Cívico, sólo palomas y ratas viven en él.
Una mole abandonada en el medio de la ciudad
Ubicado en el corazón del centro sanjuanino, en calle Rivadavia entre Mendoza y Entre Ríos, el fin del enorme edificio que albergó por años al Ministerio de Desarrollo Humano era otro. Cuando dicho ministerio dejó de usarlo, el gobierno de José Luis Gioja lo entregó a la AFIP como medio de pago. Este organismo iba a utilizarlo como sede, sin embargo lleva más de diez años abandonado y nadie sabe qué pasó con él.
Oficialmente, lo último que se supo fue que en el año 2010 Ricardo Echegaray, extitular de la AFIP, llegó a la provincia para firmar con el en aquel entonces gobernador Gioja un plan de pago por una deuda de 150 millones de pesos que mantenía la provincia con ese organismo. Como parte de pago la AFIP recibió el edificio ubicado frente a la Catedral.
La queja de los vecinos
Los comerciantes y vecino de los alrededores relatan que hay vinchucas y que cae materia fecal en sus patios, además de la suciedad que provocan a diario las palomas.
Algunos vecinos de la zona han tomado medidas paliativas para solucionar el problema, como contratar servicios de desinfección de empresas privadas. En cambio, otros esperan que la comuna responda a los reclamos y tome cartas en el asunto.
“A veces a la gente que ingresa al local le cae la caca de paloma en la cabeza. Todas las mañanas tenemos que limpiar los pisos y desinfectar todo porque traen vinchucas”, expresó una vecina que no quiso revelar su identidad.
“Un día al abrir el grifo de la canilla me salió una pluma porque estas palomas entran a los tanques de agua que están en el techo”, agregó.