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jueves 23 de abril de 2026

HISTORIA

El recuerdo de un sanjuanino maquinista del Crucero Belgrano, a 35 años del hundimiento

La forma de vivir cada aniversario y los recuerdos de un héroe sanjuanino que se siente olvidado.
Por Florencia García

Por Florencia García 

No está contento ni triste, siente dolor. Dolor como aquel 2 de mayo de 1982, cuando el ruido de un estruendo lo hizo sentir que ese era su final. Camina, se aleja de sus compañeros y se para frente a la enorme cruz que conmemora a aquellos héroes que no regresaron, a aquellos 22 jóvenes que no tuvieron la misma suerte que él y que dejaron su vida por amor a la Patria. Su nombre es Julio Ortíz, fue y es uno de los sobrevivientes del hundimiento del Crucero General Belgrano. Hoy, a 35 años de aquel día, recuerda el momento en el que su vida cambió para siempre. 

 
Casi nada le llama la atención, pero si hay una cosa que lo conmueve: el silencio. Ese silencio en el que no se escuchan los tiros ni las bombas, ni el lamento desgarrador de sus compañeros.  Así vive un aniversario más este héroe que no tiene capa ni espada, pero que si tuvo la fortaleza y la valentía para luchar por recuperar esa tierra argentina que fue arrebatada por los ingleses. 
 
Recuerda ese día como si fuese ayer, cada ruido, cada detalle. "Yo sé que cada uno tiene su vivencia, pero para mí fue un verdadero milagro porque fui uno de los últimos rescatados.
 
"Recuerdo el estruendo y el movimiento,  fue similar al de un temblor. A partir de ahí fue como estar en una habitación oscura en la que no sabes donde pisar. Sólo se veía una luz muy lejos y esa era una salida. Llegar hasta ella fue una de las cosas que más me costó en la vida, no sólo por las dificultades de la oscuridad, sino por el lamento de mis compañeros pidiendo auxilio, por el grito de dolor de otros y por el miedo que hacía temblar mis piernas”, recordó emocionado. 
 
Cada 2 de abril, a las 16, que es la hora en que comenzó a hundirse el ARA, Julio elige recordar ese momento en soledad. "Es un momento que no se olvida, que no se supera y mi forma de recordarlo y homenajear a los verdaderos héroes, a esos compañeros que se quedaron allá, es estar en soledad, lejos de todo y de todos”, comentó sin poder contener las lágrimas Julio.
 
Con el paso de los años el dolor sigue intacto, y su recuerdo también. Sin embargo él y, tantos otros que pelearon por la Patria, se siente olvidado. 
 
"Lo único que saben los chicos es la frase ‘Las Malvinas son argentinas’ y que es una tierra que era nuestra y ya no lo es más. Nos sentimos olvidados, poco recordados. Que no me recuerden, me duele pero que no recuerden a los verdaderos héroes que son los que perdieron la vida, me duele mucho más”, se lamentó. 
 
A pesar de que fue una de las cosas más duras que le tocó vivir, resalta que es una de las mayores lecciones que le dio la vida. 
 
"En el servicio militar aprendí a coser, a lavar, a hacerme de comer. Ahí no tenía a mi mamá, ni a mi papá, ni a nadie que me diera una mano.  A pesar de todo, si hoy tuviera que volver a hacerlo lo haría sin pensarlo. A mí me rescató de la miseria de la calle”, reflexionó Ortíz. 
 
Así como el Crucero General Belgrano marcó su vida, también marcó la de su familia. Es por eso que la hija de don Julio lleva el nombre de Milagros Abril. "Milagros es porque sin lugar a dudas que yo esté vivo fue un milagro, un regalo de Dios y la Virgen, y Abril, en honor a la gesta”, explicó. 
 
 
 
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