“Primero los médicos creyeron que era un ACV, luego lo descartaron, pero no sabían realmente qué era lo que tenía. Fueron horas de mucho miedo”. Con estas palabras Belén Lencina contó la incertidumbre que sintió ante el grave cuadro que afrontó su novio quien estuvo al borde de la muerte por un extraño caso de Marea Roja. Una enfermedad que puede llegar a ser mortal y que nunca antes se había registrado en la provincia.
Tiene 22 años y estuvo al borde de la muerte por la temida marea roja
Belén contó que su novio Mario Argüello, a quien la familia apoda como Nico, compró diferentes animales de mar para preparar una paella y compartirla con su familia en su casa de 9 de Julio. El mismo Nico preparó la paella para todos. “A él le encantan los moluscos y hasta suele probarlos crudos antes de cocinarlos. Esta vez probó un poquito de pulpo”, relató Belén quien el 22 de octubre compartió la mesa familiar.
Todos comieron la paella que estaba “muy rica”, aseguró Belén. Hasta que, unos 20 minutos después de comer, Nico comenzó a sentirse mal.
“Se le hincharon los dedos, luego se le paralizó la parte derecha del cuerpo, en ese momento nos asustamos mucho y lo llevamos al Hospital de Caucete”, contó la joven, quien agregó que en este nosocomio les dijeron que Nico parecía tener un ACV (Accidente Cerebro Vascular).
Los médicos de Caucete lo estabilizaron, mejoraron su respiración y lo mandaron en ambulancia al hospital Rawson. Al llegar al Rawson, Nico ya no respiraba y tampoco podía mover las manos ni las piernas. “Era desesperante ver cómo iba empeorando”, contó Belén.
Los profesionales del Rawson intubaron al joven y lograron que el oxígeno ingrese al cuerpo. Pero después de hacerle estudios le dijeron a la familia que el chico no tenía un ACV y que en realidad no sabían qué era lo que lo había puesto al borde de la muerte.
Mientras todos los médicos iban ordenando nuevos estudios, uno de los profesionales oriundo de Chubut, pensó que podía ser Marea Roja y cuando lo confirmaron le dijeron a la familia que este era el primer caso que se recuerde en la provincia.
Desde ese momento, se comenzó con el tratamiento apropiado para esta patología que incluye, principalmente administración de mucho suero ya que la toxina se elimina por la orina.
Tras 3 días en Terapia, Nico pasó a sala común y luego de un día de control, volvió a casa con su familia. “Nico está cada día mejor aún siente raro el brazo derecho, pero los médicos nos dijeron que con el tiempo va a mejorar”, contó Belén quien concluyó diciendo entre risas: “nunca más comeremos pescado”.
¿Qué es la marea roja?
Las mareas rojas son fenómenos naturales que ocurren en los mares de todo el mundo. Son causadas por una masiva proliferación de algunas especies de algas microscópicas (microalgas) cuando determinados factores del medio ambiente (temperatura, luz, pH, disponibilidad de ciertos nutrientes, salinidad, entre otros) se tornan favorables para su multiplicación. Debido a que las microalgas poseen pigmentos, su acumulación sobre la superficie del mar puede ser visualizada como manchas de extensión variable, de color rojizo, pardo o verdoso, lo que ha dado el nombre de "marea roja".
¿Cuál es el peligro para la salud humana?
Algunas especies de microalgas son productoras de potentes toxinas.
Organismos tales como moluscos bivalvos (almejas, mejillones, cholgas, berberechos, ostras) o gasterópodos (caracoles de mar), pueden acumular las toxinas en su cuerpo al alimentarse de microalgas tóxicas. Las toxinas no afectan a los moluscos, ni les producen cambios perceptibles en su olor, color o sabor. Pero si estos moluscos contaminados son consumidos por el hombre pueden ocasionarle un cuadro de intoxicación, cuya gravedad dependerá del tipo de toxina y de la dosis ingerida. Las toxinas no son inactivadas por la cocción, el agregado de vinagre o limón, o por el consumo de alcohol. Tampoco existen antídotos.
A nivel mundial, se informan anualmente más de 2.000 casos de intoxicaciones en humanos con un 15 por ciento de mortalidad asociada.
La mayoría de estos casos han correspondido a personas que recolectaron moluscos en playas o en zonas cercanas a la costa para prepararlos en comidas familiares, o bien, a pescadores que consumieron moluscos recolectados en altamar.
La única medida de prevención es comprar moluscos en lugares habilitados que cuenten con las correspondientes habilitaciones emitidas por organismos oficiales como el Senasa.