La vida no es nada fácil para Joel Klehr. Padece problemas en la piel que le han lesionado las orejas, la nariz y los dedos. Joel tiene 19 años y desde que tiene 4 convive con el lupus, una enfermedad que se le manifestó con furia en la piel, está propenso a infecciones y a lastimaduras graves en todo el cuerpo. A lo largo de su corta existencia aprendió a luchar contra sus padecimientos y aunque pasa cuatro veces al año internado, se aferra a la vida como un león y sueña con poder ser médico algún día.
La lucha del joven con piel de cristal tuvo final feliz
Joel vive en un departamento pequeño en barrio Andacollo VI, en Chimbas. Luego de que su caso se conociera pudo conseguir asistencia del Estado. El Ministerio de Desarrollo Humano en conjunto con la Municipalidad de Chimbas se comprometieron a alquilarle una vivienda apropiada para la enfermedad de este joven, incluso consiguió un aire acondicionado y la cobertura para todos los remedios que requiere la lucha contra su enfermedad.
Joel vive con su madre, María Inés, que tiene dos hijos más: Marcos (14 años) y Melanie (1 año y medio). La importancia del aire acondicionado frío-calor es clave para él porque necesita una temperatura media estable que le permita evitar las infecciones.
Con el apoyo gubernamental, Joel no tendrá que salir a trabajar vendiendo estampitas en la calle. Esta labor no era la apropiada para él porque en la vía pública estaba expuesto a infecciones.
A los 4 años le detectaron lupus. Su madre lo llevó al médico porque tenía ampollas en su cara que no se iban con nada. Luego de una serie de estudios, le detectaron la enfermedad, conocida por muchos como piel de cristal. Al lupus se le suma una hidrocefalia que lo tuvo tres veces en el quirófano para cambiarle una válvula que tiene para regular el líquido en su cerebro.
Viajó a Buenos Aires en busca de un diagnóstico más alentador pero no lo encontró. Acá en San Juan lo atiende el médico Cristian Moreno. La única alternativa que tiene para vivir mejor es cuidarse, evitar las exposiciones largas a las temperaturas extremas y comprarse las cremas y remedios adecuados, lo que no siempre puede cumplir.
Joel no demuestra sus dolores pero contó a regañadientes que le arde mucho la piel, que el calor lo pone peor y que intenta hacer lo que le dicen los médicos pero que no puede por su condición humilde.
Llegó hasta tercer año de la secundaria. Lamentablemente tuvo que dejar la escuela porque la tiza le daba alergia. Era buen estudiante. Incluso su sueño era seguir la universidad y estudiar medicina para poder curar a otros. Tiene la capacidad mental, no tiene problemas para retener y es dueño de una memoria prodigiosa.
Todos los fines de semana va a la iglesia evangelista "La roca fuerte”. Allí se lo conoce por orar mucho.
A pesar de que su vida es complicada, Joel la lucha todos los días. No se queja, es un chico que no mencionó la palabra discriminación en su relato. Tiene amigos y no le resulta difícil relacionarse con la gente. Tiene muchos anhelos y entre ellos está poder vivir dignamente.